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Por el futuro de la provincia de León

«CCOO y UGT de León venimos recogiendo la profunda inquietud de la clase trabajadora leonesa, de los diferentes colectivos y organizaciones, y hemos llegado a la conclusión firme de que necesario...»

Los líderes sindicales leoneses/
Los líderes sindicales leoneses
ENRIQUE REGUERO | XOSEPE VEGALeón

No creemos que sea necesario entrar en detallados relatos, pues es un tarea que ya vienen haciendo los propios medios de comunicación leoneses en los últimos meses, sobre cuál es la situación por la que atraviesa nuestra provincia y la perspectiva de futuro que se le presenta, que, cierto es, puede extenderse a otras zonas del noroeste de España. No obstante, hay que afirmar sin ningún género de dudas que es la provincia de León, junto con nuestra vecina Zamora, las que tal vez parecen ser el centro de un vórtice de decrecimiento, envejecimiento poblacional y desertización.

CCOO y UGT de León venimos recogiendo la profunda inquietud de la clase trabajadora leonesa, de los diferentes colectivos y organizaciones, y hemos llegado a la conclusión firme de que necesario iniciar un PROCESO DE MOVILIZACIÓN SOSTENIDO en el tiempo que permita revertir esta situación. Tal proceso debería conseguir una movilización general de la clase trabajadora y del conjunto de la sociedad comprometida con el futuro socio-económico y laboral de nuestra provincia y dará inicio, de manera contundente, con la celebración de manifestaciones en varias localidades de la provincia de León, a partir del próximo 15 DE NOVIEMBRE.

Y ello, porque en este momento el único comportamiento realmente útil es movilizarse socialmente.

Durante décadas, las trabajadoras y los trabajadores de León han esperado que nuestros representantes políticos sirvieran a los intereses colectivos evidenciando la quiebra del modelo económico y de desarrollo diseñado para esta tierra y la necesidad de revertir el acelerado proceso de desindustrialización y despoblamiento de amplísimas franjas del noroeste de España y más particularmente de la provincia de León. Hoy, ante la evidencia de que el juego electoralista, la persistencia en la propaganda y las promesas, o su dependencia y falta de autonomía respecto de las ambiciones corporativas, de lobbys o simplemente tribales (evidencia esta última bochornosamente establecida con la Operación Enredadera), no sirven en la búsqueda y ejecución de soluciones, hemos de conducirnos a una ACCIÓN COLECTIVA y a retomar una VOZ PROPIA, sin confiar en este tipo de delegaciones que se han revelado como vacuas e irresponsables.

Hay una sensación establecida en esta tierra de que tanto el Estado como la Comunidad Autónoma no son plenamente conscientes de la profunda frustración con las viven las trabajadoras y los trabajadores de León, cuando ven que sus hijos, o ellos mismos, tienen que irse al exilio económico por la falta de oportunidades. Parecen ciegos a la evidencia de que el oscuro, a la par que cargado de oportunismo político, sistema de las subvenciones empresariales —un sistema siempre convenientemente aderezado con proclamas a favor del libertinaje empresarial—, no ha cumplido su pretendido objetivo de evitar el desmantelamiento de los distintos sectores productivos: industrial, minero, agropecuario, etcétera. Sus planteamientos de ejes de desarrollo y logísticos solo actúan como colesterol que impide la circulación de sangre hacia este corazón del Noroeste, que es como León debe servir al conjunto de España. La movilización ha de servir, pues, a la toma de conciencia del PELIGROSO DESEQUILIBRIO TERRITORIAL con el que, de mantenerse esta dinámica, se está condicionando el futuro de España.

Como Secretarios Generales de las mayores organizaciones sociales de esta provincia asistimos a veces sorprendidos y perplejos a la profunda invisibilidad que los problemas sociales y económicos de este territorio tienen para el resto de regiones e instancias institucionales, una invisibilidad que afecta también a su realidad cultural e histórica. Durante décadas la receta aplicada por las leonesas y los leoneses ha sido la resignación. Resignación profunda y aceptación fatalista del destino, como el de ese oráculo recientemente lanzado por el INE que establece la pérdida de 53.000 habitantes más en los próximos quince años. ¡Como si fuera pocos los perdidos hasta ahora! Este fatalismo y la resignación como receta de botica han sido además tónicos para el éxodo masivo del talento, pues este ambiente cada vez más rancio e irrespirable no es el más propicio para el desarrollo de las capacidades creativas e intelectuales de lo mejor de nuestra gente. Es urgente pues movilizarse para VISIBILIZAR a León en el conjunto de la nación, y recuperar la idea de que está en nuestras manos salir de esta situación.

Ha quedado suficientemente demostrado que la receta de la resignación no funciona. La clase trabajadora de León no puede mantener por más tiempo una existencia basada en el deterioro de las condiciones de trabajo, en la devaluación del valor de ese mismo trabajo, cuando no en la destrucción, en muchos casos no solo injustificada, sino avariciosa, de sus propios empleos, tal y como ocurrió recientemente en la factoría de VESTAS en Villadangos.

