Una amistad, dos papeletas

María y Smara son amigas íntimas, 'quintas' de Valencia de Don Juan y candidatas en las próximas elecciones autonómicas a las Cortes de Castilla y León | Eso sí, mientras Smara va en la lista popular, María lo hará en la del PSOE

Smara y María se abrazan en el Parque de San Francisco. / Noelia Brandón
Nacho Barrio
NACHO BARRIOLeón

La cita está marcada desde días atrás, cuidadosamente señalada antes de que empiece la campaña electoral. En esa calma que precede a la tormenta, esa que amenaza con aparecer durante el encuentro y chafarlo todo. Primero llega María. Allá al fondo, por la otra puerta del parque de San Francisco, aparece Smara. Con el abrazo y los besos de rigor empieza todo.

-Smara: No me acuerdo de cómo nos conocimos, te recuerdo de toda la vida.

-María: Yo tampoco, estás en mis recuerdos del colegio, en aquellos primeros... Siempre juntas desde muy pequeñas.

-S.: Creo que nací conociéndote.

María y Smara son amigas y 'quintas' de Valencia de Don Juan. Ambas compartieron infancia, risas, clases y, si las urnas lo deciden, hemiciclo.

Las dos se presentan a las elecciones autonómicas para ser procuradoras de las Cortes de Castilla y León por la provincia leonesa. Eso sí, Smara por el PP y María por el PSOE. Una amistad, dos papeletas.

María y Smara en un columpio durante su infancia en Valencia de Don Juan.
María y Smara en un columpio durante su infancia en Valencia de Don Juan.

Tras una infancia que recuerdan «con muchísimo cariño», las dos empezarán la campaña en partidos diferentes. «Lo primero que me viene a la cabeza si pienso en mi infancia es María, la unión de nuestros padres, que se querían y se quieren, y aquellos domingos en los que nos llevaban a misa y al vino», comenta Smara mientras María asiente. «Además nuestros primeros años en el pueblo no tuvieron nada que ver con la vida en la ciudad, tengo recuerdos en el parque de los patos de Valencia de Don Juan, son momentos unidos a la familia y amigos donde mi hermana, que ahora es su amiga, nos cuidaba. Aunque ahora se queja menos cuando sale con nosotras», asegura María entre risas.

María Rodríguez, que ya fue concejala socialista en el Ayuntamiento de León va de 'número cinco' a las Cortes autonómicas mientras que Smara Morala irá en el 'cuatro' de la lista popular.

-S.: Nuestras anécdotas son las típicas, conviviendo con el malo del cole, el bueno y las empollonas, que éramos nosotras [risas]. María se fue antes del pueblo, pero mantenemos el grupo de quintos, aunque no te vamos a contar de qué año.

-M.: Mantenemos esa relación y es curioso ver a esos niños que ahora son adultos. Es un bonito recuerdo, ahora cada uno tendrá sus inquietudes políticas, pero nos unen más cosas que nos separan.

El día que se anunció que Smara iba en la lista del PP, ambas comieron juntas. «María me dio la enhorabuena como yo se la di a ella en su día», comenta Smara sobre su amiga, que recalca que «es bueno para la sociedad que los grupos políticos tengan gente comprometida y de nivel. Si el compromiso es alto todo gana».

Las comidas no acabarán si llegan a Valladolid. «Estoy segura de que la sintonía va a continuar» defiende María mientras Smara coloca su mano sobre el hombro de su amiga. «Además nosotras somos amigas antes que políticas».

Por eso, ya han hablado de que si salen elegidas, no faltarán los viajes de ida a los plenos aunque las vueltas, si la sesión es intensa, puedan ser peliagudas. Ellas descartan este punto. «Nuestras vidas personales prevalecen al ámbito político, si algo nos está enseñando este momento es que es necesario llegar a acuerdos, va a ser absolutamente imprescindible». Smara aplaude las palabras de María mientras indica que «es más fácil llegar a acuerdos si hay una relación de admiración, de cariño, de amistad y de respeto que si no la hay. Nosotras somos un agradable ejemplo de ello».

Con la «enorme responsabilidad» y el «privilegio» que supone el ser elegidas, las dos amigas quedan en verse próximamente tras preguntarse por sus respectivas familias. Se verán, celebrarán si hay que hacerlo y se mantendrá la amistad antes y después de la tormenta electoral. Porque la política, aun siendo importante, no chafará la relación. Como no lo hizo la lluvia con la cita programada.

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