La CDU empieza su era posMerkel con un giro hacia el ala más conservadora

Paul Ziemiak junto a Annegret Kramp-Karrenbauer./AFP
Paul Ziemiak junto a Annegret Kramp-Karrenbauer. / AFP

Paul Ziemiak, hasta ahora presidente de la Junge Unión, las juventudes conservadoras, es nombrado nuevo secretario general de la formación

JUAN CARLOS BARRENACorresponsal. Berlín

Tras elegir a Annegret Kramp-Karrenbauer como nueva presidenta de la formación y sucesora de la canciller federal, Angela Merkel, los cristianodemócratas alemanes (CDU) clausuraron su congreso en Hamburgo con el nombramiento de Paul Ziemiak, hasta ahora presidente de la Junge Unión, las juventudes conservadoras, como nuevo secretario general de la formación. A propuesta de AKK, abreviatura con la que se conoce a la nueva líder de la CDU, la elección de Ziemiak, de solo 33 años, es un guiño al ala más conservadora del partido gubernamental y a los seguidores de los dos perdedores de la pugna por el liderazgo, el exjefe del grupo parlamentario Friedrich Merz y el ministro de Sanidad, Jens Spahn.

     Ziemiak aporta a la cúpula de la CDU lo que no tiene la sucesora de Merkel: muy buen contacto con Spahn y las simpatías de los seguidores de Merz. El nuevo secretario general es varón, conservador y se mantiene a una distancia prudencial de la canciller. Cualidades que deberían satisfacer a quienes no querían a AKK como presidenta.

     Pero además, los cristianodemócratas han hecho lo que los demás partidos prometen pero no hacen. Mientras a los socialdemócratas (SPD) se les llena la boca del término «cambio generacional», pero no acaban de mascarlo, la CDU lo digiere y cede la responsabilidad de la organización del partido a una de sus más jóvenes promesas. Y eso pese a representar el extremo opuesto de su nueva presidenta y ser sumamente polémico. Prueba de ello es que Ziemiak solo obtuvo el respaldo del 62% del millar de delegados. Un pobre apoyo cuando se es el único candidato a un puesto que acaba de dejar vacante la propia AKK, que hace diez meses consiguió para el mismo un 98,87% de votos.

     Y mientras AKK tiene que ganarse ahora el respeto de ese casi 50% de delegados que no le votó el viernes, Ziemiak debe lograr lo mismo con los más moderados y demostrar que sabe hacer algo más que provocar. En la CDU no olvidan que felicitó en nombre de la Junge Unión a Donald Trump tras ganar las presidenciales en EE UU. O sus críticas al islam y los jóvenes de origen turco, a los que exige que renuncien a la doble nacionalidad y opten solo por la alemana si quieren quedarse en este país. Una osadía para alguien que nació en la ciudad polaca de Szczecin y que no hablaba una palabra de alemán cuando sus padres emigraron a Alemania en 1988.

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