Un ingeniero que creció contra Chávez

El presidente del Parlamento venezolano, Juan Guaidó (c), saluda a los simpatizantes tras autoproclamarse presidente del país./EFE
El presidente del Parlamento venezolano, Juan Guaidó (c), saluda a los simpatizantes tras autoproclamarse presidente del país. / EFE

El actual presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela es dirigente del Partido Voluntad Popular (VP) y de acuerdo a sus palabras, busca restaurar el orden constitucional en el país

A.G.

Juan Guaidó pertenece a esa generación de jóvenes que crecieron mientras Hugo Chávez consolidaba su revolución, se formaron en la universidad y tomaron conciencia política en contra del gobierno establecido. Ingeniero industrial de 35 años, casado, con una hija de poco más de un año y aficionado al béisbol, este hombre desconocido para la mayoría de los venezolanos se ha convertido en el mayor dolor de cabeza de Nicolás Maduro.

Comenzó en política como participante en las masivas manifestaciones de estudiantes contra Chávez en 2007. Dos años después fue miembro fundador de Voluntad Popular (VP), el partido de Leopoldo López, el líder opositor en arresto domiciliario acusado por Maduro de incitación a la violencia. Y en 2015 participó en una huelga de hambre para exigir que se fijara la fecha de los comicios parlamentarios, en los que fue elegido con 97.000 votos.

«Una de sus principales virtudes es armar equipos, entiende las distintas posturas y hace todo lo que está a su alcance para que sean una sola», comentó a la agencia France Presse el diputado Juan Andrés Mejía. El arrojo se le supone, como superviviente de la tragedia de Vargas de 1999, cuando las lluvias torrenciales mataron a miles de personas en el Estado donde residía con su madre y sus cinco hermanos menores. «Sé lo que es tener hambre», reconoció.

La Asamblea Nacional de Venezuela lo nombró su presidente el día 5 y desde entonces la institución parlamentaria, desautorizada por el Gobierno y el Tribunal Supremo y sustituida por la chavista Asamblea Nacional Constituyente, resurgió del ostracismo y recuperó el espacio público. Las declaraciones de Guaidó han sido prácticamente cotidianas y coherentes hasta llegar al día de ayer, a esa proclamación que no por anunciada dejó de sorprender al oficialismo.

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