Promonumenta ejecuta una nueva hacendera hacia la recuperación del monasterio de Santa María de Nogales

Hacendera del grupo de Promonumenta./
Hacendera del grupo de Promonumenta.

En esta ocasión, la actuación se concentró en el interior de la iglesia, cuya enorme superficie y la enmarañada selva de zarzales y arbustos que en ella crecen impidieron que fuese concluida la vez anterior

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Por tercera vez en un año, veinticuatro miembros de Promonumenta han realizado el pasado sábado una hacendera en el abandonado monasterio de Santa María de Nogales, situado en un bellísimo paraje a orillas del río Eria, a tan solo un kilómetro del también hermoso y tradicional pueblo de San Esteban de Nogales.

En esta ocasión, aparte de repasar el trabajo realizado en las hacenderas anteriores -la fértil naturaleza del lugar no deja tiempo para el respiro-, la actuación se concentró en el interior de la iglesia, cuya enorme superficie y la enmarañada selva de zarzales y arbustos que en ella crecen impidieron que fuese concluida la vez anterior. Pero ahora sí, ya casi se ha dado el remate, aunque ha faltado tiempo para ese casi que todavía se apodera de la cabecera del templo.

Una iglesia de porte impresionante, de tres naves, de la que se conserva la fachada, parte de sus muros y arranques del crucero y un salpicado de fracciones de muros laberínticamente dispuestos. De esta obra, Gómez Moreno en 1908 escribía: «iglesia morisca, la más pujante acaso y atrevida que se construyera». Hoy está clamando por, al menos, una consolidación de su fachada y de cuanto de ella queda.

Y lo mismo puede decirse del resto del monasterio, en el que Promonumenta tiene previsto seguir trabajando hasta conseguir que sus ruinas sean visitables. Fue fundado en el año 1150 por el matrimonio Vela Gutiérrez y Sancha Ponce de Cabrera para monjas cistercienses, aunque, ante la magnitud de la obra emprendida, en 1164 fueron sustituidas por monjes del monasterio de Moreruela, también del Císter, quienes culminaron la iglesia en el año 1172, prosiguiendo obras en el resto del monasterio casi hasta la exclaustración de 1836. En el año 1731, por ejemplo, se culminó la monumental fachada que todavía conserva.

En esta ocasión, los trabajos de la Promonumenta fueron seguidos por la presidenta de la Asociación Cultural San Jorge, de San Esteban de Nogales, y contaron con el interés de la alcaldesa Consuelo Prieto, que departió con los voluntarios de Promonumenta y manifestó su intención de, en función de los resultados que deparen las urnas, analizar con la Asociación de Amigos del Patrimonio las posibilidades de puesta en valor del monumento -«increíblemente no cuenta con la declaración como Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León»- y las actuaciones que para ello son necesarias.