Supervisores e inversores presionan al BBVA para aclarar el futuro de Francisco González

Sede del BBVA en Bilbao. /Fernando Gómez
Sede del BBVA en Bilbao. / Fernando Gómez

El BCE, el Banco de España, el Gobierno y los fondos instan a la entidad a cerrar la crisis, cuya investigación interna no obtendrá conclusiones inmediatas

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Los 15 miembros del consejo de administración del BBVA que se reúnen en unas horas -la citas es este jueves por la tarde- no solo tendrán sobre la mesa las cuentas anuales del banco relativas a 2018. También deliberarán sobre el futuro del presidente de honor de la corporación y de su fundación, Francisco González, tras la filtración de la supuesta trama de espionaje, encargada al excomisario José Luis Villarejo, cuando era presidente del grupo para evitar el desembarco de otros empresarios en la entidad hace más de 15 años.

Pocos días después de abandonar el cargo, el pasado 31 de diciembre, comenzaron a sucederse revelaciones de tal calado que el grupo se encuentra en medio de una crisis corporativa sobre la que actúa la presión cada vez más intensa de los supervisores financieros, los organismos gubernamentales, los propios fondos de inversión internos y ajenos a la firma, y el resto de agentes del mercado bursátil.

Esta heterogeneidad de frentes redobla la presión para que el consejo actúe, con el sucesor en la presidencia, Carlos Torres, al frente, y el recién nombrado consejero delegado, el turco Onur Genç, ante una 'patata caliente' que está marcando sus primeras semanas al frente del banco. El grado de esta insistencia determinará el futuro de Francisco González, vinculado al banco y a su propia reputación.

Esperando al consejo

De cómo evolucione esa presión dependerá si hay una salida, y si es así, cuándo y cómo se produciría. Todo está condicionado a la actualidad a la que se enfrente el consejo cuando se reúna en la tarde de este mismo jueves, en un encuentro que no será precisamente calmado.

Las llamadas de atención han elevado su intensidad a medida que han transcurrido los días al ritmo que se reproducían las filtraciones. El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, aprovechaba su presencia el lunes en el Congreso para instar al BBVA a realizar «con total profundidad y con la mayor prontitud posible» la investigación que el banco ha encargado para aclarar la supuesta trama. Y señaló que su objetivo debe ser «tratar de eliminar, minimizar» el riesgo que este caso podría implicar.

El Banco Central Europeo (BCE) también ha hablado de la mano de su vicepresidente, Luis de Guindos. Reclamó a la entidad esclarecer con la mayor celeridad posible la relación que tuvo el banco con Villarejo. «Tenemos que esperar a conocer las conclusiones» de la investigación interna, que deben estar «disponibles lo más rápido posible». También la ministra de Economía, Nadia Calviño, pidió a la banca, en general, y al BBVA en particular contribuir a la «buena reputación» y calificó de «tema serio» el contrato al excomisario.

El mercado «monitoriza»

Ni siquiera se queda atrás la presión que ejercen quienes realmente controlan el grupo desde dentro y desde fuera: los grandes fondos de inversión. Fuentes del sector indican que algunas firmas también estarían instando al consejo para que tome una decisión contundente y frene en seco una crisis de imagen que incluso puede provocar un cambio en el 'rating' del banco, tal y como admiten desde S&P, por motivos relacionados con la reputación. Por ahora, esta agencia de calificación «monitoriza» los efectos del daño que puede provocar el caso.

Por ahora, las acciones del BBVA no se han visto perjudicadas por toda esta polémica. De hecho, acumulan una revalorización del 13% este mes. La imagen es el único vector dañado, aunque el frente judicial podría arrojar un futuro incierto. El exministro Miguel Sebastián –responsable del servicio de estudios del BBVA hasta 2003– anticipó una demanda que aún no ha llegado. Tampoco la de la asociación Manos Limpias.

El futuro dependerá de lo que determine el consejo, cuyo presidente afronta una crisis sin precedentes. Torres ya advirtió en su carta a los empleados que su prioridad es «esclarecer» los hechos y «actuar con la contundencia necesaria» para salir de este laberinto corporativo en el que se encuentra la entidad.

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