Rusia advierte sobre un posible «baño de sangre» si interviene Estados Unidos

El presidente ruso Vladimir Putin./Reuters
El presidente ruso Vladimir Putin. / Reuters

El Ministerio de Exteriores ruso deplora especialmente la actitud de Washington, a quien acusa de «ignorar una vez más y de forma total las normas y principios del Derecho Internacional

RAFAEL M. MAÑUECO (CORRESPONSAL)Moscú

Rusia estima que la situación en Venezuela «ha llegado a un punto peligroso» y alerta que una eventual intervención armada de Estados Unidos en apoyo del presidente interino designado por el Parlamento venezolano, Juan Guaidó, provocaría un «baño de sangre». La advertencia está recogida en un comunicado que acaba de difundir el Ministerio de Exteriores ruso a través de su página web.

En su texto se tacha de «extremistas» a los miembros de la oposición venezolana en su pugna contra Nicolás Maduro, a quien Moscú considera el «presidente legítimo» del país, y condena que EE UU y otros países hayan reconocido a Guaidó, «agravando así la escisión en el seno de la sociedad venezolana, atizando una desestabilizadora espiral de confrontación en las calles, en la que está habiendo muertos, y provocando una escalada del conflicto».

Según la nota, «la dualidad de poder calculadamente favorecida desde fuera sólo conduce al caos y a la destrucción de los fundamentos del Estado venezolano (...) condenamos contundentemente la acción de quienes empujan a la sociedad venezolana hacia el abismo de una sangrienta conflagración».

El Ministerio de Exteriores ruso deplora especialmente la actitud de Washington, a quien acusa de «ignorar una vez más y de forma total las normas y principios del Derecho Internacional (...) en un intento de ensayar en Venezuela cómo echar abajo gobiernos que considera indeseables». A su juicio, »las señales que se escuchan desde distintas capitales del mundo sobre una posible intervención armada desde el exterior son muy alarmantes. Una aventura así tendría consecuencias catastróficas«. «Lo que tiene que hacer la Comunidad Internacional es propiciar que las partes enfrentadas lleguen a un entendimiento».

Por su parte, el viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, estima que lo principal ahora es «evitar que se produzca un baño de sangre» en Venezuela, que, a su juicio, estaría asegurado si EE UU interviene. En declaraciones a varios medios de comunicación rusos, Riabkov ha dejado claro que «Rusia apoya y seguirá apoyando a las autoridades legítimas de Venezuela, país que para nosotros es un socio estratégico».

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, que acompaña al ministro Serguéi Lavrov de viaje en Argelia, ha escrito en Facebook que «los acontecimientos que se desarrollan actualmente en Venezuela muestran claramente la actitud de la comunidad internacional progresista en cuanto al Derecho Internacional, la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de un país en el que trata de lograr un cambio de poder».

No sólo la Cancillería rusa se ha pronunciado en relación con la crisis venezolana, las declaraciones de muchos otros responsables gubernamentales y parlamentarios tachan de «ilegal» el paso dado por Guaidó y critican a los países que le ha reconocido.

Maduro visitó Moscú a comienzos del pasado mes diciembre en petición de ayuda ante el depauperado estado de la economía de su país. Al recibirle, el presidente Vladímir Putin le aseguró que «condenamos cualquier acción que tenga una clara naturaleza terrorista o cualquier intento de revertir la situación -en Venezuela- por medio de la fuerza». Le dijo también que «agradezco vuestros esfuerzos por la paz social y las medidas para conciliar la relación con la oposición».

Maduro ha conseguido de Putin una reestructuración de la deuda, la promesa de nuevos créditos e incluso insinuaciones de ayuda militar como la apertura de una base aérea en Venezuela. A cambio, las empresas rusas ya trabajan para hacerse con el control de sectores estratégicos venezolanos como el del petróleo y metales preciosos como el oro. La petrolera estatal rusa Rosneft tiene ya presencia en el país caribeño en numerosos proyectos.

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