Entrevista

Rodríguez Palop: «Sería absurdo regresar al modelo de estado nación»

María Eugenia Rodríguez Palop./Óscar Chamorro
María Eugenia Rodríguez Palop. / Óscar Chamorro

La candidata de Unidas Podemos a la eurocámara considera que «el pilar social de la Unión Europea se puede levantar desde su Parlamento»

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

María Eugenia Rodríguez Palop (Badajoz, 1970) es profesora de Filosofía del Derecho en la Universidad Carlos III de Madrid y activista pro derechos humanos. La candidata propone una vuelta de tuerca a la UE para convertirla en garante de los derechos sociales para sus más de 500 millones de habitantes.

Se presenta a las elecciones como cabeza de lista de Unidas Podemos, coalición integrada en la Izquierda Unitaria del Parlamento europeo. ¿Qué defienden? ¿Suprimir la UE, reformarla a fondo o avanzar según los actuales 'tempos'?

Suprimir la UE dejo bien claro que no, somos europeístas. Hoy existen infinidad de retos globales que no se pueden abordar desde el estado nación, por lo que volver a él no es una posibilidad. Sería estéril y absurdo. Creemos en una UE más integrada, más cohesionada y más democrática. Esto significa que hay que realizar reformas, como democratizar el euro o intentar que el Parlamento sea más representativo, pueda legislar y tenga un mayor control sobre qué hace quién en la UE.

El Tratado de Lisboa de 2007 amplió las competencias del Parlamento europeo. ¿Fue suficiente? ¿Es una institución desde donde se pueden cambiar las cosas?

Se pueden revisar los tratados, claro. La cuestión es revisarlos en la dirección adecuada.

¿Qué más competencias le daría al Parlamento Europeo?

Puede hacer muchas más recomendaciones de las que hace en términos sociales. Igual que se ha establecido un techo al déficit, se puede poner un suelo a los derechos sociales, que podría contemplar la garantía de un ingreso mínimo equivalente a un 60% del salario medio o la regulación de la vivienda y las pensiones públicas. El pilar social de la UE se puede levantar desde su Parlamento.

Se ha destacado a lo largo de su carrera en la defensa de los derechos humanos. ¿Los violan los 28 con sus políticas hacia los migrantes que llegan a las costas del norte de África o de Turquía?

Sí, y lo dicen la propia agencia europea de Derechos Fundamentales y Acnur. En fin, que no es porque no se haya dicho. La legalidad internacional se viola a diario en la frontera sur. La convención de Ginebra y el protocolo cuarto de la convención europea de Derechos Humanos establecen que antes de devolver masivamente a los migrantes tienes que analizar caso a caso quiénes pueden ser dignos del derecho de asilo. Aquí no estamos hablando de solidaridad y de ser buenas personas, que por supuesto se agradece, sino de cumplir con la legalidad que se ha dado así misma la UE.

¿Considera que los intereses de Gobiernos como el alemán o francés pueden en ocasiones pesar más en la toma de decisiones que los de los 500 millones de europeos?

Claro que prevalecen. No hay más que ver el techo de déficit, que para España ha sido muy rígido y no tanto para Francia. La guerra comercial que ha entablado Estados Unidos contra la UE es fundamentalmente contra Alemania, y la UE está haciendo concesiones para salvar intereses alemanes.

Se habla mucho en estos últimos meses de la creación de un ejército europeo. ¿A favor o en contra?

Para nosotras es pronto para hablar de este paso. No queremos más gasto militar de partida. No obstante, entendemos que depender de la OTAN no es la solución. Preferimos un ejército europeo democratizado, defensivo y que no sea una OTAN 2.

Fue designada candidata de Unidas Podemos tras la renuncia de Pablo Bustinduy, elegido en primarias. ¿Se lo pensó dos veces?

Me lo sigo pensando todavía, pero una cosa es pensar y otra decidir. Estoy satisfecha del paso dado porque éste es un proyecto político muy favorable a las mayorías.

¿Les puede afectar en las urnas el cambio de candidato a mitad de partido?

Creo que no. Pablo Bustinduy sigue trabajando muy cerca de nosotras y su equipo hoy es el mío. No se ha producido la más mínima fractura.

¿Llega a la política para quedarse o será solo un paréntesis en su profesión universitaria?

Es un intervalo porque yo me quiero jubilar en la universidad. Esta es una experiencia política que me va a permitir trabajar en la lucha contra el cambio climático y en favor de los derechos humanos y de las mujeres.