Consenso para avanzar en la protección social de los autónomos

Es el momento de dar seguridad y certidumbre a los autónomos, poner el acento en los acuerdos y consolidar nuestros negocios

Consenso para avanzar en la protección social de los autónomos
LORENZO AMORPresidente de ATA

Los autónomos volvemos a ser ese colectivo al que todos prometen pero al que pocos luego escuchan de verdad. Así, nos jugamos mucho este 28 de abril. En los últimos años hemos sido los protagonistas del empleo, nos hemos ganado un sitio en los debates y se nos ha reconocido nuestro verdadero valor: creamos un tercio del empleo en España.

Las medidas que se han aprobado apoyando nuestro impulso han resultado vitales para la recuperación de la economía tras años muy duros. Si algo funciona, la lógica dice que se debe seguir esa senda. Éste es el momento en el que no nos podemos conformar. Ya hemos hecho lo más difícil. Si en los primeros cuatro años de crisis se perdieron 294.536 autónomos, desde que se empezaron a plantear medidas en favor del empleo autónomo se han recuperado 230.011. Un empujón más y recuperaremos las cifras pre-crisis.

Clave del cambio es lo que quieren ser los candidatos a diputados y senadores. Los autónomos somos la verdadera clave del cambio. ¿Qué más hay que hacer para que se den cuenta? Y, sin embargo, los programas electorales olvidan en gran medida los verdaderos problemas a los que nos enfrentamos en nuestro día a día. Como una enorme losa luchamos contra enemigos silenciosos, pero muy visibles: economía sumergida, competencia desleal, morosidad que lastra la actividad de muchos de los autónomos que han mantenido sus negocios a flote contra viento y marea... Tras el 28A exigimos recibir lo que hemos dado durante estos años. Es el momento de no dejarnos llevar por distracciones ni populismos. Es el momento de dar seguridad y certidumbre a los autónomos, de poner el acento en los acuerdos y legislar para que consolidemos nuestros negocios.

Se habla de adecuación de cuotas o de bajada de impuestos, pero no se concreta qué pasará con nuestras pensiones si se bajan las cotizaciones, ni si se tiene en cuenta a los autónomos societarios, a los colaboradores, ni se nos iguala en todos derechos a un asalariado olvidándonos en las ayudas o prestaciones sociales tras el cese de actividad o los subsidios a los que tienen derecho los mayores de 52 años. Cada vez que avanzamos en algo hay que lucharlo y defenderlo.

Las organizaciones de autónomos estamos preparadas para darles las claves de lo que serían buenas reformas. Necesitamos un plan de choque para el comercio, un verdadera ley de Segunda Oportunidad, fomentar el emprendimiento rural, combatir el mal uso de algunas figuras societarias como las cooperativas, reducir trabas y cargas administrativas, impulsar los medios de pago electrónicos como medio de verificación de gastos deducibles, una tarifa 'cero' para aquellos autónomos que realizan trabajos esporádicos cuyos ingresos no superen la mitad del SMI, tarifas reducidas de 30 euros para los estudiantes menores de 25 años que se den de alta o para las mujeres que emprendan en la ámbito rural… Sólo hay que estar dispuesto a sentarse con nosotros en una mesa, escuchar, añadir nuestras propuestas a los calendarios de gobierno. Empezando, claro, por no generar ni falsas expectativas sacadas de programas electorales que no se van a cumplir, ni alarmas innecesarias. Los cambios normativos inciertos paralizan el emprendimiento ya que el trabajador por cuenta propia necesita certidumbre y seguridad a la hora de iniciar su actividad.

Cuando las propuestas que nosotros hacemos, estudiadas y consensuadas, se han materializado, insisto, como en Andalucía estos meses, se ven los resultados. Ya podemos hablar de que el 70% del impulso emprendedor español es impulso andaluz.Los autónomos son sinónimo de esfuerzo, de adaptabilidad y de innovación. Qué menos que esperar que quien debe gobernar este país tenga esa misma aspiración. En el centro de ese cambio soñado es imprescindible nuestra forma de comprender el trabajo. Los autónomos ya hemos tomado nuestro papel. Los políticos, tras el 28A, deberían unirse a nuestro impulso, con consenso, y no ser un lastre.

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