Castigado por su retórica, Johnson pierde su séptima votación en el parlamento

El primer ministro británico, Boris Johnson./Efe
El primer ministro británico, Boris Johnson. / Efe

Por 17 votos, los diputados rechazaron una propuesta conservadora de hacer un breve receso la próxima semana para permitir a los miembros del partido gubernamental acudir al congreso de su formación

COLPISA/AFP

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha sufrido este jueves su séptima derrota consecutiva en el parlamento, donde los nervios están a flor de piel ante la proximidad de un 'brexit' incierto que suscita un debate cada vez más divisivo y tenso.

Por 306 votos contra 289 los diputados rechazaron una propuesta conservadora de hacer un breve receso la próxima semana, de lunes a miércoles, para permitir a los miembros del partido gubernamental acudir al congreso anual de su formación.

El parlamento no suele trabajar durante las semanas de septiembre destinadas a las conferencias de los partidos.

Pero este año, después de que Johnson impusiese una controvertida suspensión de las labores parlamentarias durante cinco semanas que el martes fue dramáticamente anulada por la justicia al considerarla «ilegal», los ánimos de los diputados están muy alterados.

Especialmente cuando se acerca la nueva fecha prevista para el 'brexit', el 31 de octubre, sin acuerdo con Bruselas a la vista.

Esta es la séptima derrota desde que llegó al poder en julio el controvertido primer ministro, criticado incluso en sus propias filas por su estrategia respecto a la UE y sus provocadoras declaraciones.

El miércoles, Johnson fustigó a los legisladores por aprobar una «ley de rendición» que le obligaría a solicitar un nuevo aplazamiento del 'brexit' y afirmó que «no traicionaría» el mandato popular de abandonar la Unión Europea.

Este tema divide profundamente al país desde el referéndum de 2016 -en que el 'brexit' ganó por 52%- y el ambiente está cada vez más enrarecido por el caos político y los sucesivos retrasos de la fecha de salida, inicialmente fijada para el pasado marzo.

Una diputada antibrexit, la laborista Jo Cox, fue asesinada por un ultraderechista durante la campaña para el referéndum, conmocionando al país. Y este año, hubo que aumentar la seguridad para proteger a varios diputados que recibieron amenazas por sus posiciones.

«Muchos de nosotros sufrimos amenazas de muerte y abusos todos los días», le lanzó a Johnson la diputada laborista Paula Sherriff el miércoles. Y, llamándolo a «moderar su lenguaje», aseguró que dichas amenazas «a menudo citan sus palabras: 'rendición', 'traición'».

«Nunca en mi vida había oído semejante patraña», respondió Johnson y consideró que la mejor manera de honrar a Cox «sería llevar a cabo el Brexit», lo que provocó una ola de indignación.

Hasta su propia hermana, la periodista antibrexit Rachel Johnson, calificó su comentario de «muy reprobable», y «particularmente de mal gusto para quienes lloran a una madre, diputada y amiga».

Downing Street rehusó disculparse por las palabras de Johnson. Su portavoz dijo: «el primer ministro defendió el argumento general de que necesitamos resolver la cuestión del 'brexit' porque está causando ansiedad y malestar en el país».

Según los sondeos, los enfrentamientos de Johnson con la oposición le están ganando apoyos entre los votantes cuando se vislumbra la convocatoria de legislativas anticipadas en los próximos meses. Pero lo cierto es que también el primer ministro ha sido blanco de insultos y duros ataques verbales.

«Lenguaje de extrema derecha»

El líder del opositor Partido Laborista, Jeremy Corbyn, lo acusó el miércoles de utilizar un lenguaje «indistinguible del de la extrema derecha».

El presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, reconoció que «se pronunciaron palabras airadas, el ambiente era tóxico» y llamó a los diputados a «tratarse como oponentes y no como enemigos».

Ya en abril, Martin Hewitt, uno de los principales responsables policiales del país, había llamado públicamente a los políticos a evitar la retórica «febril» para no exacerbar las tensiones sociales.

«No quiero y no haré comentarios sobre lo que sucede en Westminster», dijo en Bruselas el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, expresando «respeto por la situación política británica».

Y precisó que la UE sigue esperando propuestas de Londres que permitan avanzar hacia un acuerdo de divorcio, a poco más de un mes de la fecha del 'brexit'.