La clase trabajadora leonesa ha de reaccionar a tanta ceguera y ambición. Ha de reaccionar a planteamientos tan asquerosamente mezquinos y repetitivos, como el expresado recientemente por el presidente de la CECALE, y con el que, para defender los intereses de una pequeña parte del empresariado, recomendaba aún más desregulación laboral, más bajadas de salarios, más pobreza en suma para las trabajadoras y trabajadores. Es evidente que la receta de esta patronal hace peligrar el futuro de la mayoría del tejido empresarial leonés, que no vive de sus exportaciones, y por tanto de la rebaja de los costes salariales con los que incrementar la competitividad de sus productos, sino del consumo interno y por tanto de la capacidad de compra de las trabajadoras y trabajadores. Ellos serán también los perdedores de estas fórmulas de libertinaje e insolidaridad.

Ha llegado el momento de todas y de todos. Ha llegado de manifestar en público lo que hasta ahora solo decíamos en privado, en los bares o en familia. Ha llegado la hora de construir un futuro para León.

Las políticas que durante décadas ha sufrido la gente de León han sido legitimadas hasta ahora por nuestro silencio. Siguiendo a Max Webber, parecemos satisfechas y satisfechos con lo que nos ha tocado en suerte y de este modo aceptamos como legítimo lo que se decide sobre nosotras y nosotros. Pero todas y todos sabemos que no es así. No estamos ni satisfechas ni satisfechos, pero tenemos que erradicar de nuestras mentes la resignación. Por ello llamamos a la movilización.

Y hacemos un llamamiento especial y específico a la movilización a las trabajadoras y a las paradas leonesas. Esta movilización colectiva ha de hacerse necesariamente con vosotras. Porque sois vosotras las que de manera más dramática estáis sufriendo el deterioro socio-económico de nuestra provincia. Es a vosotras a las que primero condenan a trabajos mal pagados como la Ayuda a Domicilio, el telemarketing, la limpieza o el servicio en esos establecimientos hosteleros y de turismo que señalan como uno de los pocos futuros para León.

Llamamos también a los estudiantes, a nuestra juventud, a nuestro principal activo de futuro y que sois a quienes primero condenan a la pena del exilio. No a la de la emigración voluntaria, buscando el desarrollo personal, sino al exilio forzado.

Llamamos a las autónomas y a los autónomos y a las direcciones de las pequeñas y medianas empresas, a todas y a todos a los que cada día os resulta más difícil llegar a final de mes y cuadrar vuestras cuentas, a los que la pérdida de peso de esta provincia ha privado de esa autonomía financiera que pudiera sostener vuestros proyectos con el crédito. El modelo que os plantean no vale para vosotras y vosotros. Necesitáis de mayor tejido industrial en León, necesitáis de trabajadoras y trabajadores que sean vuestra clientela.

Llamamos a las empleadas y empleados del Sector Público, para los que el futuro vacío poblacional es una de esas promesas que sí se cumplirán sobre la necesidad de reducir los servicios que se prestan a la ciudadanía. Con cada habitante que perdemos hay un puesto más de este sector que corre peligro.

Llamamos a las personas pensionistas, a todas y todos los que habéis sabido lo que era luchar por un futuro con derechos. A todas y todos los que habéis sido sostén económico de tanto puesto de trabajo perdido. A las personas a las que están condenando a vivir sus últimos años en soledad, mientras sus hijos e hijas, nietos y nietas deben buscarse un futuro fuera de su tierra.

Y llamamos al conjunto de organizaciones sociales, sindicales, culturales y políticas de esta provincia a hacer suya esta convocatoria y a unir esfuerzos en un único objetivo común.

Llamamos a la movilización, pues, no solo a las trabajadoras y trabajadores a los que representamos. Llamamos a la movilización al conjunto de la ciudadanía leonesa. Es la hora de León.

Sabemos que esta convocatoria será respondida con promesas de Planes específicos para León, con promesas de inversiones, con titulares sobre el trabajo que piensan hacer todas las Administraciones para revertir la situación. Prometerán porque no pueden negar la situación límite y excepcional a la que nos han abocado. Pero les advertimos con claridad: no vengan con nada que no sea proyectos reales, ejecución de obras y de partidas, visiones del territorio que sirvan para poner en valor la privilegiada posición geográfica de la provincia de León. Vengan con proyectos que no se excusen en fronteras y competencias. En la Europa actual todo eso está fuera de lugar. Háblennos de cómo van a incentivar las relaciones comerciales con las regiones y países de nuestro entorno. Háblennos de poner a León en el mapa, no de borrarlo. Y si no es así, la movilización continuará… hasta que vengan como tienen que venir…

 

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