Los cinco pecados capitales de Feve en León: Desde los 'viajes gratis' a la «desidia» del Gobierno

Una mujer se apresura a tomar un tren de Feve. / Inés Santos

La red de ancho métrico cuenta en la provincia con 22 maquinistas, cinco convoyes con 530 plazas, ocho interventores y tres operadores comerciales para unos 70.000 pasajeros anuales

RUBÉN FARIÑASLeón

Un tren en vía muerta. Un servicio incompleto y en decadencia desde hace siete años.

La red de ancho métrico en la provincia de León sigue languideciendo y perdiendo viajeros. La «desidia» de los sucesivos gobiernos mantienen en el olvido a una infraestructura que cuenta con cinco 'pecados capitales' que no permiten retomar el pulso a un tren que da servicio a decenas de pueblos.

1- La «desidia» del Gobierno de España

Desde los sindicatos se insiste en la necesidad de redactar el Reglamento de Circulación de Tranvía en el Ámbito Urbano, lo que permitiría que los trenes de Feve volvieran a circular hasta el mismo corazón de la capital.

El actual ejecutivo de Pedro Sánchez ha pedido «más tiempo» para dar solución a la línea, aunque desde el Gobierno han reconocido que el reglamento no estará listo en el primer trimestre de 2019, a pesar de una inversión de 1,5 millones de euros en el borrador de los Presupuestos Generales del Estado.

Desde hace siete años, cuando se planteó la integración del ferrocarril de vía estrecha en la ciudad de León, en forma tranviaria, la línea ha permanecido desasistida y ha perdido de forma exponencial su número de pasajeros. «Todo está igual», afirman los sindicatos, mientras que el infraestructura creada para la integración sigue esperando que los trenes puedan circular.

En los próximos meses, las protestas por el estado de la línea se podrían trasladar a zonas de Cistierna y Boñar, grandes damnificados de la situación, para hacer presión con concentraciones.

2- La plantilla no cumple su objetivo

El Objetivo de maquinistas de la Red de Ancho Métrico, según la propia empresa, era contar con 13 maquinistas en León y once más que estuvieran en Cistierna.

Sin embargo, a día de hoy, ambas localidades cuentan con once a la espera de nuevas incorporaciones, que tendrán que suplir ese déficit y las salidas por jubilación y traslados.

3- Vehículos obsoletos

Feve cuenta con cinco vehículos que dan servicio en la provincia de León y que admiten un máximo de 530 pasajeros, según datos oficiales.

Una unidad de la Serie 2700, compuesta por dos coches y 90 plazas, realiza el servicio León-Bilbao.

Otro más moderno, de la Serie 2900, está en servicio, y permite el viaje a 34 personas sentadas y 16 más que pueden ir de pie; mientras que otra unidad del mismo estilo permanece estropeada y sin repuestos.

Más problemas están dando las tres unidades de la Serie 2600, compuestos por dos coches de 64 plazas y 66 más de pie, que cuentan con frecuentes averías en el aire acondicionado al tratarse de vehículos que provienen de la antigua Serie 2300 reformada, sin aire de serie.

4- Escaso personal comercial

El personal del que dispone la Red de Ancho Métrico en la provincia de León es de doce trabajadores entre interventores, operadores comerciales y jefe de maquinistas.

En concreto, hay cuatro interventores que parten de la estación de León y otros cuatro que lo hacen desde Cistierna, que están encargados de chequear los billetes entre los pasajeros de la línea.

En taquilla hay dos operadores comerciales en León y ninguno en Cistierna, cuya función es trabajar en taquillas y vender billetes; también existe un operador de maniobras, solo en Cistierna, que se encarga de realizar trabajos en vía, enganches de trenes, repostajes y reponer la tierra.

Por último, la plantilla se completa con un mando intermedio o jefe de maquinistas, que se encuentra también en la localidad de la Montaña Oriental.

5- Pérdida de pasajeros y servicio 'gratis'

El servicio de Feve ha sufrido una pérdida constante de pasajeros en la última década. En el año 2010, se dispensaron 329.000 billetes y en la última cifra oficial, de 2017, solo se registraron 110.000 ventas.

En 2018, el número de viajeros que optaron por este servicio apenas superaron los 70.000.

Entre los motivos que han llevado a esta decadencia y descenso en el número de pasajeros se encuentra la ausencia de interventores, que invita a que muchos viajen de forma gratuita, y el mal funcionamiento de las máquinas de autoventa.

El servicio Cistierna-León es efectuado por siete trenes -en ambas direcciones-, que alcanzan una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora y tardan una hora y 50 minutos deteniéndose en una treintena de apeaderos.

 

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