La Unión Europea considera «inaceptables» las condiciones de Johnson

Boris Johnson. /AFP
Boris Johnson. / AFP

Barnier alerta de que el británico «prioriza» un 'brexit' duro y Juncker le subraya por teléfono que el Acuerdo de Retirada es intocable

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYOCorresponsal en Bruselas (Bélgica)

Una comunicación de Michel Barnier, el negociador de la Unión Europea (UE) para el 'brexit', dirigida a los Veintisiete, y una primera conversación telefónica entre Jean-Claude Juncker y el 'premier' británico Boris Johnson, aportaron este jueves nuevas señales de que Bruselas no está dispuesta a digerir ninguna de las demandas que el líder conservador ha puesto encima de la mesa nada más abrir la puerta del 10 de Downing Street.

De «inaceptables» las califica directamente Barnier en esa especie de misiva a las capitales, que lanzó poco después de escuchar a 'Bojo' en Westminster. Nada de «eliminar» la salvaguarda para evitar una frontera física entre Irlanda y el Ulster -condición de base expresada por el líder conservador para llegar a buen puerto con la UE-. Y a partir de ahí, llamamiento a mantener la unidad de acción en el club comunitario y a 'velar armas'.

Porque en ese breve texto, estructurado en ocho párrafos, al que tuvieron acceso varios medios internacionales, el negociador también aporta impresiones sobre el tono utilizado por Johnson, que no son nada buenas. Habla de un «discurso combativo» que «nos hace estar preparados para una situación en la que él da prioridad a un 'no acuerdo', en parte para cargar presión» a la Europa comunitaria.

«El 'no acuerdo' nunca será nuestra opción -continúa Barnier-, pero tenemos que estar preparados para todos los escenarios». La amenaza la apoya además en «las fuertes reacciones» al discurso del nuevo primer ministro en la Cámara de los Comunes, que obligan «a seguir atentamente las reacciones políticas y económicas, así como los acontecimientos en el Reino Unido» tras esa comparecencia.

La cuestión es que ni la letra ni la música se pueden dar por novedosas. Pero hacía meses que la reacción de Bruselas no se imprimía con un ritmo tan marcado. Tampoco es habitual aquí que los periodos de 'gracia' para un nuevo Gobierno apenas duren un puñado de horas. Pero 'Bojo' tiene un pasado oscuro como corresponsal comunitario que aún se recuerda; propagó el incendio dialéctico durante la campaña de los conservadores; la negociación del 'brexit' provoca hartazgo desde hace tiempo -lastra demasiados años (dos solo para trenzar el Acuerdo de Retirada)-; y el 'premier' ha entrado en el enredo como elefante en cacharrería.

Intercambio de móviles

Así que Barnier explotó. Como también se revolvió Jean-Claude Juncker, aunque de un modo más sibilino. A las 17:45 horas inició una conversación telefónica con Boris Johnson en la que le felicitó por su reciente elección y reafirmó ese «compromiso de trabajar juntos de la mejor manera posible», al que se había referido ya el martes. Pero ni un detalle sobre el grado de cordialidad utilizado por ambos ni sobre la duración de la llamada.

En una comunicación que hizo pública su portavoz Mina Andreeva, se va directamente al grano. «El presidente Juncker escuchó lo que el primer ministro tenía que decirle, reiterándole que la posición de la UE es que el Acuerdo de Retirada es el mejor y el único acuerdo posible». Los cambios quedan relegados a la declaración política sobre la relación futura, se subraya. Esta admitiría «ideas» que en todo caso siempre fueran «compatibles» con el gran pacto del divorcio. Juncker y Johnson intercambiaron sus teléfonos móviles y acordaron seguir en contacto.

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