Trump va a por el agente que le denunció

Donald Trump, en el despacho oval./Reuters
Donald Trump, en el despacho oval. / Reuters

El presidente tuitea que quiere comunicar al informante las «consecuencias de su acción» y la Casa Blanca confirma que intenta identificarlo

MERCEDES GALLEGONuevaYork

Frente a los tres años que tardó el fiscal especial Robert Mueller en la investigación sobre la trama rusa, las pesquisas del Congreso para votar el 'impeachment' de Donald Trump avanzan a paso acelerado. Ni siquiera el receso de dos semanas que tenía que haber empezado este lunes ha impedido que comiencen las citaciones para interrogar a los testigos a partir del miércoles.

La portavoz Nancy Pelosi no se sumó al clamor por el 'impeachment' hasta que la llamada a Ucrania dejó claro que Trump intentaba jugar sucio en las próximas elecciones. Por eso ahora está decidida a que sea el caso ucraniano el que le lleve al banquillo de los acusados. Así intenta realzar el papel del Comité de Inteligencia que preside Adam Schiff, el único que tiene capacidad para revisar los documentos clasificados de la Inteligencia estadounidense, de donde han partido las denuncias.

Durante el interrogatorio al director de Inteligencia en funciones Joseph Maguire, Schiff puso en contexto la llamada de Trump como un ejemplo «de la clásica extorsión del crimen organizado». El presidente le hizo llegar al mandatario ucraniano por todos los canales posibles que no hablaría con él, ni le recibiría hasta que estuviera dispuesto «a seguirle el juego» en la investigación contra su enemigo político Joe Biden, cuyo hijo fue miembro del consejo de administración de la empresa energética ucraniana Burisma.

Tras retenerle los casi 400 millones de ayuda militar que había aprobado el Congreso, le llamó para felicitarle por la victoria de su partido en las elecciones legislativas, le recordó cuánto hacía EE UU por Ucrania sin que haya «reciprocidad», y le pidió «un favor», según la transcripción que ha hecho pública la Casa Blanca.

«Y por cierto, no me llames, ya te llamaré yo cuando hayas hecho lo que te he pedido», añadió Schiff al interpretar la llamada en lenguaje de la mafia durante los comentarios con los que abrió la audiencia de Maguire. Trump estaba hecho una furia. «¡Se ha hecho pasar por mí y se lo ha leído en voz alta al Congreso y al pueblo estadounidense!», bramó hoy por Twitter. «¿Arresto por Traición?», sugirió.

Ni tiene capacidad de ordenar su detención, ni de retirar del cargo a Nancy Pelosi, ni de suspender el juicio de 'impeachment' que se avecina, ni de fusilar a los informantes implicados, a los que ha calificado de «espías», pero sus tuits revelan que está fuera de sí y hacen temer por la seguridad del agente de la CIA que levantó la denuncia desde el anonimato. Schiff ha informado que ya han arreglado los detalles con sus abogados para entrevistarle a puerta cerrada, sin dar fechas ni detalles de esa audiencia clave, porque su seguridad es la máxima prioridad.

El presidente dijo el domingo por la noche que quiere reunirse con el hombre que lo ha denunciado «para informarle de las consecuencias». La propia Casa Blanca ha confirmado que intenta identificarlo. Todo tan estremecedor como cuando el jueves pasado el presidente contó ante medio centenar de diplomáticos estadounidenses que «a los espías antes se les trataba distinto». Desde colgarlos a pegarles un tiro.

Por si la situación no fuera suficientemente dramática, el domingo retuiteó el comentario de un predicador baptista afín que advertía de que si los demócratas tienen éxito en retirarle del cargo causarán una guerra civil «de la que este país nunca se recuperará». Así es el 'modus operandi' del magnate, contó el año pasado al Congreso Michael Cohen, que fue su abogado particular durante más de una década. Cohen, ahora en prisión, ha sido reemplazado por Rudy Giuliani, que pese a no tener ningún cargo de gobierno ni haber recibido permiso del FBI, mantuvo reuniones con miembros del Gobierno ucraniano.

Los papeles de Pompeo

Giuliani está en la picota por excederse en sus funciones y será investigado por el comité de Supervisión del Gobierno de la Cámara Baja, que le ha llamado a declarar. Solo que este abogado tampoco parece dispuesto a encajar una bala por su jefe. El exalcalde de Nueva York asegura que era un enviado del Departamento de Estado, algo de lo que ha tratado de distanciarse el titular, Mike Pompeo, a lo que Giuliani respondió el domingo en televisión: «No hice esto por mi cuenta, sino a petición del Departamento de Estado, y tengo los mensajes de texto para probarlo», dijo a la CBS. «Y hasta un agradecimiento por el trabajo que había hecho. Cuando hablé la semana pasada con el secretario de Estado él estaba al corriente».

Pompeo dispone de una semana para entregar al Congreso los documentos que se le han pedido y podría ser el tercer alto cargo del gobierno que arrastra la trama ucraniana en poco más de una semana, amen de dos diplomáticos. Maguire bloqueó la denuncia del informante al consultar con la Casa Blanca y el Departamento de Justicia antes de pasársela al Congreso, como requiere la ley. El titular de Justicia, William Barr, aparece mencionado en la llamada, ya que el fiscal ucraniano se negaba a abrir una investigación a Hunter Biden salvo que la iniciase EE UU, ha dicho a 'Los Angeles Times' el ex fiscal Yuri Lutsenko. El enviado especial a Ucrania Kurt Volker dimitió el viernes.

Los detalles de las supuestas presiones que el gobierno de Obama habría ejercido sobre ese país para frenar la investigación, según Trump, así como las presuntas injerencias en las elecciones de 2016 se dirimirán el miércoles, cuando el Comité de Inteligencia interrogue a la ex embajadora de EE UU en Kiev Marie Yovanovitch. «Era problemática, solo quiero que lo sepas», le dijo este al presidente Volodímir Zelenski cuando le llamó.

También presionó al primer ministro de Australia

El presidente de EE UU, Donald Trump, presionó en una llamada telefónica reciente al primer ministro de Australia, Scott Morrison, para tratar de obtener información que desacreditaría la investigación sobre la interferencia rusa en las pasadas elecciones, informó 'The New York Times'.

El diario apuntó este lunes que Trump pidió a Morrison que ayudara en este propósito al fiscal general estadounidense, William Barr, algo que revelaron supuestamente dos funcionarios estadounidenses conocedores de esta llamada telefónica.

Las fuentes señalaron asimismo que la Casa Blanca restringió el acceso a la comunicación entre ambos mandatarios a un pequeño grupo de oficiales, al igual que se hizo con la polémica llamada entre el presidente estadounidense y su homólogo ucraniano, Vladímir Zelenski, el pasado mes de julio, que ha llevado al inicio de una investigación para un proceso de destitución de Trump.