Casado niega a sus barones que haya sido un giro al centro lo que ha funcionado

El presidente nacional del PP, Pablo Casado (2i), a su llegada a la reunión del Comité Ejecutivo Nacional celebrada este lunes en la sede del partido, en Madrid. / EFE/Emilio Naranjo

Los líderes territoriales le reconocen el liderazgo pero constatan sus discrepancias de diagnóstico y estrategia

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Habría que remontarse a 1991 para encontrar al PP en el entorno de los cinco millones de votos en unas elecciones municipales. Sin embargo, pese a haber cosechado uno de sus peores resultados de la serie histórica, la posibilidad de retener y ganar a través de pactos gobiernos autonómicos y ayuntamientos sirvió a Pablo Casado el domingo para poner a salvo su liderazgo al frente del partido. Ninguno de los barones que hoy asistió al Comité Ejecutivo Nacional cuestionó la continuidad del presidente. Pero sí quisieron atribuir la mejora en 700.000 papeletas respecto a las generales del 28 de abril al viraje al centro que ellos mismos reivindicaron tras el desplome de hace tres semanas.

Más que trazar un diagnóstico, los líderes territoriales del PP parecieron interesados en marcar la senda a seguir, la de la centralidad que abogan por no perder ahora que Casado ha superado la noche del 26-M y se ha reafirmado con los éxitos en el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. En sus organizaciones territoriales son conscientes de que la implantación del partido y la «decepción» del votante de Vox han sido dos de los principales elementos que explican el avance de los populares. Pero insistieron también en la corrección del rumbo como clave de éxito.

El mensaje fue repitiéndose dentro y fuera de la sede de la calle Génova. El presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, habló de un partido que ha «ensanchado» sus bases en menos de un mes. El líder de los populares vascos, Alfonso Alonso, celebró las consecuencias de un «cierto giro hacia la moderación» y la «confianza» en las estructuras autonómicas. «Estamos recuperando el centro derecha», proclamó el máximo dirigente de Andalucía. Y fue también Juanma Moreno quien apostó por continuar por el camino de «la ponderación y el equilibrio».

Tuvieron la oportunidad de trasladárselo con «contundencia» a Pablo Casado en el almuerzo posterior al encuentro. Allí las discrepancias quedaron de manifiesto. El pulso entre los territorios, que abogan por el centro como brújula, y el líder de los populares, que rechaza haber escorado su discurso a la derecha, no parece que pueda resolverse en lo inmediato.

Casado no ocultó su desacuerdo con los barones tampoco en la rueda de prensa. Se reafirmó en lo acertado de su estrategia y no concedió que se haya producido ningún viraje. «Creo que el PP tiene que conseguir, o al menos intentar, que se hable menos de lo que es el partido, de la dinámica interna y de supuestos giros inexistentes», zanjó. A su juicio, no hay duda de que la formación es de «centro» y «liberal», como establecen sus estatutos, y dio por sentado no sólo los cuatro años que tiene por delante para trabajar en su proyecto –y que nadie le negó–, sino que este es el inicio de la «remontada» y la «refundación» del centro derecha. El estado de ánimo de la cúpula nada tenía que ver con el de la resaca del 28 de abril.

La puerta abierta a Vox

En el corto plazo, el debate quedará relegado a un segundo plano mientras se negocian los gobiernos de la Comunidad de Madrid, Castilla y León, Murcia, Aragón, Navarra y de las grandes ciudades en las que el PP tiene opciones.

La principal reticencia de dirigentes y cargos del partido es tener que abrir a Vox la puerta de ejecutivos como el madrileño. El entorno de Casado no desterró esa posibilidad. El líder del PP, que ayer evitó volver a hablar de «ultraderecha», sí reiteró que la línea roja será siempre «la Constitución». El equipo negociador para las conversaciones que requieran la implicación de la dirección nacional estará pilotado por el secretario general, Teodoro García Egea, el vicesecretario de Organización, Javier Maroto, y la presidenta del partido en Navarra, Ana Beltrán.

En cuanto a los nombramientos pendientes en el Congreso y el Senado, la dirección ha decidido posponer este asunto de las portavocías hasta la próxima Junta Directiva Nacional, la que dará el visto bueno a los pactos de Gobierno. Casado espera poder convocarla antes de verano. Hasta entonces, los grupos parlamentarios se mantienen en funciones. En la Cámara baja, dado que Dolors Montserrat da el salto a Europa, será José Antonio Bermúdez de Castro quien represente a los populares.