La maleta también paga billete

La maleta también paga billete

Ryanair cobra ya por el equipaje de mano y solo llevará gratis bolsos y mochilas pequeñas, una medida que Italia ha prohibido

TERESA ABAJO

Los clientes se quejan, pero (tengan o no razón) al final lo asumen. Esta parece ser la filosofía de Ryanair, que ha dado una vuelta de tuerca a las condiciones de sus viajes 'low-cost'. Desde el jueves, los pasajeros que lleven consigo algo más que un bolso o una mochila pequeña que quepa debajo del asiento deberán pagar por ello. Entre seis y ocho euros, si son previsores y lo agregan en el momento de la reserva; diez si lo añaden después por internet -hasta 40 minutos antes de la salida del vuelo- y 25 para los más despistados. La medida ha provocado un rechazo inmediato en Italia, que ya ha advertido que no la tolerará. En España, la asociación de consumidores Facua también ha denunciado lo que considera una práctica «abusiva».

La aerolínea irlandesa anunció su nueva política de equipajes a finales de agosto y la justificó con criterios de puntualidad. Asegura que permitirá agilizar los embarques y reducir los retrasos en los vuelos, al incitar a los pasajeros a que facturen todas sus maletas. Hasta ahora, los bultos de hasta diez kilos de peso debían ser etiquetados en la puerta del avión y transportados en la bodega de forma gratuita. Los portavoces de la compañía aseguraron ayer que el sistema «está funcionando bien» y ya en la primera jornada se «aceleró» el proceso de embarque.

Italia lo prohíbe

Sin embargo, tras los rostros sonrientes que anuncian los nuevos criterios en su página web hay nubarrones de tormenta. Italia ha sido el primer país en reaccionar. La autoridad garante de la competencia del mercado ordenó en la tarde del miércoles la suspensión provisional de esta medida, que ve como «un engaño al consumidor». Sostienen que los sobrecostes deberían incluirse en la tarifa estándar porque aplicarlos después «es una representación falsa del precio real del billete» y «no permite la comparación real con las tarifas de las demás empresas».

Y este viernes la Autoridad Garante de la Competencia y los Mercados italiana (AGCM) ha anunciado que no permitirá a Ryanair y Wizz Air (otra compañía húngara de bajo coste) cobrar a sus clientes este suplemento. La autoridad publicó un comunicado en su página web en la que explica que «ha ordenado provisionalmente la suspensión de la nueva política de equipaje por parte de las aerolíneas de bajo coste Ryanair y Wizz Air, que ha entrado en vigor el 1 de noviembre de 2018».

Ryanair, que tiene rodaje en el terreno de la polémica, no ha tardado en contestar que apelará «de inmediato» la decisión de la autoridad italiana, que en su opinión «no tiene competencia en todo lo relacionado con la seguridad aérea y la puntualidad. Nuestra política es transparente y beneficia a los clientes», defienden.

No es solo un enfrentamiento entre dos partes. Poco después de anunciarse los nuevos cargos, la Comisión Europea apreció dudas de legalidad e inició los trámites para recabar más información, a petición de eurodiputados y asociaciones. En España, Facua ha pedido a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y la de Consumo que abran un expediente sancionador a Ryanair, por entender que el precio extra incumple las condiciones básicas del contrato de transporte aéreo. Los consumidores citan la Ley de Navegación Aérea, que obliga a «transportar de forma gratuita en cabina, como equipaje de mano, los objetos y bultos que el viajero lleve consigo», y solo admite excepciones «por razones de seguridad, vinculadas al peso o al tamaño del objeto».

 

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