Sube a 1.424 la cifra de muertos por el seísmo y el tsunami en Indonesia

Personal de rescate portan el cuerpo de una víctima tras el terremoto y posterior tsunami en Palu. / Iqbal Lubis (EFE)

La agencia indonesia de gestión de desastres estima que más de 1.000 personas pueden estar desaparecidas

COLPISA / AFP

Las autoridades de Indonesia elevaron han elevado este jueves a 1.424 la cifra de víctimas mortales que causó el terremoto de magnitud 7,5 y el posterior tsunami que golpearon el norte de la isla de Célebes el pasado viernes. Un balance anterior hablaba de 1.407 muertos.

Por su parte, la agencia indonesia de gestión de desastres ha estimado este viernes que más de 1.000 personas pueden estar desaparecidas. «Creemos que más de 1.000 casas quedaron sepultadas, es probable entonces que haya más de 1.000 desaparecidos» en el barrio de Balaroa, en Palu, ha señalado Yusuf Latif, portavoz de la agencia. Aunque «existe la posibilidad de que algunos de ellos consiguieran salir», ha agregado.

La cifra de fallecidos solo ha aumentado en 17 personas respecto al recuento del miércoles, mientras que los heridos ascienden a 2.549 y hay más de 70.000 personas desplazadas en 141 centros de acogida en esta isla situada en la región central del archipiélago. Las autoridades se han dado hasta el viernes -una semana después de la catástrofe- para encontrar posibles supervivientes. Pasada esta fecha, las posibilidades serán prácticamente nulas.

Los equipos de rescate se concentran en algunas zonas alrededor de Palu, una ciudad de la costa golpeada de lleno por el tsunami, y especialmente en el hotel Roa Roa, donde aún habría unas sesenta personas sepultadas bajo los escombros. También trabajan en un centro comercial, un restaurante o en el barrio de Balaroa, donde la fuerza de la sacudida dejó el suelo hecho trizas.

La mayor parte de los muertos se produjeron en la ciudad de Palu con 1.203, seguida de Donggala (144), Sigi (64), Parigi Moutong (12) y Pasangkayu West Sulawesi (1).

En su comparecencia en Yakarta, Sutopo ha precisado que 1.047 cadáveres han sido enterrados en fosas comunes y que la prioridad ahora es el reparto de ayuda entre los supervivientes y las tareas de reconstrucción con maquinaria pesada.

Zonas remotas, las más olvidadas

Cerca de 200.000 personas necesitan ayuda humanitaria urgentemente, según la oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), incluyendo decenas de miles de niños. Se calcula que 66.000 viviendas fueron derruidas el viernes por el temblor de magnitud 7,5 y el tsunami que engendró.

En zonas más remotas, como Wani, en la provincia de Donggala, los desplazados denuncian que apenas les ha llegado ayuda tras el desastre. Allí, la catástrofe también ha provocado 2.500 heridos graves y ha dejado más de 65.000 casas dañadas o destruidas por el terremoto y o diversas avalanchas de barro que lo siguieron.

<<Doce personas están desaparecidas en esta zona», ha afirmado un habitante, Mohamad Thahir Talib, de 39 años. «Puede que también haya cuerpos más al sur».

«Frustración»

En Ginebra, Naciones Unidas mostró su frustración en cuanto a la lentitud de respuesta de la ayuda. «Los equipos que trabajan en el lugar tienen un sentimiento de frustración», explicó el martes por la noche en Ginebra Jens Laerke, de la OCHA. «Todavía no se ha llegado a partes importantes de lo que podría ser la zona más afectada, pero los equipos se esfuerzan y hacen cuanto pueden».

Los supervivientes luchan contra el hambre y la sed por la falta de agua potable y de alimentos, mientras que las autoridades están desbordadas por el gran número de heridos.

El aeropuerto de Palu reservó las pistas de aterrizaje al ejército indonesio, pero se espera que reabra este jueves a los vuelos comerciales. Las instalaciones portuarias de esta ciudad, punto de acceso clave en esta región, también quedaron muy dañadas.

Tras tres días de saqueos, los soldados recibieron órdenes de disparar si es necesario. «Podíamos tolerarlo el primer o segundo día porque necesitaban esas cosas. Pero el tercer día se pusieron a saquear cosas como equipos electrónicos», ha declarado el coronel Ida Dewa Agung Hadisaputra. En Palu, la policía efectuó disparos de advertencia y lanzó gases lacrimógenos para dispersar a la gente que saqueaba comercios.

En la carretera que va de la ciudad hacia el norte, un periodista vio a jóvenes levantar barricadas y exigir «donaciones».

El presidente indonesio Joko Widodo -en plena campaña por su reelección el próximo año- afirmó que la policía y el ejército aseguraban el control de la zona y que no había «saqueos», durante su segunda visita a Palu desde la catástrofe. A causa del clima ecuatorial caliente y húmedo de Indonesia, los cuerpos se descomponen rápidamente, lo que puede ser causa de enfermedades.

Erupción volcánica

La electricidad se restableció el martes por la noche en algunos barrios de Palu. Pero en otros, los habitantes recurrían a las extensiones eléctricas en algunos edificios que disponían aún de corriente. Y el problema de las instalaciones sanitarias es además cada día más grave.

«Por todas partes, la gente quiere ir al retrete, pero no hay. Así que hay que hacer sus necesidades durante la noche, junto a la carretera», explica Armawati Yarmin, de 50 años.

Indonesia, un archipiélago de 17.000 islas e islotes que se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, es uno de los países del mundo más propensos a sufrir desastres naturales. Un riesgo que se puso de manifiesto el miércoles con la erupción del volcán Soputan, situado en el extremo noreste de las Célebes, a unos 1.000 km de Palu, y que expulsaba cenizas a más de 4.000 metros de altura.

Las autoridades pidieron a los civiles permanecer a más de cuatro kilómetros del volcán, y no decidieron por ahora ninguna evacuación.

Al menos 92 detenidos por saqueos

Al menos 92 personas han sido detenidas por saqueos en la isla indonesia de Célebes tras el terremoto y el tsunami, indicó hoy la policía de esta región donde sigue la distribución de ayuda a los afectados por un desastre que ha causado al menos 1.407 muertos.

El portavoz de la Policía, Dedi Prasetyo, ha dicho que las detenciones se hicieron por el robo de coches, motocicletas, cigarrillos, café y alimentos en cinco zonas de la provincia de Célebes Central. La mayoría de los robos ocurrieron en Palu, la capital provincial, aunque también se registraron en los municipios de Sigi, Toli-Toli y Donggala

El Ejército indonesio ha desplegado varios soldados delante de comercios, cajeros automáticos, gasolineras y aeropuertos. Mientras, las autoridades trabajan para coordinar la distribución de asistencia a la región, donde más de 70.000 personas se han visto desplazadas.

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