Moses abandona el Aros, pero el proyecto continúa y ella tendrá el rol de 'general manager'

Isabel Fernández 'Moses' y José Luis Gómez, en la rueda de prensa de despedida de la vitoriana. / S. Santos

La vitoriana abandona 22 años después León «porque la vida me lleva a otro lado» y critica el «escaso» apoyo institucional: «Otros clubes de nuestra categoría reciben más del doble de ayuda pública que nosotros»

Dani González
DANI GONZÁLEZLeón

Se cierra una etapa importantisima y llena de exitos en el Aros. Isabel Fernández 'Moses', su principal valedora, abandona el club 22 años después de su llegada a León una decisión meditada y que no ha estado condicionda «a los resultados deportivos ni economicos».

«Me voy al extranjero, pero lo hago porque la vida me lleva a otro sitio. Pero me voy contenta porque en estos años he hecho lo que quería», señala Moses que, pese a todo, deja claro que la ciudad seguirá teniendo un proyecto ambicioso de baloncesto femenino.

Patatas Hijolusa toma el relevo de Moses y buscarán en el mercado el mismo modelo de jugadoras: jóvenes, talentosas y con proyección, con la ambición de seguir peleando por el ascenso. Pese a ello, la remodelación de la plantilla será practicamente total, asegura Moses, y se contará con un entrenador nuevo y profesional. La vitoriana seguirá ligada al club desde su nuevo destino que, afirma, estará «en el extranjero».

«Voy a custodiar este proyecto desde la figura de general mánager. Estaré mucho más pendiente, incluso, que en los últimos años y vendré a León cada poco», explica Moses, que tendrá un rol similar al de director deportivo, encargada de seleccionar las jugadoras que llegarán al Patatas Hijolusa: «deberemos buscar un término medio entre mi criterio y el del entrenador que venga, que aún no está decidido».

«Mi legado no se encuentra en wikipedia»

Reconoce que su idea fue abandonar el proyecto hace tres años, pero Hijolusa se cruzó en su camino para darle un empujón más. Ahora se va, pero deja al club y al proyecto «en buenas manos» porque, de no ser así, la decisión hubiera sido mucho más dramática: «soy una cazurra más y mi corazón es azul y naranja». «Hemos creado un avatar, un prototipo de jugadora Aros referente en el baloncesto nacional».

Además, Isabel Fernández añade que su legado «no se encuentra en wikipedia» y recuerda que por sus manos han pasado «más de 1.000 jugadoras», logrando innumerables éxitos en la base. Esta cantera continuará, asegura, y ella ha puesto «la primera piedra» para crear un proyecto líder en la provincia que, previsiblemente, se conformará con una fusión con Agustinos.

«Tenemos la mitad de apoyo público que otros clubes»

Pese a las buenas palabras hacia León, la ciudad que la ha acogido durante más de dos décadas, también tiene sus debes para esta tierra: «Estoy muy cansada de remar para lograr el apoyo público. Llega poco, mal y tarde, y al menos llega, porque hace unos años ni llegaba».

Moses asegura que tiene el «mejor» sponsor, Patatas Hijolusa, de la liga, pero no cuenta con el apoyo institucional de sus rivales. «No recibimos ni la mitad de ayuda pública que otros clubes de la Liga Femenina 2. Si León quiere un proyecto de élite, necesita ese apoyo».

Y, añade, el deporte de élite es «bueno para una ciudad y sus habitantes» y considera que León ha perdido «mucho» en ese aspecto por el tema económica, «sin entrar a valorar si la gestión ha sido buena o mala».

«Necesitamos a Moses para mantener vivo el proyecto»

Desde Hijolusa, José Luis Gómez, gerente de la empresa, reconoce que respetan la decisión de Moses pero que la «necesitan» para mantener un proyecto de baloncesto femenino de élite en León, objetivo de Hijolusa.

«Tendrá una labor más técnica, pero la necesitamos para tener un proyecto competitivo, con la idea de crecer y para jugar, en un futuro, en Liga DIA», afirma Gómez, que insiste en pedir la ayuda de las instituciones porque «con ese apoyo, el ascenso será más factible».

Se va un leyenda del Aros, la principal impulsora de este club. Pero Moses seguirá, desde la distancia, trabajando para el conjunto naranja y azul para mantener la esencia impregnada por Moses durante dos décadas.