La UE quiere poner fin a la era del petróleo, el gas y el carbón en 2050

Visitantes inspeccionan el buque petrolífero panameño QMS Gladiator. /Efe
Visitantes inspeccionan el buque petrolífero panameño QMS Gladiator. / Efe

Diseña la estrategia para erradicar los combustibles tradicionales y convertirse en la primera economía «neutra» para el Medio Ambiente

Salvador Arroyo
SALVADOR ARROYO

La era del petróleo, el gas y el carbón en Europa ya tiene acta de defunción. El Ejecutivo comunitario plantea que los combustibles fósiles desaparezcan de nuestras vidas en 2050 para consagrar la producción económica y el día a día de sus ciudadanos a las energías renovables. La Europa que hoy es responsable del 10% de las emisiones de efecto invernadero en el planeta, quiere abrir la segunda mitad del siglo como un territorio inocuo, como «la primera gran economía del mundo climáticamente neutra». La hoja de ruta, ya sobre la mesa, no tiene garantizada la plena ejecución. Se trata solo de una visión estratégica, no es siquiera una propuesta legislativa. Se supedita, por tanto, a la voluntad de los Estados miembros.

Pero intenta responder al problema del calentamiento del planeta, que si nadie lo remedia incrementaría su temperatura por encima de los 2 grados a partir de 2060. «Hay que intensificar la acción», subraya Maros Sefcovic, vicepresidente responsable de la Unión de la Energía. La estrategia 'Un planeta limpio para todos', firmada en Bruselas, se compartirá con los socios internacionales en la próxima COP24 (la cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático) que empieza el lunes en Katowice (Polonia).

Y sus defensores la consideran viable si se espolea la inversión en soluciones tecnológicas que hoy ya existen, como la biotecnología o la inteligencia artificial; se conciencia y forma a los ciudadanos; y se impulsa una «acción alineada» entre la política industrial, las finanzas y la investigación. Porque tan ambicioso objetivo requiere una transformación radical de la forma de vida de los europeos.

Las variables clave del proyecto son dos: cambio de modelo energético y movilidad. Respeto a los primero la Comisión concluye que «la generación de energía debería estar completamente descarbonizada en 2050». Más del 80% sería ya hidráulica, solar… totalmente renovable. El proceso de electrificación debe, eso sí, intensificarse notablemente hasta entonces. Más aún si se tiene en cuenta que esta producción es hoy responsable del 75% de las emisiones nocivas precisamente por el uso de combustibles tradicionales.

En el transporte, la Unión Europea (UE) imagina un horizonte con coches eléctricos, con gran autonomía, conectados tecnológicamente, y en una Europa con notable despliegue de infraestructuras de carga. En España, con hoy solo un 1% de vehículos '0 emisiones', existen 1.754 electrolineras y serán necesarias más de 200.000 para llegar al reto del 30% de reducción de CO2 en 2030 y 380.000 si llegase a incrementarse la exigencia hasta el 50%. La cuestión, ni vehículos de gasolina, gasoleo o híbridos. Pero se requiere una progresividad. La industria tiene que adaptarse (España es el segundo fabricante europeo). Y Europa lastra un 'handicap': se ha apostado más por el híbrido que por el eléctrico pleno, a diferencia de la estrategia implantada en Asia. Por ello, la UE se muestra más cauta.

Estándares a los fabricantes

«Nosotros establecemos estándares de reducción de emisiones que se aplican a todos los fabricantes», insistió ayer Miguel Arias Cañete, comisario europeo de Acción por el Clima y la Energía. Era su respuesta a los ambiciosos planes de España y países como Francia que han anunciado ya el objetivo de impedir en 2040 la matriculación de vehículos de gasolina, diesel e híbridos y, diez años más tarde, su circulación por las carreteras. «De momento son solo declaraciones, no se ha transformado en legislación». Ahí será cuando la UE tendrá algo que decir.

Con todas las vías planteadas (que incluyen mayor eficiencia en los edificios, alternativas para contener las emisiones de CO2 de los sistemas de calefacción de las industrias, y mejoras en ganadería y agricultura para bajar los niveles de carbono en el suelo por fertilizantes) la UE proyecta retraer las emisiones nocivas entre un 80% y un 100% en relación a 1990. Y defiende, además, el impacto positivo directo en la salud. Calcula que hasta un 40% se reducirían las muertes ligadas al problema de la contaminación, y también caerían sustancialmente las enfermedades (por ejemplo de tipo respiratorio) que se le asocian. Y todo ello generando un ahorro de 200.000 millones de euros en los gastos sanitarios, que sumado al ahorro conseguido con la producción y el uso generalizado de renovables, sería suficiente para cubrir la factura de la transición a la 'era verde'.

 

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