Estilo innegociable con el problema de siempre

Iniesta fue el mejor de España ante Chequia. /
Iniesta fue el mejor de España ante Chequia.

La selección domina, pero baja considerablemente sus números desde la llegada de Del Bosque. De los 2,9 goles por partido de 2008 a los 1,8 de ahora

ENRIQUE YUNTA TrabanIsla De Ré

El tema sigue vigente porque España no resuelve el problema del gol, un asunto que inquieta al cuerpo técnico más allá del subidón que supuso el acierto de Gerard Piqué. Para empezar la Eurocopa, un triunfo estresante y sobre la bocina ante la República Checa que llegó con 21 futbolistas encerrados en el área de Petr Cech y después de 17 remates a puerta. Se agradecen los tres puntos para hacer la vida más llevadera, pero el asunto sigue sin resolverse.

«Remata, remata», grita Del Bosque a sus delanteros en los entrenamientos, el primero en asumir que a la selección le funciona casi todo menos ese aspecto. Y así ha logrado ser campeona del mundo y de Europa con cierta superioridad, un conjunto arrebatador cuando se pone a tocar el balón, pero con poco instinto asesino. «No nos ha ido tan mal en estos últimos años con este estilo de juego», defiende el entrenador. «Es cierto que todos queremos marcar más goles y ser más determinantes en la parte final del juego, pero hasta ahora no nos ha ido nada mal».

La falta de gol es una cuestión estadística que se justifica con los datos, interpretables al gusto del consumidor como en otros tantos casos. Pero hay una certeza palpable si se mira la evolución de la España que consiguió la Eurocopa de 2012 y esta España, en donde predomina el mismo patrón de juego y a la que se le exige más acierto. Desde ese curso glorioso que se resolvió con el título en Kiev hasta ahora, ha disminuido el número de tantos a favor con la excepción de este 2016, alteradas las cifras por el festín en el amistoso de hace un par de semanas en Salzburgo contra Corea del Sur (6-1). Sin embargo, la puesta de largo eurocopera recupera el debate por mucho que el combinado nacional acabara ganando.

Entonces, ¿cuál es el remedio? Dando por hecho que el estilo es innegociable, se entiende que lo único que se va a hacer es esperar a que la pelota entre, tan sencilla como básica la explicación de los protagonistas. «Un gol se puede meter en cualquier jugada y lo importante es que hemos seguido jugando con nuestro estilo», defendió Nolito. «Lo importante es ganar. Tenemos siempre ocasiones y esto es fútbol. Contra los checos tuvimos ocasiones, generamos peligro, pero nos faltó acierto», propuso Silva. «No es fácil cuando un equipo se repliega tanto, cuesta encontrar huecos. El fútbol tiene estas cosas. Hay días que cuesta rematar y quizá otros días marcamos más goles. Es cuestión de seguir trabajando, seguro que llegan», aportó Aduriz. «No veo números rojos ni déficit de gol. Hay un buen balance ofensivo y defensivo. Me da igual ganar por 1-0 mientras se gane», zanjó Thiago. Y así de simple es, según los jugadores consultados, el problema del gol.

En la era Del Bosque, que tomó las riendas del equipo en 2008 después de la Eurocopa de Austria y Suiza, España ha disputado 111 partidos y ha logrado 250 tantos, una media de 2.25 por encuentro. Según se mire, hay quien puede decir que no está mal, pero los datos reflejan que, en general, se ha ido de más a menos en este viaje. En 2008, la media era de 2,68 dianas por choque; en 2009, de 2,93; en 2010, de 1,88; en 2011, de 2,5; en 2012, de 2,62, en 2013, de 2,11; en 2014, de 1,88; en 2015, de 1,55; y en 2016, de 1,83. De esos primeros cursos de abundancia, con casi tres goles por tarde, España ha bajado a 1,83 y gracias.

Cuesta chutar

Por momentos, al equipo se le ve empeñado en querer entrar con el balón en la portería del rival. Parece que está prohibido disparar y mucho más desde fuera del área, en donde el gol escasea. Silva, con esa maravillosa falta de hace unos días contra Corea del Sur, rompió una travesía de casi dos años sin un tanto de media distancia (Busquets, contra Bielorrusia, el 15 de noviembre de 2014), una excepción ya que España únicamente lleva 35 goles desde fuera del área en estos cursos con Del Bosque. En ese sentido, los arietes (considerados delanteros puros) suman 101 festejos, los jugadores de segunda línea (medios ofensivos y extremos), 98; y los de tercera (medios defensivos y zagueros), 24. Y en todo este tiempo, en estos ocho años después de Luis Aragonés, España ha buscado también el camino del gol por alto, aunque tampoco hay excesos. Con el de Piqué ante la República Checa, van 29 tantos de cabeza.