«Si no fuera por el hermano Tomás, yo no jugaría al balonmano»

Cantera del Abanca Ademar./Peio García
Cantera del Abanca Ademar. / Peio García

Parte de la actual plantilla del Abanca Ademar recuerda con cariño la labor del hermano marista, gracias a la que «el balonmano tiene este peso en la ciudad»

Dani González
DANI GONZÁLEZLeón

Muchos de ellos han pasado por sus manos. Otros no, pero le recuerdan con grato cariño, ensalzan su figura y su labor para hacer grande al balonmano en León.

Ninguno duda de su labor, de su trascendencia, de su valor para el Ademar, el deporte y la ciudad. Sin duda, el hermano Tomás es una de las grandes figuras que se recordarán en León.

Mario López: «Me metía caña, pero me valió para ser lo que soy»

El capitán del Abanca Ademar, Mario López, lo califica de «icono». «Su nombre se te viene a la cabeza cuando escuchas balonmano en León».

Reconoce que coincidió cuando ya tenía una labor más secundaria y trabajaba junto al malogrado Carlos Álvarez. «Siempre estaba ahí y enía siempre consejos, lecciones, para el balonmano y para la vida. Nos introdujo ese gen competitivo», afirma.

Además, López asegura que con esa «no era de los que más destacaba». «Me metía mucha caña y, si esta presión no la encajabas mal, te servía de motivación. Me vino muy bien», explica.

Carrillo: «Se le debe muchísimo»

«Lo significa todo en el Ademar. Su inicio, su nacimiento, es gracias a él», afirma Jose Mario Carrillo. El extremo del Abanca Ademar, pese a que nunca llegó a estudiar con él, reconoce que su labor es vital para el balonmano actual.

«Mucha gente de la ciudad está eternamente agradecida a él, y no sólo los que vivimos del balonmano», afirma.

Carrillo recuerda que siempre que tuvo contacto con él fue una persona «muy cordial y maravillosa». «Se le debe muchísimo, no jugaría al balonmano si no fuera por él», sostiene.

Jaime Fernández: «Siempre me decía 'tú vales para esto'»

Otro de sus pupilos fue Jaime Fernández. «Hablar del hermano Tomás es hablar del balonmano, del Ademar. Él era el balonmano en esta ciudad», asegura el extremo.

Coincidió con él dos años en edad infantil y siempre «se ha preocupado de mi». «Era una persona excepcional, siempre cercano y que me me decían las cosas tal y como eran, no te 'llenaba' los oídos», explica.

Recuerda, con mucho cariño, que su generación fue cuarta en el Campeonato de España y el hermano Tomás le repetía: «Tú vales mucho. Si entrenas y eres responsable, puedes llegar». «Algo de razón parece que tenía», recuerda, con ternura, Fernández.

Rodrigo: «Soy profesional gracias a él»

Durante dos años, en la categoría infantil, Rodrigo Pérez estuvo a las órdenes del hermano Tomás. Aprendió junto a él los valores del balonmano y de la vida.

Afirma que el hermano Tomás lo es «todo» para el balonmano leonés. «Sin su figura, el Ademar no sería lo que es, muchos jugadores no hubieran llegado a ser profesionales, entre los que me incluyo, y León no tendría este renombre en el mundo del balonmano», sostiene.

Además, Rodrigo recuerda con cariño esa etapa en categoría infantil en la que el hermano Tomás, además de ser su entrenador, era el cuidador del comedor «y nos llamaba para entrenar a la hora de la comida».

Gonzalo: «Me metio la garra y el ADN del Ademar»

Otro de los actuales jugadores del Abanca Ademar, el extremo Gonzalo Pérez, ensalza la figura del hermano Tomás, «el máximo exponente del Ademar y a quien se le debe todo lo que es este club». «Es una gran pérdida y estamos todos afectados».

Recuerda que coincidió con él en su etapa de infantiles y fue «quien me motivó y quien me metió esa garra y ese ADN del Ademar, de nunca rendirse».

El extremo leonés recuerda, además, que en su etapa infantil con hermano Tomás, «cuando éramos un poco más rebeldes», entrenaban a la hora del recreo y «tratábamos de escaquearnos para ir al patio con los demás, pero salía a buscarnos para que fuésemos al pabellón».