Interrogatorio a Rodrigo Rato en la reanudación del juicio de Bankia

Rodrigo Rato, en una imagen de archivo./REUTERS
Rodrigo Rato, en una imagen de archivo. / REUTERS

La vista sobre la salida a Bolsa de la entidad en 2011 retoma sus trabajos con las preguntas de la Fiscalía al expresidente del grupo financiero

R.C.Madrid

Hoy vuelve a reanudarse el juicio por la salida a Bolsa de Bankia en julio de 2011, que se celebra en la Audiencia Nacional, y lo hace con el interrogatorio de la Fiscalía Anticorrupción al expresidente de la entidad entre 2010 y 2012, Rodrigo Rato. Las próximas sesiones del juicio, suspendido por motivos de salud de la fiscal Carmen Launa, se desarrollarán hasta este miércoles día 6, y para las posteriores semanas mantiene el calendario que se fijó antes de la pausa, todos los lunes, martes y miércoles.

En las dos primeras sesiones del juicio, que tuvieron lugar los días 8 y 9 de enero, Rato protagonizó un interrogatorio bronco en el que mantuvo un 'rifirrafe' con la fiscal, a la que interrumpió en numerosas ocasiones y respondió en un tono algo altivo y de forma muy tajante.

La mayor parte de las cuestiones versaron sobre la fusión de las cajas que dio lugar a la creación del banco y, poco tiempo después de que la fiscal comenzase a preguntar por la operación de salida a Bolsa, la sesión fue interrumpida. Según informó Anticorrupción, el interrogatorio está «prácticamente ultimado».

Durante esas dos primeras sesiones, Rato aseguró que la fusión de las siete cajas que dio lugar al grupo BFA-Bankia se acometió por petición del Banco de España, que le dictó los pasos que debía dar y «no dejó muchas opciones», ya que la fusión era la única manera de cumplir con los requisitos de capital.

Indicó que mantuvo «muchas reuniones» con los responsables del Banco de España para estudiar la viabilidad de la matriz de la entidad, BFA, o los problemas que pudiera tener Bankia. En cuanto a la salida a Bolsa de la entidad, Rato defendió que se trató de una decisión legal y no empresarial de la que tanto el Banco de España como el Gobierno eran partidarios. Respecto a la opción de encontrar un inversor individual que aportase el capital que Bankia necesitaba, se mantuvo abierta, pero no acudió nadie con una oferta lo suficientemente solvente.

 

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