Beatriz Peñalver, nómada y consagrada

Presentación de la colección Otoño-Invierno 2019 / 2020 de la diseñadora granadina Beatriz Peñalver. / Efe

Teresa Helbig gana el premio a la mejor colección de la MBFWMadrid

Gloria Salgado
GLORIA SALGADOMadrid

Este lunes se conocerá cuál ha sido la mejor colección de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWMadrid). Antes, un buen puñado de firmas subirán sus propuestas a la pasarela para optar al codiciado galardón. La primera ha sido Beatriz Peñalver, que ha tomado como punto de partida a los nómadas para su estreno en el calendario de los diseñadores consagrados. La modista, que en la anterior temporada estaba en el Samsung EGO, la plataforma para los nuevos talentos, ha mostrado una colección con ideas muy interesantes bañadas por los tonos del desierto, con el naranja como protagonista, pero carente de ritmo.

Muy acertada ha estado la puesta en escena de INuñez. La preciosa voz en directo de Carlota Mad ha mecido a las modelos, envueltas en las delicadas y románticas piezas de Isabel, teñidas de los tonos que el cielo luce al atardecer. Prendas de corte masculino que en algunos casos bailan con otras más ligeras comparten pasarela con superposiciones fluidas que desdibujan las siluetas a modo de pinceladas sueltas. Texturas plastificadas, terciopelos, plisados y toques de plata recrean los reflejos del agua a modo de acuarela.

Más obvio se ha mostrado Miguel Marinero. El peletero, cuyo saber hacer se refleja en sus fastuosos abrigos, cada temporada incluye más textil por petición expresa de sus clientas y por influencia de su hijo Nicolás, con el que trabaja mano a mano en el taller. Su predilección por las novias de invierno le lleva a jugar con los velos de tul, con los que crea sensuales camisas, mientras que la piel de cordero y la napa se conjugan a lo largo de la colección.

Mañana tibia, tarde potente

La franja vespertina ha comenzado con Jorge Vázquez y su séquito, que sigue ampliándose. Con un espacio que ha aprovechado como nadie para poner más bancos -su desfile siempre es uno de los más solicitados-, la firma ha hecho un buen despliegue para mostrar numerosas propuestas para el día y la noche mediante siluetas de la década de los 70 con detalles tomados de los jardines marroquíes de Yves Saint Laurent. Apetecibles turquesas, buganvillas y azafranes dan color a una propuesta cada vez amplia gracias al respaldo que tiene del grupo sevillano Scalpers.

De un gallego a un asturiano. Marcos Luengo ha estado sublime con una colección aplaudida por jóvenes y mayores. El cromatismo de los cuadros de Joaquín Mir, conocido como el pintor de la luz y los colores, tiñe siluetas femeninas y atemporales que se marcan con grandes cinturones y tienen peculiares volúmenes en las mangas al no tener costuras, con hombros más estrechos. La superposición toma relevancia con napas plisadas, pieles de potro y de cabra combinados con tricot en una misma pieza.

Malne ha puesto el broche con un tributo a Grace Jones, una figura que representa a la perfección el estilo de la firma. Con las modelos metidas en el papel del icono de los 80, con la capucha incluida, han desfilado chaquetas toreras con hombreras muy acentuadas, mangas redondas y fajines, dando importancia a la parte de arriba. Un buen espectáculo.

 

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