Del 28-A al 26-M, la campaña más atípica

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, participa en el acto de cierre de campaña socialista en Madrid./EP
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, participa en el acto de cierre de campaña socialista en Madrid. / EP

La sucesión de acontecimientos ha impedido que el foco estuviera en las elecciones municipales, autonómicas y europeas

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Este viernes a medianoche se cerró la campaña más extraña de los últimos años. Las elecciones para concejales, diputados autonómicos y parlamentarios europeos han quedado opacadas por una sucesión de acontecimientos políticos que las han relegado a un segundo plano durante estas cuatro semanas. Un eclipse que puede traducirse en una disminución de la participación con la consiguiente alteración de los resultados respecto a las generales.

Pedro Sánchez, Pablo Casado, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Santiago Abascal no han acaparado el protagonismo de otras convocatorias electorales. El foco informativo y político ha obviado a los candidatos y sus mensajes, en parte porque PSOE, PP, Ciudadanos, Podemos y Vox no habían asimilado la resaca de las generales cuando se vieron embarcados en otra campaña.

El escenario postelectoral fue especialmente intenso para los populares, que tuvieron que invertir tiempo y esfuerzos en levantarse del batacazo del 28 de abril, que colocó a Casado en una posición incómoda de la que intentó rehacerse con un mensaje que aspiraba a ser de centro pero sin renegar de la patina conservadora que caracterizó su discurso en las generales. El PP aparcó sus cuitas y dejó su resolución para después de las elecciones de mañana.

El mismo día que comenzaba la campaña falleció el dirigente socialista Alfredo Pérez Rubalcaba y congeló la escena política. La conmoción en el PSOE fue absoluta y dio paso a una catarsis colectiva dentro del partido. Se olvidaron por unas horas de las diferencias pasadas, y los socialistas aparecieron hermanados como la familia unida que no son para homenajear a su exsecretario general.

Mas no por ello se detuvieron los movimientos políticos ajenos a la campaña. PSOE y Unidas Podemos enseguida encarrilaron sus negociaciones para repartirse la Mesa del Congreso y arrebatar la mayoría del órgano de gobierno de la Cámara a PP y Ciudadanos. Era la primera foto de los nuevos tiempos abiertos tras las generales, y también el preludio del probable desenlace de las contactos para formar un Gobierno de coalición que sería el primero desde la restauración de la democracia.

Detención en Francia

La campaña se adentró más en el segundo plano con la detención el 16 de mayo en Francia del último de los jefes históricos de ETA, José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera. Una captura por la que el Gobierno de Sánchez sacó pecho y el PP se preguntó por la rentabilidad política de que la operación policial se produjera en plena campaña electoral.

No dio tiempo a que se suscitara el debate porque el foco se trasladó a la autorización del Supremo para que los cinco acusados en el juicio del 'procés' elegidos parlamentarios acudieran a las sesiones constitutivas del Congreso y el Senado. Una presencia que suscitó críticas desde la derecha, que adquirieron la categoría de «grito en el cielo», como ha dicho Casado, por lo que sucedió el pasado martes en ambas Cámaras.

Iglesias en un acto de campaña ayer en Madrid.
Iglesias en un acto de campaña ayer en Madrid. / EP

La dilación de la Mesa del Congreso, ya con la socialista Meritxell Batet como presidenta, en suspender a los diputados desató de nuevo las hostilidades entre PP y Ciudadanos con el PSOE. Una confrontación trufada por una inusual discrepancia. El Tribunal Supremo y la Cámara se enfrentaron por el precepto legal que debía aplicarse para dejar en el limbo parlamentario a los diputados presos. El conflicto quedó resuelto este viernes a medias, y ha dejado heridas en ambas instituciones. Ha señalado además el tono de la dialéctica Gobierno-oposición desde el primer minuto de la legislatura.

Con este rosario de acontecimientos no puede sorprender que la campaña haya discurrido por carreteras secundarias. Eso sí, Sánchez cerró como marcan los cánones en Valladolid; Iglesias, en Tenerife; y Casado, Rivera y Abascal lo harán en Madrid.