EE UU niega a Trump el control del Congreso

Trump. / Foto: Reuters | Vídeo: Atlas

En resultados casi salomónicos, la Cámara Baja queda en manos del Partido Demócrata y la Alta en el Republicano

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York

Dos años después de que Donald Trump llegara a la Casa Blanca con menos votos que Hillary Clinton, EE UU sigue siendo un país dividido. En su primera oportunidad de evaluar las políticas del presidente, los estadounidenses le negaron ayer un Congreso que refrende sus decisiones a capricho, pero tampoco dieron a la oposición suficientes votos como para poder decir que la elección del magnate fue un accidente.

A priori el resultado de las legislativas de ayer parece salomónico: la Cámara Baja para el partido Demócrata, la Alta para el Republicano. Esto es, sin duda, más representativo de la realidad del país de lo que demostraba hasta ahora la concentración del poder legislativo, ejecutivo y judicial en manos conservadoras. Con todo, los detalles arrojan profundas decepciones para quienes esperaban ver emerger de la crispación contra Trump una sociedad más plural, progresista y tolerante.

«Tremendo éxito»

Trump ha presumiado este miércoles de un «tremendo éxito» en las elecciones. «¡Gracias a todos!», ha escrito el mandatario en un escueto tuit.

La declaración de Trump ha llegado después de que la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, haya asegurado que los resultados de los comicios han deparado «una buena noche» para Trump. «Ahora mismo nos sentimos bien, ha sido una buena noche para el presidente hasta este momento», ha dicho en declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca.

Dos afroamericanos que hubieran hecho historia en Florida y Georgia se han quedado en la cuneta: Stacey Abrams, por quien hizo campaña Oprah Winfrey en Atlanta (Georgia), y el alcalde de Tallahassee (Florida) Andrew Gillum, favorito de Bernie Sanders. Es la derrota de este último la que más preocupa al partido. Florida es clave para ganar la Casa Blanca pero se ha mantenido imperturbable del lado republicano, tanto a la hora de votar por el gobernador Ron DeSantis como en la batalla por el Senado que Rick Scott le ha ganado al curtido senador Bill Nelson.

El exilio cubano de Miami al que Trump ha cortejado con constancia y duras políticas hacia Cuba y Venezuela ha demostrado seguir teniendo mucha mas garra que el nuevo éxodo puertorriqueño de Orlando. En las urnas, los agravios del huracán María se los llevó el viento.

Lo mismo ha ocurrido con el gobierno de Ohio, el otro estado bisagra clave para las presidenciales, donde se ha impuesto el republicano Mike DeWine. Tampoco fructificó el sueño de volver Texas demócrata con el despertar de la población hispana, por muy cerca que Beto O'Rourke quedase de Ted Cruz.

Al final los demócratas han superado con creces los 23 asientos que necesitaban para recuperar el control de la Cámara Baja, pero los republicanos también ampliarán la exigua mayoría tenían en el Senado. Todo eso indica que aunque en los próximos dos años Trump encuentre más oposición a su agenda legislativa, también lo tiene hoy más fácil que ayer para ganar la reelección de 2020, tras haber puesto a sus leales por el mapa nacional.

Hay que esperar que la nueva mayoría demócrata en la Cámara Baja sirva para abrir investigaciones, celebrar audiencias, manejar la agenda y puede que hasta iniciar un proceso de impeachment, que será frenado inevitablemente en el Senado. Al menos esta Cámara contará por primera vez con dos mujeres musulmanas que compartirán el título de ser la primera –la refugiada somalí Ilhan Omar (Minesotta) y la palestina Rashida Tlaib (Michigan)-, así como la primera nativo americana, Sharice Davids (Kansas) y la mujer más joven jamás elegida, Alexandria Ocasio Cortes, de 29 años, que resulta ser una hispana del Bronx.

Las mujeres son las que han dado la fuerza al partido de Obama en esta revancha legislativa en la que también han participado un número récord de veteranos de Irak y Afganistán como Max Rose, el demócrata que ha arrebatado al presidente el único asiento al Congreso que tenía el Partido Republicano en su ciudad natal de Nueva York.

Regresa Mitt Romney

El excandidato conservador a la presidencia estadounidense Mitt Romney, de 71 años, resultó electo al Senado, marcando su regreso a la política en una posición de lujo para criticar a Trump dentro de las filas republicanas.

El republicano venció a la demócrata Jenny Wilson en el estado de Utah, donde habita una importante población mormona -como él- y que desde hace más de 40 años no envía a un demócrata al Senado.

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