León disfruta de su lado más dulce

Chocolates Santocildes.

Chocolates Santocildes vuelve a poner la nota más dulce a la Feria de Productos de León con la calidad, la innovación y la tradición como armas de su gran éxito

LEONOTICIAS

La tentación más dulce. Los mejores cacaos y las últimas innovaciones se dan cita en el stand de Chocolates Santocildes que un año más vuelve a la Feria de Productos de León para poner el toque dulce a variada gastronomía leonesa.

La familia sigue trabajando e innovando y este año presenta en la Feria de Productos de León un cacao con avellanas mediterráneas enteras al 75%. Una nueva referencia que se suma a las más de 25 con las que ya cuentan y que lo hace con mucho éxito, ya que ha agotado al completo su primera remesa.

Una empresa centenaria que cuenta con cinco generaciones de profesionales dedicándose al mundo del cacao y en la cual la tradición, el cuidado y el sacrificio del abuelo David se fue transmitiendo a todas ellas.

En Santocildes cuentan con el mejor cacao criollo, uno de los más finos del mercado, llegado desde Venezuela. La materia prima con la que estos chocolateros maragatos elaboran su dulce tesoro es siempre de primera calidad. Aunque no siempre es dulce el chocolate, ya que su origen, el cacao, desprende un sabor mucho más amargo.

La empresa familiar ha sabido adaptarse al mercado de la innovación incorporando entre sus productos novedades que hacen las delicias de los paladares más exigentes. Pero todo ello sin perder la tradición, el buen hacer y un proceso natural y tradicional.

El tostado del cacao se realiza en un bombo de leña, lo que da un toque especial que posteriormente se saborea en cada uno de sus productos, porque para disfrutar de un buen chocolate hay que olerlo, ofrecerle calor y después degustarlo para que su sabor se expanda en la boca.

Una historia de superación

Más de 100 años de historia tiene el verdadero sabor a chocolate de León. Fue en 1916 cuando tras un viaje a Argentina el abuelo de los actuales dueños regresaba a San Justo de la Vega con su joven mujer cuando tomó la decisión de comenzar una nueva vida. La industria chocolatera en la zona de Astorga y alrededores tenían gran fama, pero estaba saturada. El destino quiso que compartiese viaje con un hombre que le habló de las posibilidades de los molinos y la zona de Castrocontrigo, donde finalmente tomó la decisión de ubicarse en 1916.

También fue cosa del destino el nombre de la nueva fábrica de chocolates, ya que el abuelo David compartió tren con los restos del General Santocildes que acabó dando nombre a los chocolates más puros de la provincia.

La pequeña empresa salió adelante gracias al pensamiento tan adelantado, para su época, del abuelo David y hoy la familia sigue trabajando con la misma ilusión y tradición para llevar a los paladares los mejores chocolates y cacaos de León

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