Presidente Infancia Robada

Juan Cuatrecasas: «Las víctimas de la pederastia no queremos acabar con la Iglesia, solo limpiar la porquería que tapó durante siglos»

Juan Cuatrecasas: «Las víctimas de la pederastia no queremos acabar con la Iglesia, solo limpiar la porquería que tapó durante siglos»

El presidente de 'Infancia Robada' asegura que lo vivido en el Seminario de la Bañeza es «terrorismos» y que haya más víctimas que por miedo guardan silencio mientras exige a España acabar con el «tabú» de la Iglesia «porque los abusos a menores no son pecados, son delitos»

A. CUBILLAS
A. CUBILLASLeón

Juan Catrecasas representa el significado de 'padre coraje'. Su vida, tranquila, sin sobresaltos, dio un cambio de 180 grados en 2011 tras descubrir que su hijo había sido objeto de abusos sexuales por su profesor, un numerario del Opus Dei.

A partir de ahí, empezó una lucha cargada de rabia, dolor y muchos muros por atravesar, que se cerró con una condena a su favor de once años de prisión.

Pero la lucha no ha hecho más que empezar. En su camino, Juan se encontró a muchas víctimas de la pederastia de la Iglesia, con las que ha impulsado 'Infancia Robada', una asociación que busca dar amparo, concienciar de la realidad y proteger a la infancia.

Entre ellas, Francisco Javier, el leonés que destapó los abusos en el Seminario Menor de La Bañeza, y cuyo relató le estremeció. «No tengo calificativos, cualquier se quedaría corto para describirlo», asegura Juan a leonoticias, que advierte que son más las víctimas que están en segundo plano que han «certificado el relato narrado por Francisco».

«Que unos niños sean sometidos al terror de un adulto y a todo tipo vejaciones sexuales…eso hay que vivirlo. Aun intentando ponerme en su lugar pero no soy capaz de imaginar lo que vivieron», lamenta Juan, que advierte que hablar de terrorismo, «es hablar de la pederastia en la Iglesia».

«La pederastia en la Iglesia es una hemorragia, pero hay miedo, hay bloque y todo no saldrá a la luz»

«España debe acabar con el tabú de la Iglesia, porque los abusos a menores no son pecados, son delitos y los sacerdotes y religiosos no pueden tener impunidad»

Porque, según recuerda, hablar de terrorismo no siempre conlleva halar de pólvora o atentados. «El trato que se les dio cuando eran niños y el que se les sigue dando por parte de algunas administraciones es terrorismo porque causa terror. No sólo no están contentos de causar terror a unos niños, sino que ya de adultos les descalifican, les mienten, les revictimizan e incluso les denuncian».

Juan recuerda que a un niño no se le toca, al fin de cuentas, remarca, «una de las mayores atrocidades que puede hacer un ser humano es atentar contra la integridad de un niño en pleno proceso de crecimiento, porque le marcas de por vida». Por ello, califica de lamentable que la Iglesia española, incluso cuando la llaman al orden desde Roma, siga «tirando balones fuera y diga que hay que esperar».

«Que se pongan de una santa vez a reconocer y reparar a sus víctimas, mientras no hagan eso tendrá el mayor de los desprecios de la sociedad», apunta Juan, que advierte que son más las víctimas del Seminario de La Bañeza, que por miedo o directamente por evitar el trago que están viviendo personas como Francisco Javier o Emiliano, guardan silencio.

«Hay que querer. Eso lo primero. Aunque muchos incluso queriendo no se atreven al ver en qué se convierte tu vida cuando denuncias. Otro directamente son incapaces de verbalizarlo ante un juzgado y prefieren guardar silencio». Es más, advierte que la pederastia en la Iglesia es «una hemorragia que no para». «Hay miedo, hay bloqueo y todo no va a salir a la luz, si fuese así, ese porcentaje sería mucho más elevado».

Obstrucción de la Iglesia y poderes públicos

Sin embargo, el caso de La Bañeza no es aislado en España y todos tienen un punto en común: la obstrucción por parte de la Iglesia y de los poderes públicos a la hora de dar una solución que, ante todo, remarca Juan, debe pasar por atender a las víctimas. En lugar de ello, lamenta, sólo se preocupan de acallarlas.

El «triste» ejemplo de Astorga

Durante la entrevista a leonoticias, Juan se detiene en el caso de La Bañeza, un ejemplo, apunta, de cómo no se deben hacer las cosas. No sólo por el silencio que acalló el horror de los niños del Seminario, sino por dejar públicamente que se homenajeen a los pederastas, como ocurrió con Ramos Gordón tras su salida de Tábara. «Eso es reírse de las víctimas».

