Mas culpa al Govern de «no parar la máquina» del 'procés' a tiempo

El expresident de la Generalitat, Artur Mas, declara como testigo en el jucio del 'procés'. / EFE

El expresidente se desvincula del 1-O y dice que propuso a su sucesor salir del atolladero con otras elecciones

Melchor Sáiz-Pardo
MELCHOR SÁIZ-PARDOMadrid

Artur Mas marcó este miércoles distancias con Carles Puigdemont en el Supremo. Al menos todo lo que pudo sin enfadar a sus correligionarios de partido. El expresidente, ya condenado por la consulta ilegal del 9 de noviembre de 2014, señaló como prácticamente único responsable del referéndum del 1-O y de las consecuencias de aquella votación a su sucesor. Es más, le culpó de «no haber querido parar las máquinas» cuando el enfrentamiento con el Estado era ya más que evidente que podía desembocar en la intervención de la Generalitat.

Según relevó ante la sala, en sus numerosas reuniones con Puigdemont apostó siempre, ante cualquier momento de crisis, por convocar elecciones para obtener una nueva «fotografía» de la sociedad catalana que, además, sirviera de refrendo a sus tesis soberanistas. El exmandatario señaló que también propuso esa salida electoral a Puigdemont tras el 1-O pero que, evidentemente, éste no le escuchó y acabó por proclamar la república y no convocar autonómicas.

Artur Más, que llegó a estar imputado en este proceso, no se anduvo con rodeos: «El referéndum fue una alteración de la hoja de ruta» por parte de Puigdemont, básicamente a partir de 2016». Después de muchas conversaciones, Puigdemont llegó a la conclusión de que era buena una segunda consulta», después de la fallida de noviembre de 2014.

El expresidente fue prolijo en detalles de sus encuentros constantes con Puigdemont, desde que en enero de 2016 el exalcalde de Gerona se hiciera con las riendas de la Generalitat. Ante todo negó la existencia de un «comité estratégico» para el procés, como sostiene la Fiscalía, porque nunca había orden de día ni actas. «Más informal imposible», apostilló. Este extremo es importante. La Guardia Civil sostiene que ese grupo, perfectamente organizado y en el que a veces participó Mas, fue el que pilotó todo el plan para la intentona secesionista de otoño de 2017.

«Nadie se apeó»

En esos encuentros con Puigdemont «se siguieron explorando todas las vías posibles con el Gobierno central». Y que se decidió «no parar máquinas» porque el Estado no estaba por negociar. El expresidente explicó que el Govern tenía muy fresco el reciente «antecedente» de Escocia y su referéndum y que el expresidente prófugo y su entorno pensaron que España iba a hacer como el Reino Unido. «Nadie se apeó de la voluntad de llevar a cabo ese referéndum», remarcó.

Además, según Más, el entonces Govern nunca pensó que la intentona secesionista iba a acabar con tan graves acusaciones penales. «La experiencia del 2014», dijo, era la guía, porque «se nos acusó de un delito de desobediencia y nada más». «Había que hacer lo mismo que lo que ya se había hecho porque las consecuencias eran conocidas». Se «inspiraron en el 9-N», reconoció.

Error de cálculo por parte de Puigdemont y, admitió, también suyo. «Pensé que el Estado no iba a mandar a las fuerzas del orden público para intervenir. Me equivoqué. Pensé que el Estado iba a desnaturalizar jurídicamente el referéndum» como ocurrió en 2014.

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