Dos minutos y medio para robar 720 kilos de oro en el aeropuerto de Sao Paulo

Uno de los vehículos utilizados. /Reuters
Uno de los vehículos utilizados. / Reuters

Un ladrones sustrajeron también piedras preciosas y se esfumaron sin dejar rastro a plena luz del día y sin causar heridos

MARCELA VALENTEBuenos Aires (Argentina)

Al menos diez personas participaron del asombroso robo de 720 kilogramos de oro y otros metales preciosos ocurrido el jueves en la terminal de cargas del aeropuerto internacional brasileño de Guarulhos, en Sao Paulo, sin disparar un solo tiro ni causar heridos. El atraco se concretó a plena luz del día y en apenas dos minutos y medio, pero el raid delictivo había comenzado el día anterior con la toma de ocho rehenes. Los cautivos ya fueron liberados pero la policía aún no logró detener a los malhechores ni mucho menos recuperar el botín.

Todo se inició el miércoles por la mañana. El supervisor de logística del área de cargas del mayor aeropuerto de América Latina llevaba a su esposa a trabajar en automóvil cuando una ambulancia se interpuso en su camino y lo obligó a detenerse. Los desconocidos se llevaron a la mujer como rehén y al hombre con dos de ellos en su vehículo. A la tarde lo llevaron a su casa donde lo mantuvieron cautivo junto al resto de la familia: hijos, suegra y cuñados. El jueves lo llevaron al aeropuerto para que les habilitara el acceso.

Los delincuentes -que tenían de rehén a la familia del empleado- se presentaron a las 14:30 horas vestidos de policías y en dos vehículos pintados con los símbolos de la Policía Federal. Al ingresar al depósito apuntaban con armas largas y obligaron a personal del aeropuerto a colaborar en el traspaso del metal de los camiones de transporte de caudales a una de sus camionetas. Según las imágenes de las cámaras de seguridad -que muestran a los presuntos uniformados con los rostros cubiertos- la acción duró apenas dos minutos y medio.

Los dos vehículos fueron abandonados cerca del aeropuerto sin la carga, que había sido traspasada ya a una ambulancia y a otra camioneta. Estos dos últimos vehículos también aparecieron ayer vacíos, sin rastros del botín. «Es una cuadrilla bien organizada, que conoce los medios de investigación. Con seguridad no fue su primer robo», arriesgó el delegado policial Joao Carlos Hueb, a cargo del operativo de búsqueda de los delincuentes.

El funcionario explicó que se tomó una decena de testimonios pero no tienen pistas. «Estuvieron todo el tiempo con el rostro cubierto», justificó. Para Hueb la tarea es compleja porque el metal puede ser derretido, lo que hace desaparecer las huellas de su procedencia. Por otra parte, explicó que los cuatro vehículos utilizados en el desfalco no eran robados, aunque pudieron haber sido adquiridos mediante algún tipo de fraude que impide ahora el rastreo.

Si bien no se conocieron detalles sobre la propiedad del tesoro -equivalente a unos 27 millones de euros- la empresa aseguradora que trabaja con la transportadora de caudales ofreció una recompensa del equivalente a 36.000 euros para quien pueda dar una pista que permita recuperar la fortuna secuestrada. El tesoro de propietario aún no revelado iba a ser embarcado para Nueva York (Estados Unidos) y Toronto (Canadá).