Caso aparte merece el de Emiliano Álvarez. No sólo desde la Diócesis de Astorga no se le considera una víctima sino que además su presunto abusado, el sacerdote Ángel Sánchez Cao, ahora le ha denunciado por «injurias y calumnias». «No hay derecho que lleven a una víctima a los juzgados. Porque sí, sé que Emiliano es una víctima. El resto lo tendrá que decir un juez», señala Juan, que lamenta el vacío legar que existe.

«Buscan nuestros silencio, la impunidad, tapar y no acompañar a la víctimas con medidas de prevención. Dicen que queremos acabar con la Iglesia pero no es así. Solo queremos limpiarla de la porquería que han tenido tapada durante siglos y que se comporten como Iglesia y como personas».

Y, precisamente por ello, la primera misión que ha asumido 'Infancia Robada' es la de activismo porque, matiza, lo más urgente ahora es hacer llegar tanto a la Iglesia como a los poderes públicos los problemas de la víctima. Posteriormente, su segundo objetivo es el de lograr que se derogue la prescripción del delito.

En este sentido, entiende necesario que se establezca un margen de 50 años más 15 en caso de delitos graves para que la víctima, cuándo dé el paso de denunciar, tenga garantías suficientes de que habrá responsabilidades. Al fin de cuentas, recuerda, el caso de su hijo es una excepción ya que en general es en la etapa adulta cuando las víctimas dan el paso.

Los privilegios de la Iglesia

Sin embargo y hasta la fecha, su lucha ha caído en saco roto. Juan recuerda que el Gobierno de Pedro Sánchez puso en marcha en la anterior legislatura un anteproyecto de Ley orgánica de modificación del Código Penal para la protección de la libertad sexual que, si bien, lamenta, no hace alusión a la Iglesia.

«Resulta triste», señala Juan, que entiende urgente que España elimine el «tabú» que existe en torno a la Iglesia, «que se debe al poder público y no estar por encima. Tiene que caerse porque lo de la Iglesia no son pecados son delitos».

«Dicen que queremos acabar con la Iglesia pero no es así. Solo queremos limpiarla de la porquería que han tenido tapada durante siglos y que se comporten como Iglesia y como personas»

«Los abusos que se vivieron en el Seminario de la Bañeza es terrorismo. Una de las mayores atrocidades del ser humano es atentar contra la integridad de un niño»

Por ello, emplaza a los poderes públicos a adaptar y modernizar la legislación referente a las víctimas de la pederastia en la Iglesia, que debe someterse «de una vez» a la jurisdicción ordinaria. Mientras no se haga, remarca, «estaremos por debajo de las garantías mínimas de Estado Derecho. Es ridículo que sigan teniendo unos beneficios. Hay que terminar con ellos».

Juan además aboga por la elaboración de un registro de pederastas que incluya a los nombres que están reconocidos para evitar que se acerquen a niños, a la par que sus víctimas sean reconocidas como tal por los poderes públicos.

En este sentido, rechaza que en España se juzgue un delito de abusos sexuales a menores en función de quien lo comete. «Si es un sacerdote parece que tiene impunidad, otro ciudadano no. Ha llegado el momento que la Iglesia ponga en manos de las autoridades y la Justicia a los sacerdotes y religiosos que cometen estos delitos. A diferencia de lo que predican, no son pecados primero y luego delitos».

Dos objetivos que, según remarca, son de justicia. Por ello y a pesar de las piedras que encuentran en el camino, Juan asegura que desde 'Infancia Robada' seguirán trabajando para lograr el reconocimiento de la víctima, proteger a la infancia y lanzar un mensaje público que logre visibilizar este problema». Mientras tanto, dejan abiertas de par en par sus puertas y ofrece apoyo y, sobre todo, escucha a todas las víctimas que busquen un lugar donde encontrar afecto y empatía.

Bridis al sol

Juan tiene claro al abordar la comisión en el seno de la Iglesia española para combatir la pederastia. «Obedece a un maquillaje a raíz de la reunión con el Papa. Se hizo rápido y mal. Es un brindis al sol». Es más asegura que se creó únicamente para «justificar» que estaban haciendo los derechos. «No tienen vergüenza, porque solo lo hicieron para justificarse con el PP. Solo saben vender humo».