Fórmula Uno

Ferrari eligió a Vettel: no hay pruebas, pero tampoco dudas

Un feliz Sebastian Vettel y un Charles Leclerc con cara de ciscunstancias. /Afp
Un feliz Sebastian Vettel y un Charles Leclerc con cara de ciscunstancias. / Afp

Lo ocurrido en Singapur ha generado un cierto desconcierto entre los tifossi: ¿Fue justo perjudicar a Leclerc por apostar a un posible, que no seguro, doblete liderado por Vettel?

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMadrid

Ferrari es la única escudería de la Fórmula 1, y posiblemente el único equipo deportivo del mundo, que es capaz de conseguir el mejor resultado de los últimos años (un doblete tras una 'pole') y aun así no ser visto como el ganador absoluto del fin de semana. Las cuestionables decisiones estratégicas que otras veces les han dejado sin pisar el podio han servido en otras ocasiones, caso de este domingo, para decantar la balanza a su favor.

El plan diseñado en Singapur por Iñaki Rueda, el español que maneja las carreras como si de la conquista de un territorio ajeno se tratase, es una pieza más del engranaje para la recuperación del prestigio perdido por un exceso de confianza a la hora de encarar el asalto al trono de la Fórmula 1.La reacción de Ferrari se ha producido tarde y posiblemente no dé más que alegrías efervescentes tanto en cuanto el campeonato está prácticamente (no matemáticamente) decidido para Lewis Hamilton y Mercedes. El objetivo del equipo de rojo es acabar 2019 en línea ascendente para meter el miedo en el cuerpo a sus rivales de cara a 2020, cuando sí pretenden convertirse en un serio rival al dominio de las flechas plateadas que ya dura algo más de un lustro.

En esas estrategias y estratagemas, que no son términos sinónimos, vale todo. Incluso demostrar que son capaces de manejar los hilos de una carrera a favor de uno u otro piloto si así dejan a la vista las grietas que tiene el muro de Mercedes. Si para ello tienen que lancear al último ídolo de Maranello, Charles Leclerc, lo hacen. Incluso casi sin pretenderlo. En Singapur se vieron en una situación totalmente inesperada. La 'pole' del monegasco y el tercer puesto en la parrilla de salida de Sebastian Vettel, jefe de filas por palmarés y contrato, cambiaron el plan previsto. Casi nadie esperaba ver dos coches de la Scuderia entre los tres primeros del domingo, dado que pocos trazados más propicios para Mercedes que el Marina Bay Circuit, donde han arrasado en las últimas campañas. El primer sorprendido es Lewis Hamilton, que con la de este domingo ya van tres carreras que no pisa el podio.

La estrategia, por tanto, pasó de ser ofensiva a defensiva. De llevar las lanzas a alzar los escudos. Leclerc partió primero y como tal era él quien debía llevar la voz cantante a la hora de diseñar los momentos de parada y planificar los posibles 'undercuts', ese anglicismo de moda que significa tratar de adelantar a un rival en los tiempos de boxes y no en la pista con un adelantamiento al uso. Sin embargo, de manera un tanto incomprensible, en Ferrari decidieron que era mejor ayudar al tercer clasificado que al primero.

La clave: la vuelta Vettel tras salir de boxes

Cuando acabó la carrera de Singapur, a Charles Leclerc sólo le preocupaba una cosa: que le garantizaran que la estrategia tomada por parte de Ferrari era la única posible para asegurarse un doblete. Los éxitos de la Scuderia están por encima de los individuales de los pilotos, máxime cuando no se juegan mucho en el Mundial, pero eso no significa que el joven Leclerc se vaya a dejar pisar por el simple hecho de llevar menos tiempo en Maranello.

La clave de todo el asunto está en la vuelta que dio Vettel cuando salió de boxes. El alemán, en teoría, había entrado para forzar a Mercedes a actuar: si le seguían el juego, podían perder el segundo puesto de Hamilton; si se mantenían en pista, se arriesgaban a destrozar los neumáticos. Todo dependía de qué fuera a hacer el pentacampeón del mundo, tanto en cuanto Charles Leclerc debía defenderse en consecuencia. Al monegasco no le quedó otra que esperar, mientras que quien llevó la punta del ataque fue Vettel. Tanto atacó en su vuelta con neumáticos frescos que no sólo le hizo el 'undercut' a Hamilton, sino también a su propio compañero.

¿Tan justa estaba la diferencia entre el de Mercedes y Leclerc que pasar a uno conllevaba de manera irremediable que Vettel les pasase a los dos? Según Ferrari, así fue. Ni ellos mismos esperaban que el órdago contra Hamilton supusiese quitarle el primer puesto a Leclerc, aunque ello tuviese como consecuencia directa garantizarse aún más el doblete. Surge entonces otra duda: ¿fue demasiado lento Leclerc en sus últimas vueltas antes de parar en boxes y, por eso, Vettel le adelantó? ¿Tenían que haberle avisado de esta posibilidad desde el muro, algo que no hicieron? Hasta el propio Hamilton apunta a este como un error clave del monegasco.

Las dudas que puede generar el comportamiento de Vettel se archivarán de manera inmediata, pero Leclerc tiene motivos para resoplar, dados los precedentes. Desde el principio de año ha quedado muy claro que, en caso de duda, siempre se primarán las opciones de Vettel frente a las de Leclerc. El tetracampeón tiene un palmarés con el que puede argumentar cualquier decisión a su favor, frente a un recién llegado a la Fórmula 1 hace apenas dos temporadas. Por mucho potencial que tenga, Leclerc debe asumir que él va a ser el segundo piloto y Vettel, el primero. Aunque en la clasificación sea al revés y Leclerc ocupe la tercera plaza del Mundial y Vettel, la quinta empatado a puntos con el cuarto, Max Verstappen.