Los bomberos rusos intensifican la lucha contra el fuego en Siberia con la ayuda del Ejército

Un bombero en tareas de extinción. /EFE
Un bombero en tareas de extinción. / EFE

RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú (Rusia)

El Ministerio de Defensa ruso reportaba ayer que aviones de la Fuerza Aérea del país consiguieron en las últimas 24 horas apagar las llamas en 90.000 hectáreas de bosque en las regiones siberianas de Krasnoyarsk e Irkutsk, lo que equivale, según las mismas fuentes, a la extinción de 60 incendios. En el parte castrense se asegura que una decena de aviones Il-76 efectuaron ayer 26 incursiones y arrojaron sobre el fuego más de mil toneladas de agua. Los helicópteros MI-8 echaron 500 toneladas.

Pero hay todavía más de 600 incendios activos en esas dos regiones y en Yakutia, a los que hay que añadir casi un centenar en las regiones de Jabárovsk, Zabaikal y Buriatia.

El área total afectada sigue por encima de los tres millones de hectáreas. El humo rodea ya a 600 centros de población en Siberia y muchas explotaciones petrolíferas se están viendo obligadas a suspender las perforaciones para no exponer a sus empleados a las consecuencias que el humo pueda tener para las vías respiratorias.

La cantidad total de superficie afectada por los incendios es de 3,32 millones de hectáreas de ahí 1000.000, o sea un millón, corresponden a la región de Krasnoyarsk, 1.423.000 a Yakutia, 8.000 hectáreas a Jabárovsk, 9.000 a Zabaikal, 42.000 a Buriatia y 831.000 hectáreas a la región de Irkutsk.

El jefe del Servicio Meteorológico ruso, Maxim Yakovenko, achaca al cambio climático como causa de los incendios e inundaciones que este verano asolan Siberia. Yakovenko dijo ayer en rueda de prensa que «primero fueron las inundaciones, luego los incendios (...) el motivo está a la vista. Son cambios climáticos que ya están en marcha».

Según sus palabras, «en los últimos 6 o 7 años hemos constatado que el número de eventos peligrosos ha aumentado de dos a tres veces comparado con las décadas anteriores». El meteorólogo aseguró que «en los años 80 y 90 se daba una media de entre 100 y 150 fenómenos naturales peligrosos anuales, mientras que ahora se registran entre 400 y 500, cifra que podría ir a más en los próximos años».

Por su parte, Grigori Kuxin, experto de Greenpeace, «declaró el jueves que »el hollín y las cenizas aceleran el deshielo del Ártico y el de la capa de hielo permanente , liberando gases que refuerzan el calentamiento global«. A su juicio, »el efecto de los incendios en el clima es muy elevado (...) es comparable a las emisiones de las grandes ciudades. Cuanto más afectan los fuegos al clima, más favorables son las condiciones para que se produzcan nuevos incendios«.

Número de incendios activos: 166 en Krasnoyarsk, 238 Yakutia, 14 Jabárovsk, 27 Zabaikal, 54 Buriatia y 246 Irkutsk.

Sin embargo, el gobernador de Krasnoyarsk, Alexandr Uss, consideró el pasado lunes que lo que está pasando en Siberia «es un fenómeno natural contra el que es inútil e incluso negativo, luchar», dando así a entender que los medios empleados en apagar incendios en zonas remotas de difícil acceso superan con creces el daño que ocasionan a la Naturaleza.

No piensa lo mismo el responsable del Centro contra las Catástrofes Naturales, Serguéi Abanin. Según su punto de vista, «estos incendios hay que extinguirlos de todas maneras, porque pueden pasar a la turba en el subsuelo y continuar durante meses, hasta febrero tal vez».

Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el servicio Copernicus que estudia el cambio climático, el mes de julio de este año ha sido el más cálido a nivel global desde que se recogen datos, incluso más que en 2016, cuando se batió el récord.

«Este julio ha supuesto un nuevo episodio en la historia climática, dado que se han establecido docenas de nuevos récords de temperatura a nivel local, nacional y mundial», advierte el secretario general de la OMM, Petteri Taalas.

Según sus palabras, «este calor excepcional ha ido de la mano de una alarmante fusión de los hielos en Groenlandia, el Ártico y los glaciares europeos. Por segundo mes consecutivo, incendios forestales sin precedentes han devastado el Ártico, calcinando bosques antaño vírgenes que ahora, en lugar de absorber dióxido de carbono, se han convertido en abrasadoras fuentes de emisión de gases de efecto invernadero. No es ciencia ficción. Es la realidad del cambio climático. Está pasando y se agravará en el futuro si no adoptamos medidas urgentes para combatirlo». Las altas temperaturas reinantes son precisamente las que están avivando los incendios forestales en Siberia por la sequedad y los fuertes vientos que contribuyen a propagar las llamas.