Philippe Lançon no conoce el odio

El escritor y periodista Philippe Lançon en noviembre de 2018, tras ganar el premio Femina con su libro / AFP

Superviviente de la masacre de 'Charlie Hebdo', emociona y sobrecoge con 'El colgajo', el relato de su renacer tras el atentado

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«No hay odio». Lo repite una y otra vez Philippe Lançon (Vanves, 1963), periodista y narrador francés, superviviente de la matanza de 'Charlie Hebdo', que emociona, sobrecoge y estremece con 'El colgajo', un iluminador relato sobre su renacer emocional y físico tras la masacre. «No fue una terapia; ya estaba curado cuando lo escribí», advierte.

'Colgajo' es el término con el que los cirujanos designan la porción de piel con la que cubren una herida. Es lo que Lançon lleva sobre su mandíbula, destrozada por las balas y el odio yihadista en la masacre del semanario satírico, a la que logró sobrevivir de milagro el 7 de enero de 2015. Los médicos extrajeron de su pierna el injerto de piel y el hueso para reconstruir la parte del rostro destruido. Ese 'colgajo' es el que da título la novela que ha conmovido a mas de 300.000 lectores en su país y que Anagrama pone a disposición del lector español el próximo día 28. Es su gran apuesta para la 'rentrée'.

Llega el próximo miércoles a las librerías españolas, tras haber conmovido a más de 300.000 lectores en Francia

«No siento odio, ni ira, ni cólera; me habrían ahogado y robado la energía que necesitaba para seguir adelante», ha repetido Lançon en unas entrevistas en las que se regresa, invariablemente, a aquella infausta mañana en la que el destino le situó en la sede parisina de 'Charlie Hebdo', donde dos terroristas, los hermanos Cherif y Said Kouachi, acribillaron a once personas, varios de ellos dibujantes y columnistas colegas de Lançon.

Dos balazos en el rostro le dejaron seminconsciente, tendido en el suelo. Los asesinos le dieron por muerto y salvó así la vida. Testigo y víctima, explica que no alcanzó a ver a los criminales, pero que escuchó el aterrador tableteo de las armas, el zumbido de las balas y los desgarradores gritos de dolor de los heridos. Alcanzó a ver la masa encefálica de su amigo Bernard Maris esparcida por el suelo.

Al brutal ataque siguieron diez meses de hospital y morfina y casi una veintena de operaciones para su reconstrucción facial. Tanto o más duro resultó el rearme moral y mental, al cuidado de sus familiares y amigos, lejos de París, amparado en la música de Bach y Bill Evans, en la lectura de Shakespeare, Kafka y Proust, pero sobre todo en la escritura. «La imaginación me salvó», dice Lançon, para quien la única manera de entender algunas cosas «es ponerlas por escrito».

«Fue como un espectáculo horrible y barato», rememora Lançon, que asegura haberlo escrito en Roma «como la novela que fue». «Sólo quería entenderlo todo y apareció un sentido de máxima benevolencia», confesó ante los micrófonos de Radio Nacional de España. «Quería contar de forma muy precisa el antes y el después y «cómo cambia una vida».

Ángeles

Mezcla de crónica, memoria y gran literatura, 'El colgajo' -'Le lambeau', el jurón, en francés- narra aquellos terribles hechos «tal y como los viví y sentí». «Aquí no soy periodista, soy protagonista», advierte. Con prosa llana y estilo depurado, es un conmovedor e íntimo relato de su combate por la vida que, a su vez «describe una de las páginas negras de la reciente historia francesa», según su editor.

Por las páginas de 'El colgajo' desfilan amigos, familiares, parejas y compañeros de trabajo que conocieron al viejo Lançon y contribuyeron a que naciera «el otro». Un nuevo Lançon que concede un protagonismo muy especial al personal sanitario, a esos «ángeles» de la cirugía, la fisioterapia y la psicología que le procuraron un nuevo rostro y razones para una nueva existencia.

Con tono mesurado, reflexiones sobre el paso del tiempo, sobre quiénes fuimos y quiénes seremos, traza una cartografía emocional de los vulnerables individuos que somos. Sin rehuir la crueldad, se detiene en los hechos cotidianos antes y después del atentado, en la vida hospitalaria y la larga reconfiguración de su nueva identidad. Relata cómo el hospital modifica su vida y la de las personas de su entorno. Cómo cambia sus sentimientos y recuerdos, su manera de leer, de escribir y «hasta de respirar». Emergen el miedo, la culpa y el pavor a la dependencia cuando está en lo más oscuro del túnel. «Cuento el día a día de mi alma y de mi estado físico», concluye.

La crítica francesa se rindió a un relato que, lejos de resultar oscuro, es iluminador. «Un libro necesario que nadie querría haber escrito y cuya absorbente lectura abre tantos interrogantes como brechas de esperanza», dicen sus editores.

Lançon es una firma habitual en las páginas de cultura del rotativo 'Libération' y cronista de 'Charlie Hebdo'. Autor de novelas como 'Les Îles' (2011) y 'L'Élan' (2013), verá 'El colgajo' traducido al alemán, holandés, inglés, italiano, japonés, polaco y portugués, además del castellano y catalán. Ganador en 2018 los premios Femina, Roger Caillois y Especial Renaudot, Lançon obtuvo antes el Hennessy de Periodismo Literario (2011) y el Jean-Luc Lagardère al Periodista del Año (2013). En 2015 fue nombrado Caballero de las Artes y las Letras de Francia.