La Eurocámara exhibe firmeza y rechaza un 'brexit' sin salvaguarda para Irlanda

Jean-Claude Juncker y el negociador de la UE, Michel Barnier, en el Parlamento Europeo./AFP
Jean-Claude Juncker y el negociador de la UE, Michel Barnier, en el Parlamento Europeo. / AFP

Aprueba con 544 votos una declaración que condiciona la prórroga a un segundo referéndum o elecciones en Reino Unido

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYOCorresponsal en Bruselas (Bélgica)

Con los parlamentarios británicos enviados a casa por Boris Johnson desde el pasado día 9 y hasta el 14 de octubre, el gran debate del 'brexit' se ha focalizado este miércoles en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. Durante una sesión plenaria de tres horas y con más de ochenta intervenciones, los diputados han dado luz verde a una declaración que emplaza a la Unión Europea (UE) a mantener la salvaguarda en la isla irlandesa y aunque abre la puerta a una nueva prórroga, la condiciona a movimientos desde Londres hoy harto improbables como la revocación del artículo 50 (el que regula todo el proceso de divorcio), un segundo referéndum o unas nuevas elecciones que clarifiquen el caótico escenario político británico.

Sin sorpresas, el texto que firman populares, social demócratas, liberales de Renovavar Europa, Verdes y la Izquierda Unitaria de GUE/NGL, ha logrado un amplio respaldo: 544 votos a favor frente a 126 en contra y 38 abstenciones. La Eurocámara reafirma así su apoyo al equipo de negociación europeo, encabezado por Michel Barnier, y culpabiliza de las consecuencias de una posible ruptura por las bravas «exclusivamente» al 10 de Downing Street.

La extensa resolución, en nueve folios, hace especial hincapié en la prevalencia de 'backstop' y en su caso, de una solución alternativa lo suficientemente concreta, «jurídicamente operativa» y compatible con el Acuerdo de Retirada, que corresponde presentar a los británicos y que estos aún no han puesto sobre la mesa.

Lo dijo Jean-Claude Juncker tras su almuerzo del pasado lunes con Jonhson en Luxemburgo y hoy ha vuelto a remarcarlo durante su intervención en el debate parlamentario: «No tengo ningún apego emocional al 'Backstop'. Pero sí un compromiso con sus objetivos. Invitó al Primer Ministro a hacer propuestas concretas y operativas sobre alternativas en las que se pueden alcanzar los objetivos de ese 'Backstop'». Y hasta que no se dé este paso «Hasta que no se produzca esta propuesta», añadió Juncker, «no podré deciros mirándoos a los ojos que haya un progreso real». Y «más real» es hoy para el luxemburgués, el riesgo de una ruptura sin acuerdo: «No estoy seguro de que podamos conseguirlo, pero tenemos que intentarlo», ha apostillado.

La cuestión es que las bases del mismo no cambian. Y la declaración aprobada por el legislativo comunitario incide en ellas: sin renuncia a la salvaguarda irlandesa e incidiendo en la plena valía del Acuerdo de Retirada que la UE pactó con Theresa May hace casi un año y que ha sido rechazado en tres ocasiones por Westminster, solo ve margen para en convertir la Declaración Política sobre la relación futura (el otro gran texto del 'brexit') en un documento «más formal y jurídico» para trenzar una estrecha relación que vaya más allá de la puramente comercial.

En la mayoría de las intervenciones hubo coincidencia en que «si se necesita más tiempo» hay que hacer todo lo posible para habilitarlo; contemplar la posibilidad de extender la fecha del divorcio más allá del 31 de octubre «si llega una petición motivada». Y en este sentido, el texto alumbrado en la Eurocámara se refiere a «razones y un propósito para dicha ampliación». Se cita así, expresamente, evitar una retirada sin acuerdo, celebrar unas elecciones generales o un referéndum, revocar el artículo 50 o aprobar ese acuerdo de retirada. Y todo siempre y cuando «el trabajo y el funcionamiento de las instituciones de la Unión no se vieran perjudicados».

«Si la prorroga aumenta las posibilidades de un acuerdo, hay que concedérsela», ha sido el mensaje que se ha escuchado desde muchos de los asientos del plenario. Los discursos han sido especialmente críticos con Boris Johnson. Contra él se ha lanzado su inflexibilidad, la búsqueda de réditos políticos, la falta de «ideas», el cerrojazo impuesto a su parlamento e, incluso, su histriónica comparación con el increíble Hulk en la batalla que dice haber emprendido para liberarse la UE. El personaje de Marvel ha sido rebajado a la condición de «señora Doubtfire» e incluso de «payaso peligroso», en un guiño al inquietante protagonista de 'It' de Stephen King.

Han sido algunos de los detalles de un largo debate en el que los 'brexiters' comandados por Nigel Farage (ocupan 22 asientos en la Eurocámara) han replicado con gestos de desaprobación y protestas. «Lo que hemos visto esta semana no indica que exista buena fe. Me refiero al primer ministro de Luxemburgo que se propuso humillar a un primer ministro británico de la manera más asombrosa sólo para ser recibido como un héroe por el presidente Macron», ha afeado Farage. El 'brexiter' utilizaba así a la supuesta negativa de Xavier Bettel, el mandatario del pequeño ducado, a trasladar al interior de la sede de su Gobierno, una rueda de prensa en el exterior a la que Johnson finalmente no asistió por la presencia de manifestantes antibrexit que le abucheaban.

El negociador principal del 'brexit' para Europa, Michel Barnier, ha cerrado el debate negando esa mala fe. «Nadie quiere intentar saltarse la decisión de una mayoría de británicos de abandonar la UE, nadie quiere negar el 'brexit' o mantener a Reino Unido contra su voluntad dentro de una unión aduanera o un mercado único». El francés, a preguntas concretas de algunos eurodiputados sobre lo que sucedería en un escenario sin acuerdo en materias como la colaboración policial o la pesca, ha precisado que «el no acuerdo no es una etapa final sino una transición. Habría que retomar el debate para reconstruir una relación».

Ahora bien, ese hipotético portazo no diluiría el problema irlandés y la necesidad de buscarle solución ni tampoco invalidaría las obligaciones financieras y de otro tipo de Reino Unido. Es más, el texto del Parlamento Europeo incide en que tras una retirada sin acuerdo, solo dará autorización a negociar sobre el futuro si Londres cumple con todas sus obligaciones y compromisos «en relación con los derechos de los ciudadanos, la liquidación financiera y el Acuerdo de Viernes Santo en todas sus partes».