'Operación Enredadera'

Ulibarri, cara a cara con la realidad

José Luis Ulibarri, a su salida de la prisión arropado por sus dos hijas. / José Ramón Ladra

El empresario leonés abandona la cárcel de Soto del Real tras almorzar macarrones, pollo y lechuga y despedirse de sus compañeros de pasillo y patio, como Luis Bárcenas, para regresar a la vida pública tras 72 días en prisión

J. CALVO
J. CALVOLeón

72 días a la sombra, compartiendo celda y viendo la realidad a través de los barrotes de los ventanales de las prisiones de Brians, en primer término, y Soto del Real, más tarde.

José Luis Ulibarri, 'dios' o 'el jefe' como ha sido denominado por colaboradores y cargos institucionales, ha pasado las últimas diez semanas en mundo bien diferente al que hasta ese momento era su rutina. Nada de coches de lujo, ninguna entrevista con altos cargos, ni una conversación desde el móvil y alejado de cualquier tipo de riqueza.

En la cárcel, con seguridad, la vida se ha cocinado a fuego lento hasta que este viernes el juez titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Badalona, Pablo J. Alonso García, ha ordenado a petición del Fiscal su puesta en libertad con cargos y sin fianza.

La 'trama Enredadera', la misma que desvelaba conversaciones tendentes a doblegar voluntades para conseguir contratos públicos, terminó atrapando a uno de los empresarios más mediáticos de la Comunidad.

Fueron dos años de escuchas telefónicas, decenas de horas transcritas, investigaciones y seguimientos presenciales. Un enorme esfuerzo investigador que dieron como fruto una instrucción de más de 8.000 folios con una pieza principal abierta en Badalona y dos piezas más separadas que ahora se investigan en los juzgados de Astorga y León.

Ejecutor intelectual

En todas esas piezas Ulibarri es considerado el eje principal, el autor intelectual y el artífice de una red que extendía sus redes por diferentes comunidades autónomas y hasta 43 ayuntamientos. Así lo consideran los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, quienes entendían que el empresario leonés era el responsable de mover los hilos en un activo y complejo entramado que alcanzaba a políticos y agentes administrativos a quienes sometía aplicando la fuerza de sus medios de comunicación. El palo y la zanahoria en versión mediática y aplicado a lo más granado de la clase política, según se puede leer en los autos.

Ahora Ulibarri regresa a la vida pública, lo hace en libertad con cargos, sin pasaporte y con la obligación de presentarse de forma periódica en el juzgado. El juez, que en un momento dado llegó a temer la fuga a otro país, garantiza así que atenderá la llamada de la Justicia en el momento que se precisa. Sobre el empresario pesan acusaciones de extremada gravedad que ahora deberán ser refutadas en el transcurso de la causa.

Mientras, para su letrado, el penalista Luis Rodríguez Ramos, la causa en su conjunto no supone un peso de tal gravedad sobre el empresario, todo lo contrario. Rodríguez Ramos incluso ha considerado que la razón por la que ahora la Fiscalía adopta esta postura es que «se habrá dado cuenta de que hay muy poco o nada» contra su cliente, por lo que mantenerle en prisión no se ajusta a la norma.

El letrado, según informa Efe, ha rechazado especialmente las conclusiones extraídas por la investigación de la UDEF y que fueron plasmadas en el sumario del caso Enredadera, sobre la existencia de una organización criminal.

Sobre la presencia de su cliente en los medios de comunicación y la discusión política surgida a raíz de este caso, ha asumido que «no sienta bien» que informaciones y comentarios políticos se sustenten en «falsas sospechas». «En otros países esto no ocurre», ha resumido Rodríguez, crítico especialmente con la publicación de conversaciones de él mismo con su cliente y que tenían relación con su defensa en el otro procedimiento judicial en el que está incurso, el caso Gürtel, que aparecían en el sumario.

Al otro lado la investigación es contundente. El análisis de las conversaciones telefónicas de los investigados «ha permitido constatar con meridiana claridad que estos han venido desarrollando de modo concertado distintas actuaciones al objeto de obtener la irregular adjudicación de contratos administrativos por parte de distintos ayuntamientos y diputaciones provinciales».

«Acerca del modus operandi empleado, así como de los indicios obtenidos hasta la fecha, nos limitamos a remitirnos a lo ya expuesto ampliamente en anteriores informes. El último oficio presentado por el Cuerpo Nacional de Policía permite verificar que los investigados siguen desarrollando su ilícito proceder, quedando asimismo constatado que los investigados se conciertan con terceras empresas al objeto de presentar ofertas de modo consensuado que les permitan obtener mayores beneficios, alterando así el resultado de los concursos públicos», se puede leer en la causa hoy abierta.

«Así las cosas, son plurales las conversaciones habidas entre los investigados que permiten concluir que estos han venido logrando la adjudicación de distintos contratos administrativos gracias al trato de favor concedido por distintas autoridades políticas y responsables municipales. Se constata que en la mayoría de ocasiones los investigados adquieren noticia de los concursos que regirán la licitación de distintos contratos con anterioridad a sus competidores, antes incluso de su publicación.

Logrando en algunas ocasiones, incluso, alterar el contenido de los pliegos al objeto de que se adapten a sus concretas necesidades, todo ello con el claro objetivo de asegurarse su adjudicación», también se puede leer.

Y el eje de todo ello era, a juicio de los investigadores, José Luis Ulibarri y su mano derecha, Ángel Luis García, 'El Patatero', un personaje de aire brabucón algo dado a las fabulaciones y sobredimensionado en lo personal. Sus grabaciones no tienen desperdicio porque en ellas salpica de forma reiterada a todo tipo de personajes de la sociedad leonesa.

72 días en prisión

Desde este viernes, Ulibarri y 'El Patatero', vuelven a pisar la calle. A ambos les espera un largo recorrido judicial en el que dirimir las notables discrepancias entre las versiones ofrecidas por la defensa y por los investigadores.

José Luis Ulibarri se fue de la cárcel de Soto del Real almorzando macarrones, pollo y lechuga. Antes de abandonar su módulo podría haber tenido tiempo para despedirse del extesorero del Partido Popular (PP), Luis Bárcenas, con quien ha compartido pasillo y patio en los últimos días.

En libertad con cargos y a la espera de este segundo procedimiento que se une al abierto en la causa en marcha por la Gürtel, Ulibarri se reincorporará previsiblemente en los próximos días a sus quehaceres profesionales.

Y, éstos, inexorablemente, le unirán de nuevo a su imperio mediático que alcanza desde la televisión autonómica a diversos periódicos provinciales y emisoras de radio. El mismo imperio que, según se desprende de la investigación judicial en el marco de la operación Enredadera, ha venido utilizando para imponer su voluntad y doblegar la de quienes suponían un problema en la consecución de contratos públicos.

Cuando recupere su día a día el escenario habrá cambiado de forma notable. Hoy lo que antes era la trastienda de sus gestiones es conocida y reconocida abiertamente. Sus conversaciones han condenado a media docena de alcaldes, PSOE y PP han expedientado o expulsado a un puñado de sus cargos públicos, y un consejero ha tenido que comparecer para ofrecer explicaciones sobre sus conversaciones.

La Enredadera, que trepó sin descanso durante años, está marchita, pero no seca.

Contenido Patrocinado

Fotos