Ciudadanos afronta la encrucijada de volver al origen o dar la batalla en la derecha

Albert Rivera, junto a su equipo de dirección, tras las elecciones del 26-M/Efe
Albert Rivera, junto a su equipo de dirección, tras las elecciones del 26-M / Efe

Rivera reúne a su ejecutiva en pleno debate sobre reeditar pactos a la andaluza con el PP y el apoyo de Vox o abrirse al PSOE

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

No sólo las diferentes sensibilidades que coexisten en Ciudadanos se reconocen expectantes, también el PP está pendiente del encuentro que Albert Rivera mantendrá este lunes con su ejecutiva nacional. La reunión se ha convocado para fijar los criterios que orientarán a los liberales en las negociaciones para constituir los gobiernos autonómicos y locales que comienzan de manera formal esta semana. Y el partido afronta un debate de calado entre seguir peleando por el liderazgo en la derecha o volver a su razón de ser original.

Traducido, Ciudadanos tiene ante sí la opción de intentar expandir la vía andaluza -coalición con el PP y apoyo externo de Vox- a otros territorios o analizar caso a caso y abrirse a negociar también con el PSOE. Instalarse en el centro derecha, el marco construido en las últimas elecciones, pese a no haber logrado imponerse como fuerza hegemónica, o retornar a un pasado en el que se ejerció de partido bisagra, capaz de hacer posibles pactos transversales que garantizaran la gobernabilidad sin nacionalismos o populismos.

La decisión no es sencilla, porque no sólo determina los acuerdos territoriales que se alcancen en estas dos semanas, sino que condiciona el futuro de la formación liberal. En realidad, no es la suma con el PP para gobernar comunidades, sino la dependencia de Vox lo que despierta recelos en las filas de Ciudadanos. Y los votos del partido de Santiago Abascal son necesarios para que la derecha gobierne en la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, en la Región de Murcia y Aragón, aunque en este último caso es el PAR el que marca distancias.

De momento, la dirección de los liberales ha mostrado su inclinación por dialogar con el PP y sentarse con Vox únicamente para informarle de los acuerdos sellados con el partido de Casado. Así lo estableció el secretario general, José Manuel Villegas, esta semana. «Nuestro socio preferente va a ser el PP, nuestra idea es que no haya tripartitos», desechó. Pero los de Abascal exigen, al menos, poder entrar en la negociación. Esa es su única línea roja, aunque en algunos casos, como el de la Comunidad de Madrid, vayan a plantear formar parte de los gobiernos.

El escenario en Castilla y León es distinto. Allí el PSOE ganó las elecciones, pero PP y Ciudadanos se bastarían para formar una coalición viable de gobierno. En este territorio, sin embargo, los populares temen que el candidato de los liberales, Francisco Igea, con quien ya han mantenido un primer contacto informal, se decante por los socialistas. De ahí que todos miren mañana hacia la ejecutiva nacional para intentar vislumbrar el futuro inmediato.

A la espera

En el PP tratan de consolidar los bloques conformados en los últimos meses. El giro de Ciudadanos, con momentos inequívocos como la manifestación de Colón, compartida con los populares y Vox, contribuyó a recuperar el eje derecha-izquierda en las últimas dos elecciones, las generales y las del 26 de mayo. Y en el partido de Casado confían en que los liberales no cambien de socio en las negociaciones que se abren ahora y accedan a hablar con Vox.

«La ilusión que despertó el resultado electoral el domingo por la noche en Madrid y en toda España no puede darse al traste porque haya partidos que no quieran sentarse en una mesa», argumentó el sábado el secretario general del PP, Teodoro García Egea. La realidad es que los populares no podrán conservar su poder territorial sin el acuerdo con Ciudadanos. Y de lograr ese pacto en comunidades como Madrid, Castilla y Léon y Murcia, Casado vería afianzado su liderazgo interno.

«Ciudadanos tiene una responsabilidad con sus votantes, a los que les dijo que no pactaría con el socialismo, con Sánchez, y, por tanto, que promovería gobiernos de centro derecha», reiteró hoy la vicesecretaria de Política Social del PP. Cuca Gamarra forma parte, además, del comité negociador de los populares, que encabezado por García Egea, intentará retener los feudos del partido.

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