VENEZUELA AL LíMITE

Nicolás Maduro, que unos días atrás asumió su continuidad en la Presidencia partiendo de argumentos y métodos fraudulentos y antidemocráticos, parece haber colmado el vaso de los despropósitos del régimen

VENEZUELA AL LíMITE
DIEGO CARCEDO

Todas las noticias que esta noche van llegando de Venezuela son preocupantes. Hace tiempo que el país anda a la deriva, pero en las últimas horas la situación se agravado por minutos. Los acontecimientos se agolpen. Muertos en las manifestaciones de protesta, conatos frustrados de rebelión en algunos cuarteles Estado y sobre todo, quizás lo más importante, la reacción de unas masas de desesperados, hartas de privaciones y represión, y de una oposición que por fin empieza a dar muestras de la unidad que durante muchos años fue incapaz de conseguir y luchar contra un proceso imparable de hacia la dictadura.

Nicolás Maduro, que unos días atrás asumió su continuidad en la Presidencia partiendo de argumentos y métodos fraudulentos y antidemocráticos, parece haber colmado el vaso de los despropósitos del régimen. La preocupación internacional por la evolución del conflicto empezaba a generalizarse. Hace dos días cinco países de la Unión Europea – España, Francia, Portugal, Italia y Holanda – plantearon la apertura urgente de un diálogo en un intento de evitar la catástrofe que se venía pronosticando.

Quizás la propuesta, además de vislumbrarse como utópica, llega tarde, primero porque Maduro y su régimen ya han demostrado sobradamente que no respetan los principios de la democracia ni están dispuesto a buscarle una salida negociada a la crisis. Es una propuesta precipitada por el temor a que, siguiendo las pretensiones de algunos ámbitos radicales la solución se busque a través de un golpe de Estado, nunca aceptable por los demócratas, oficialmente ilegítimo y probablemente imposible y humanamente arriesgado.

Mientras tanto, es de alguna manera la sociedad civil, representada por el Parlamento democráticamente elegido por el pueblo y en la mira de su disolución de manera compulsiva, la que ha reaccionado con una iniciativa política compleja y dudosamente encuadrada dentro de la legalidad. Juan Guaido, el presidente de la Cámara, se autoproclamó este miércoles por la tarde presidente provisional e inmediatamente fue reconocido como jefe del Estado por Estados Unidos, Costa Rica, Paraguay, Brasil Colombia y Perú. La impresión en que pronto se sumarán otros.

Una situación por lo tanto que fractura la sociedad venezolana y divide al continente latinoamericano. Una situación anómala que ha precipitado la inquietud dentro y fuera de Venezuela y sobre todo la incertidumbre sobre lo que pueda pasar a corto y medio plazo. Las primeras interrogantes se agolpan: ¿Qué va a hacer ahora Maduro? ¿Intentará, como hizo otras veces, emplear la fuerza? Y, ¿las fuerzas armadas, van a mantenerse unidas? Venezuela se halla en el límite. Las próximas horas todos esperaremos en vilo.

 

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