Eduardo Arroyo descansa ya frente a su querida montaña leonesa

Los restos de Eduardo Arroyo en el cementerio de Robles de Laciana./Casares
Los restos de Eduardo Arroyo en el cementerio de Robles de Laciana. / Casares

El furgón que transportó los restos de Arroyo llegó hacia las cinco de la tarde al cementerio de Robles, procedente de Madrid, donde esperaban centenares de amigos del artista, llegados de la capital de España para asistir al entierro

EFEobles de Laciana

Los restos mortales del pintor Eduardo Arroyo, fallecido este domingo en Madrid a los 81 años, han recibido esta tarde sepultura en el cementerio nuevo de Robles de Laciana, localidad de la montaña leonesa a la que estaba muy vinculado desde la infancia y donde expresó reiteradamente su deseo de ser enterrado.

El furgón que transportó los restos de Arroyo llegó hacia las cinco de la tarde al cementerio de Robles, procedente de Madrid, donde esperaban centenares de amigos del artista, llegados de la capital de España para asistir al entierro.

La familia de Eduardo Arroyo, este lunes, durante el último adiós al artista.
La familia de Eduardo Arroyo, este lunes, durante el último adiós al artista. / Casares

En detalle

Al mismo tiempo han llegado la viuda del pintor, Isabel Azcárate, que ha saludado uno a uno a los asistentes al sepelio, y el hijo del artista, Pimpi Arroyo.

El féretro ha sido introducido en el panteón familiar, donde los restos de Eduardo Arroyo descansarán junto a los restos de su madre y de otros familiares.

Eduardo Arroyo tenía en esta localidad leonesa de la comarca de Laciana la casa familiar que había convertido en un centro cultural de preferencia y donde promovía actos, principalmente de carácter cultural, y en diversa ocasiones había expresado su deseo de que, tras su muerte, siguiera siendo foco de la cultura.

El homenaje de Roland Garros
Imagen del cartel realizado por Eduardo Arroyo para Roland Garros en 1981.

EFE | París

El torneo de tenis de Roland Garros ha rendido este lunes homenaje al pintor español Eduardo Arroyo, fallecido en Madrid a los 81 años y autor en 1981 del cartel oficial del Grand Slam de tierra batida.

Roland Garros rememoró la figura del artista español, que vivió exiliado en París, y publicó a través de las redes sociales y en su web el «afiche» creado por Arroyo.

En el mismo, el pintor madrileño se basó en la rubia melena del sueco Bjorn Borg, que había ganado las tres ediciones anteriores y que lograría ese año su sexto y último título.

Un récord sobre la arcilla parisiense que estuvo vigente hasta la irrupción del español Rafael Nadal, que el año pasado sumó su undécima Copa de los Mosqueteros.

El torneo de tenis recordó que, al año siguiente, Arroyo también pintó el cartel de la final de la Copa Davis que enfrentó en Grenoble a Francia con Estados Unidos en la que representó, a su modo, la famosa ensaladera.

Pintor, escultor, escenógrafo, cartelista y escritor, exponente de la llamada «figuración narrativa», Eduardo Arroyo (Madrid, 1937) se exilió voluntariamente en París en 1958, donde permaneció hasta la llegada de la democracia a España.

Enorme transgresor

Uno de los artistas internacionales más transgresores desde que inició su trabajo en los años 60, fue un gran defensor de la «pintura-pintura» frente a las nuevas tecnologías aplicadas al arte.

Obtuvo el Premio Nacional de Artes Plásticas 1982, nombrado por el Gobierno francés caballero de las Artes y de las Letras, realizó numerosas exposiciones, diseñó las escenografías de importantes obras de teatro y ópera y mantuvo siempre una vocación literaria con la publicación de varios libros.

Entre sus últimas exposiciones está la que reunió en París en octubre de 2015 sus mejores retratos de los últimos cincuenta años de su vida y otra en 2017 en Niza (Francia) donde repasaba medio siglo dedicado a la pintura y la escultura.

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