Casado eleva a «inconstitucional» la respuesta de Sánchez en Cataluña

El presidente del PP acusa al jefe del Ejecutivo de ir contra la Carta Magna y se remonta a Zapatero para denunciar «la traición a los principios constitucionales y de la Transición»

NURIA VEGAMadrid

Pablo Casado ha superado la denuncia de «inacción» del Gobierno en Cataluña. El líder del PP ya no sólo acusa a Pedro Sánchez de «avalar y no hacer nada contra la deriva separatista», sino que considera «inconstitucional» esa falta respuesta. «Actitudes del secretario general del PSOE están yendo en contra de la Constitución. Y no implico a todo el partido o a todos los líderes regionales, probablemente muchos de ellos estén igual de espeluznados que yo», ha sostenido y reiterado en un desayuno informativo del Club Siglo XXI en Madrid.

En la dirección del PP insisten en que la crítica no puede extenderse al PSOE en su integridad, pero comparten el análisis de Casado y ponen el foco en Sánchez, que «ha renunciado», coinciden con su presidente, a «defender la ley». En otras palabras, a aplicar de nuevo el 155 en Cataluña, que es el único camino que contemplan, respaldan y consideran aceptable los conservadores.

En todo caso, la censura del líder del PP no es meramente conyuntural. En su intervención, en la que ha reconocido la contribución de los socialistas a la democracia, «con sus luces y sombras», se ha remontado al 2004, cuando el PSOE toma el relevo de José María Aznar en la Moncloa. «La traición a los principios constitucionales y de la Transición se produce con José Luis Rodríguez Zapatero -ha incidido-; es cuando rompe con la concordia constitucional, empieza a 'revisionar' nuestra historia y empieza a aliarse con las fuerzas inconstitucionales separatistas, también 'batasunas', y eso lo está reeditando Pedro Sánchez».

Al jefe del Ejecutivo le afea, especialmente, su dependencia de los independentistas para seguir en el poder y que «mendigue» una reunión para este viernes con Quim Torra, el mismo día que el Consejo de Ministros se traslada a Barcelona. Casado cree que la visita debería servir para trasladar al presidente de la Generalitat que está «cesado». De hecho, considera al dirigente catalán «una persona sin equilibro, un desequilibrado» que pide «el derramamiento de sangre» y recuerda a Sánchez que el PP no será «cómplice» de los que quieren romper el país ni apoyará el «apaciguamiento» con los «enemigos de España».

El socio prioritario es Ciudadanos

En estas semanas posteriores a la sorpresa de Vox en Andalucía, son muchos los representantes del PP que añoran los tiempos del bipartidismo y alertan sobre las «tensiones» de la fragmentación del Congreso. Pero si en 2015 la alianza a la que aspiraba Rajoy era la de populares y socialistas, hoy el socio prioritario del partido de Casado es Ciudadanos.

Es la formación con la que los populares creen poder recuperar las instituciones perdidas. Primero, en las elecciones municipales y autonómicas. Y, más tarde, en las generales. No se olvidan de que Vox será la llave y no ven inconveniente a que así sea -sobre todo, porque es esa suma de tres la que les puede permitir gobernar-, aunque no le conceden a la organización de Santiago Abascal un rol protagonista.

En este marco, Casado asegura no responsabilizar de la división del centro derecha a «nadie», es decir, a Mariano Rajoy, pero se propone «ganar a las encuestas», que siguen registrando un descenso electoral del PP, y reconquistar a sus votantes, porque es consciente de que muchos de ellos están ahora en Ciudadanos y Vox. De ahí que no se plantee articular un discurso contra ninguna de las dos formaciones. Su lucha, ha dicho, es de «constitucionalistas» contra «populistas» y en este último grupo incluye al PSOE.

«Que dejen de hablar de asesinatos de truchas»

La aplicación del 155 en Cataluña será, de ganar las próximas elecciones generales, la primera medida del Gobierno de Pablo Casado. Pero, además, el líder del PP asegura que garantizará a sus votantes la libertad para «hacer lo que quieran en el campo los fines de semana», cazar o ir a los toros, por mucho que el PSOE lo considere «casposo».

Este asunto, relevante en la campaña de Vox, ha entrado ahora con fuerza en la agenda de los conservadores, que tachan de «sectario y dogmático» al Ejecutivo de Pedro Sánchez. «Yo lo que pido es libertad, que dejen de prohibir los toros, que dejen de demonizar a cazadores o pescadores, que dejen de hablar de asesinatos de toros, truchas o corzos. Por favor, vamos a ponernos serios», ha protestado en el desayuno informativo en el que participaba esta mañana.

Fuentes de la dirección trasladan, en todo caso, que «España es más que toros y caza» e insisten en que el PP lo sabe.

 

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