La apuesta ganadora de Maverick Viñales

Maverick Viñales, en el pasado GP de Francia. /
Maverick Viñales, en el pasado GP de Francia.

Yamaha confirma el fichaje del piloto español por dos temporadas y tendrá la responsabilidad de ser el sustituto de Jorge Lorenzo

BORJA GONZÁLEZCircuito de Mugello (Italia)

Era un secreto a voces y este jueves se hizo oficial. Maverick Viñales será piloto de Yamaha las dos próximas temporadas. Sukuki, actual escudería del español, fue la primera en anunciar a primera hora de la mañana que Viñales abandonará el equipo a la conclusión del presente año. «Toda la familia de Suzuki está extremadamente agradecida a Viñales por su contribución al crecimiento de su proyecto de MotoGP y el desarrollo de la GSX-RR y por los grandes resultados obtenidos juntos», destacó la escudería japonesa. Poco después fue Yamaha la que a través de otro comunicado ratificaba el fichaje del catalán por dos años (2017 y 2018). Viñales será por tanto compañero de Valentino Rossi y el italiano Andrea Iannone ocupará el puesto que dejará el español en Suzuki.

Iannone ocupará su plaza en Suzuki

El italiano Andrea Iannone ocupará el hueco que dejará Maverick Viñales en Suzuki. Iannone se marchará de Ducati al concluir la presente campaña y se incorporará a Suzuki tras llegar a un acuerdo para 2017 y 2018. "Estamos encantados de poder contar con Andrea en nuestro equipo para los dos próximos años. Es uno de los mejores pilotos de MotoGP y es muy apasionado, algo que entra de lleno en nuestra filosofía", señaló Davide Brivio, director general del equipo Suzuki Ecstar sobre Ianonne, que nació el 9 de agosto de 1989 en Vasto.

"Nuestro proyecto es continuar mejorando desde nuestro debut en 2015 y trabajamos duro para hacer que la GSX-RR sea competitiva y pueda luchar consistentemente en lo más alto. Queríamos un piloto que pudiera ayudar a Suzuki a continuar rodando en cabeza", dijo. "Andrea es un piloto rápido que tiene hambre de éxito y su estilo de pilotaje concuerda con las características de la moto", apuntó Brivio.

«Si Yamaha y Suzuki me quieren eso es muy bueno para mí», había afirmado durante el GP de España en Jerez el joven piloto de Roses (Girona) que cumplió a inicios de año los 21. «Yo estoy centrado en lograr el mejor resultado posible. Si la moto y yo damos el cien por cien llegarán los resultados. También sería muy bueno para mi carrera deportiva estar al lado de Valentino. Tener una moto que generalmente está en las primeras posiciones te hace más fácil dar el cien por cien», reconoció Viñales. Sea como fuere, Yamaha ha hecho también su apuesta, ganadora, ésta en el sentido de que la obligación de Viñales pasará a ser meterse de lleno en el grupo de elegidos de MotoGP, ese en el que conviven desde hace un tiempo Rossi, Marc Márquez, Jorge Lorenzo el piloto al que sustituye el segundo más joven de la actual parrilla, sólo seis días más viejo que Jack Miller, el benjamín de MotoGP- y, con más esfuerzo últimamente, Dani Pedrosa.

Que las únicas opciones reales que Maverick Viñales barajaba para su futuro eran dos era algo conocido. Un win-win, como dicen los británicos. Una decisión que sólo le podía reportar cosas positivas y Maverick ha preferido apostar por Yamaha, la marca que ha ganado siete de los últimos doce Mundiales, un ciclo que comenzó en 2004 con una nueva moto en manos del recién llegado Valentino Rossi. Es decir, con el sí a Yamaha, Viñales se ha decantado por la alternativa que con total seguridad le ofrece una moto para ganar un Mundial en MotoGP.

Continuar con Suzuki hubiera sido una muestra de agradecimiento para la fábrica que apostó por él cuando aún estaba haciéndose en Moto2, donde sólo duró una temporada. Habría supuesto continuar trabajando con una moto que va a más y que, como se constata en apartados como la velocidad punta o en las medias más altas -dos rémoras de 2015, el año de debut-, se ha igualado y mucho a sus rivales. Continuar habría sido apostar por ser el nuevo Kevin Schwantz, un campeón con un solo título pero al que siempre se le dio más mérito por haberlo logrado con la Suzuki. Schwantz es ahora uno de los mitos del motociclismo.

El reto de Viñales es enorme. De momento, con sólo una temporada y cinco grandes premios disputados, en su currículo luce haber terminado duodécimo en su año de debut dos sextos como mejores puestos, con un total de seis top diez y una segunda posición en la parrilla de Montmeló-, mientras que en este 2016 marcha quinto de la clasificación general, con dos sextos, un cuarto, una caída cuando peleaba por el podio y un tercero en la última carrera de Le Mans, su primer podio en MotoGP. A partir de 2017, con una moto ya probada como ganadora, tendrá que llegar su gran salto, aunque ahora la atención se centrará en entender hasta dónde puede llevar a su Suzuki.