Fórmula 1

El reto de Carlos Sainz: llenar los zapatos que deja Fernando Alonso

Carlos Sainz antes del GP de Brasil/EFE
Carlos Sainz antes del GP de Brasil / EFE

El madrileño disputará este fin de semana su última carrera en Renault antes de irse a McLaren para ser el sustituto del asturiano

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Siempre se echa de menos lo que no se tiene o a quien no está. Es por pura semántica: no se puede añorar lo presente, sino lo ausente. Carlos Sainz se convertirá en uno de los motivos (quizá, el único) para que buena parte de la afición española siga enganchada a la Fórmula 1. Después de casi 20 años a lomos de los éxitos, fracasos, ilusiones y desilusiones que ha dejado la carrera de Fernando Alonso, será en la figura del hijo de una leyenda en quien se posen todas las esperanzas de esa religión llamada 'alonsismo', que en estos días despide a su ídolo como quienes acompañaban a Jesús en su camino al Gólgota.

Carlos Sainz es una apuesta segura para cualquier equipo de Fórmula 1 que necesite estabilidad. Tanto en su etapa en Toro Rosso como en la de Renault, ha demostrado una regularidad que le ha permitido auparse de manera más o menos frecuente en la zona de puntos, aunque no ha sido netamente superior a sus compañeros de equipo como sí lo fue Fernando Alonso. Esta es, quizá, una de las grandes virtudes que tiene el asturiano y que Sainz tendrá complicado emular: ha sido letal con los que ha compartido box. Eso es garantía de liderazgo, a golpe de resultados y, por tanto, de galones dentro de un equipo de Fórmula 1.

Igualar o mejorar los resultados de Alonso es algo al alcance de muy pocos pilotos. El asturiano seguirá de cerca la proyección de Sainz, no cabe duda, ya que no sólo son amigos, sino que han establecido una relación de maestro-aprendiz que ahora que el veterano bicampeón español no estará como rival, podrá crecer de manera exponencial.

Desde el punto de vista mediático, Sainz aún tiene mucho margen para ganarse al público. La gigantesca sombra de Alonso aún es muy alargada, y tendrán que pasar muchos años hasta que pueda, si lo consigue, quitársela de encima. Le pasó a otros que fueron detrás de leyendas: su propio padre aún sigue siendo el más grande de los rallies en España, por mucho que Dani Sordo intentase igualarle, y el nombre de Miguel Induráin sigue generando respeto, pese a que Alberto Contador fue el dominador del ciclismo mundial años después. Y como ellos otros, Ángel Nieto y Marc Márquez, Seve Ballesteros y Sergio García. Superar a leyendas del deporte, y Fernando Alonso entra por la puerta grande en esta definición, está al alcance de muy pocos.

El primer examen que tiene Carlos Sainz es demostrar que la presencia de Lando Norris, el gran protegido de McLaren, no va a generar un clima como el que sufrió Fernando Alonso en 2007 con Lewis Hamilton. Las similitudes son tantas que muchos temen que lo mismo que sufrió el asturiano pueda pasarle al madrileño. Sea como fuere, ni aquellos jefes en Woking son los que están hoy, ni Sainz es Alonso. El hoy piloto de Renault sabe bien lo que es tener a un coco a su lado, ya que sufrió a Max Verstappen, y la 'mili' de la estructura Red Bull le ensanchó las espaldas lo suficiente como para aguantar lo que le echen. O, al menos, esas son las expectativas que hay puestas sobre él.

 

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