El expresidente peruano Alan García se suicida cuando iba a ser detenido

Alan García, en una imagen de archivo. / Reuters

Acusado de cobrar sobornos de una constructora brasileña, había pedido sin éxito asilo en Uruguay, Costa Rica o Colombia

MARCELA VALENTEBuenos Aires

Bajo la lupa de la justicia desde 2018 por un presunto delito de corrupción, el expresidente de Perú Alan García, de 69 años, se suicidó este miércoles minutos después de que los agentes de Delitos Complejos de la policía se presentaran en su domicilio para proceder a su arresto. Los funcionarios llegaron a la residencia de Lima a las seis de la mañana para ejecutar una orden de 'detención preliminar' de diez días, una medida previa a la prisión preventiva y ordenada por los magistrados para recolectar elementos de prueba.

El hombre que dirigió el país andino en dos ocasiones pidió disponer de unos minutos en privado para hablar con su abogado y se encerró en su dormitorio. Segundos después se escuchó un disparo. García, de 69 años, se había disparado en la sien. El proyectil penetró por el lado derecho de la cabeza y salió por el izquierdo. De inmediato una ambulancia lo trasladó hasta el sanatorio Casimiro Ulloa, situado a seiscientos metros de su vivienda. Ingresó en estado crítico y los médicos resolvieron operarlo, pero finalmente la gravedad del cuadro clínico impidió comenzar la intervención.

Falleció tras sufrir tres paros cardíaco y luego de casi cuatro horas de agonía. «Su deceso fue producto de una hemorragia cerebral masiva por un proyectil de arma de fuego y paro cardiorrespiratorio», según se informó desde el hospital. Minutos después el actual presidente de Perú, Martín Vizcaya, se manifestó «consternado» por la noticia y envió sus condolencias a la familia.

García era sospechoso de blanqueo de activos, tráfico de influencias y colusión. La justicia investigaba un presunto pago de sobornos por una obra realizada por la firma brasileña Odebrecht en el ferrocarril de Lima. Por esta misma causa, la policía detuvo este miércoles al ex secretario general de la Presidencia y exministro de Producción, Luis Nava; y al exvicepresidente de la firma PetroPerú, Miguel Atala, acusados de recibir cuatro millones de dólares en sobornos. La Fiscalía cree que ese dinero pudo ser entregado finalmente a Alan García.

«Nunca he pedido dinero»

Desde el pasado fin de semana, cuando se conocieron detalles del caso, García buscó defenderse por medio de entrevistas concedidas a medios de comunicación y también a través las redes sociales. «Mis compañeros pueden tener confianza. Nunca he pedido dinero ni vendido obras públicas», aseguró. «Como en ningún documento se me menciona y ningún indicio ni evidencia me alcanza solo les quedan las especulaciones o inventar intermediarios. Pero jamás me vendí y eso está probado», aseguró.

Pero ya en noviembre, la justicia dictó una orden que le impedía salir de Perú durante dieciocho meses. El expresidente intentó conseguir entonces asilo político en Uruguay. Para ello, se refugió en la residencia del embajador de Montevideo en Lima. Pero el Gobierno de Tabaré Vázquez rechazó la solicitud. Se supo más tarde que con anterioridad idéntica posición habían adoptado Costa Rica y Colombia.

Discípulo predilecto de Víctor Raúl Haya de la Torre -fundador del partido Aprista-, García fue elegido presidente de Perú por primera vez en 1985 y gobernó hasta 1990. Su gestión tuvo un buen comienzo, con la inflación controlada y un crecimiento económico del 10%. Pero su administración derivó en una hiperinflación de 2.775% el último año. García se enfrentó además el desafío del terrorismo de Sendero Luminoso y fue acusado de corrupción.

En 2001 se postuló de nuevo y perdió, aunque finalmente volvió a ser elegido en 2006 para gobernar hasta 2011. En 2016 intentó un nuevo mandato, pero obtuvo apenas el 6% de respaldos. Dos años después comenzaba la investigación en su contra que derivó en la malograda orden de arresto.