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El rugby en Japón, unas raíces mucho más antiguas de lo que parece

Shrine priests from Shimogamo Shrine en Kyoto/
Shrine priests from Shimogamo Shrine en Kyoto

Reciente ganador de la Copa de Naciones del Pacífico, Japón se sitúa actualmente en la 9ª posición de la clasificación de un deporte que llegó al país en 1860

RICHARD CARTERYokohama

¿Es el rugby un deporte reciente en Japón? Más bien todo lo contrario: hace más de 150 años ya se celebraban partidos a pocos kilómetros del estadio de Yokohama, donde tendrá lugar la final de la Copa del Mundo el próximo 2 de noviembre. Todo comenzó a principios de los años 1860, cuando militares ingleses desembarcaron en Yokohama para proteger a los ciudadanos británicos luego del asesinato de uno de ellos, un comerciante, por guerreros samurái.

Pero las tensiones disminuyeron y los oficiales del cuerpo expedicionario se vieron pronto desocupados. Fue entonces cuando empezaron a organizar partidos de balón ovalado para pasar el tiempo. La primera mención de un partido en Japón se remonta de esta manera a 1863, apenas 40 años después de que William Webb Ellis, estudiante de la prestigiosa escuela inglesa de Rugby, sentara las bases modernas de este deporte. «En diciembre de 1864, hay pruebas que certifican que (los oficiales británicos) jugaban todas las tardes, con algunos civiles», explica a este medio el historiador inglés Mike Galbraith, especialista de los orígenes del rugby en Japón.

A inicios de 1866, unos cuarenta de esos primeros jugadores fundaron el 'Yokohama Foot Ball Club'. En un editorial que informa de esta noticia, el Japan Times de la época se alegraba de ver entre esos fundadores a «dos o tres» diplomados de las escuelas de Rugby y Winchester, lo que según el diario prometía un excelente nivel de juego. Según Galbraith, esta sería una de las asociaciones de rugby más antiguas del mundo, al menos en la categoría de las abiertas a todos, a diferencia de los clubes cerrados de las grandes escuelas o de las universidades.

El rugby a XV se asentó más firmemente en Japón al empezar el siglo XX, cuando dos antiguos estudiantes de Cambridge, Edward Bramwell Clarke y el nipón Ginnosuke Tanaka, introdujeron el deporte en la Universidad Keio de Tokio. Su popularidad aumentó rápidamente en el país: la Federación Japonesa de Rugby a XV nació en 1926 y a comienzos de los años 1930 algunos partidos reunieron a 20.000 espectadores, según Galbraith.

El historiador inglés Mike Galbraith, especialista de los orígenes del rugby en Japón.
El historiador inglés Mike Galbraith, especialista de los orígenes del rugby en Japón.

Aunque el rugby no apasiona a tantos aficionados japoneses como otros deportes de equipo como el béisbol o el fútbol, la selección ha participado en todas las ediciones de la Copa del Mundo desde la creación de la competición en 1987. En el Mundial, las 'Brave Blossoms' (Flores Valientes) han sido capaces de lo peor -una humillante derrota por 145-17 contra Nueva Zelanda en 1995- y de lo mejor: una victoria contra Sudáfrica en 2015 (34-32).

Reciente ganador de la Copa de Naciones del Pacífico, Japón se sitúa actualmente en la 9ª posición de la clasificación World Rugby. Es el mejor ránking de su historia, aunque ya lo alcanzó en 2016. Los organizadores esperan que el Mundial-2019, el primero organizado en Asia, impulse el desarrollo del rugby en Japón y en otros lugares de la región. Sin embargo, la débil afluencia a los partidos de la Top League, el campeonato nipón, así como su pobre nivel de juego, no invitan al optimismo.

Otro golpe duro es la falta de resultados convincentes. Los Sunwolves de Tokio, el único conjunto japonés del Super Rugby, tendrá que dejar a finales de la temporada 2020 esta liga internacional que agrupa a equipos de Argentina, Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica. El club aficionado de Yokohama, donde empezó todo, todavía existe, pero está un poco estancado. «La situación actual no es muy buena», suspira Galbraith, que también es exjugador del club. La escasez de miembros procedentes de las principales naciones del rugby ha afectado duramente al club, en su opinión: «Es más difícil formar un primer equipo de 15 jugadores».