La 'agonía' de FEVE: sólo dos mecánicos en activo y menos de la mitad de los interventores

Cabecera de un tren de Feve. / Sandra Santos

UPL plantea que, si el PSOE no mueve ficha en la situación de la vía estrecha en León, denunciarán a Renfe y a los políticos implicados por malversación de caudales públicos

NACHO BARRIO León

La situación actual de Feve en León dista mucho de la de aquellos días en los que el tren de vía estrecha vertebraba la provincia y servía de motor económico. La situación actual, de hecho, podría ser la noche de aquellos días. Sin los trabajadores necesarios, con las vergüenzas desnudas y con viajes gratis porque no hay quien cobre el billete, la UPL ha dicho basta.

La Unión del Pueblo Leonés ha asegurado este martes que valora presentar una denuncia por malversación de caudales públicos contra Renfe y algunos políticos por lo que consideran una «dejación total» de la prestación del servicio de ferrocarril por vía estrecha en la provincia.

Eso sí, sólo un factor puede cambiar esta decisión. Si el PSOE se posiciona decididamente en pro del apoyo gubernamental a Feve, podrían valorar no ir a los juzgados.

El procurador leonesista Luis Mariano Santos aseguró que la delegada del Gobierno en Castilla y León «se debe implicar con la pervivencia de un medio de transporte necesario para los habitantes de la Montaña Leonesa y no solo hacerlo de boquilla».

Los leoesistas denunciaron la «escasez de revisores y de material, con menos personal disponible tanto en el taller de Cistierna como en la atención a los pasajeros». Así, el miembro del comité ejecutivo de Unión del Pueblo Leonés, Fulgencio Bandera, criticó que el sindicato Semat, mayoritario en Renfe, hace gala de «una actitud de apatía que hace que no hagan ni una denuncia pública o privada sobre una situación que llevará al cierre del servicio si no se pone remedio».

Desde UPL señalan que «las malas condiciones del mismo hacen que describan los sufridores usuarios viven una situación que deriva en un brusco descenso de la cifra de usuarios (de 360.000 al año en 2010 y 156.000 a finales de 2017)»

También llaman la atención sobre las situaciones que podría generar esta circunstancia, si se produjese un accidente y los usuarios, por ejemplo, no pudiesen demostrar que viajaban en el tren siniestrado.

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