Vodafone despedirá a uno de cada cuatro empleados por la guerra de precios en las 'telecos'

Imagen de un móvil. / Foto: Archivo | Vídeo: EP

Es el tercer ERE de la filial del grupo británico desde 2013, con 3.200 afectados si se suma el último expediente que rechazan los sindicatos

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

Vodafone perdió la batalla del fútbol televisado –lo hizo por incomparecencia, al retirarse de la puja multimillonaria por los derechos de la Champions League y LaLiga que ganó Telefónica–, y ello le ha pasado una factura severa cuyo alcance no ha concluido. El último capítulo fue el anuncio, este jueves, de un «procedimiento de despido colectivo» que terminará afectando a prácticamente uno de cada cuatro integrantes de su plantilla actual, integrada por cerca de 5.100 personas.

Aunque algunas fuentes sindicales se temían algún posible ajuste temporal tras la caída de ingresos en la filial española de la multinacional británica de las telecomunicaciones –un 3,2% en su último semestre fiscal (2.421 millones de euros), que concluyó en septiembre–, la empresa no había planteado nada oficialmente. De hecho, en la última presentación de resultados su presidente, António Coimbra, sostenía que ese descenso entraba en sus previsiones, defendía que «hay negocio más allá del fútbol» y negaba que fueran entrar en una guerra de precios con los operadores 'low cost' para ganar nicho de negocio por ahí.

Argumentaba incluso (el pasado 13 de noviembre) que pese a perder 98.000 clientes de televisión, entrar en la guerra del fútbol carecía de «racionalidad económica». Reinvincaba, asimismo, tener «una oferta mejor adaptada a la demanda de los distintos segmentos de mercado en España», aunque las cuentas reflejaban ya una pérdida de 2.900 millones en su valor contable.

«Proteger» las inversiones

Pero este jueves, apenas dos meses después, la compañía sí concedió importancia al recorte en su facturación anual –sus ingresos por servicios bajaron un 7,2% de julio a septiembre de 2018, casi en la misma medida que lo hizo el margen sobre el resultado bruto de explotación (ebitda)– y habla ahora de «revertir la negativa evolución del negocio, reforzar su sostenibilidad y proteger la capacidad de inversión», esto último clave ante las sumas millonarias que requerirá el despliegue de redes 5G. Para ello, dijo en un comunicado, pretende «diseñar una organización más competitiva y mejor adaptada a los clientes».

Y eso implica, según sus responsables, recortar personal, en concreto hasta 1.200 empleados en el que será su tercer expediente de regulación (ERE) desde 2013. Los dos anteriores se saldaron con el despido de prácticamente 2.000 personas, y sus causas fueron tanto la propia crisis económica que atravesaba el país como el exceso de tamaño creado tras la integración de la operadora ONO.

Las negociaciones para este último ERE comenzarán a finales de enero y se prolongarán durante un mes. La empresa, a priori, podría aceptar incentivar las prejubilaciones para reducir el ajuste efectivo, pero no se ha pronunciado oficialmente más allá de decir que será «sensible» con su impacto y tratará de «alcanzar el mejor acuerdo posible», tanto para la compañía como los empleados.

«Desmesurado»

Los sindicatos, no obstante, ya han advertido de su rechazo «frontal» a un recorte «desmesurado», consecuencia de la «actual deriva de fracaso de sus gestores», a quienes piden que asuman «responsabilidades» con «autocrítica». La alternativa, afirman desde UGT, CC OO y STC, es ofrecer un plan de futuro «consistente» y otro plan de empleo «estable», y en todo caso no imponer «medidas forzosas».

El problema, apuntan desde Vodafone, es que aunque la demanda de servicios crece no lo hacen los precios pues casi el 50% de sus altas brutas se asocian a tarifas 'low y medium cost'. Y esto, dicen, les obliga a reducir costes para «competir con éxito».

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