Situación crítica en la autovía con Madrid: el tramo León-Benavente acumula 1.811 baches

Un vehículo, evitando los baches del tramo. /
Un vehículo, evitando los baches del tramo.

El firme en sentido hacia León amenaza ruina y ya es peligroso ir a la velocidad permitida | Las obras de arreglo durarán como poco hasta 2022

ramón muñiz
RAMÓN MUÑIZ León

A66: la situación no puede ser más alarmante. El escenario de la León-Benavente amenaza ruina, acumula 1.811 baches y no mejorará hasta 2022. El presente y el futuro inmediaro no puede ser más desalentador.

Los 11.483 conductores que diariamente usan la pista llevan años quejándose de un abandono que se ha vuelto crítico en los últimos meses.

En las últimas semanas el diario El Comercio auditó la autovía, haciendo conteo de cada bache. En los 54 kilómetros hacia Madrid se localizaron 651. En el viaje de vuelta el coche 'saltó' en 1.160 ocasiones. En total 1.811 socavones que ponen a prueba al utilitario y su pasaje.

El deterioro que hace años empezó por el carril derecho se ha vuelto una plaga. Hay un kilómetro que llegó a los 42 baches y el promedio en todo el tramo es el de un agujero cada 59 metros. El cálculo resulta conservador. Hay lugares en los que el traqueteo es violento y pararse a contarlos todos sería peligroso y contrario a la normativa.

La legalidad ya está bastante cuestionada aquí. El Reglamento General de Circulación establece la obligación de ir «por la derecha y lo más cerca posible del borde de la calzada». Saltarse el principio supone una infracción calificada de grave y sancionada con 200 euros, riesgo que todo usuario obvia en León-Benavente. La mayoría de los baches se esparcen a ese lado del firme así que, por pura seguridad, el conductor se ve forzado a conculcar la normativa.

Parecido pasa con la velocidad. El Ministerio de Fomento decidió el año pasado colocar varias señales restringiendo diversos puntos a 100 kilómetros por hora. Lo hizo por seguridad, pero la medida resulta ahora problemática. El estropicio ha ido a más y el conductor que toma esas señales como referencia para pisar el acelerador avanza más rápido de lo que es prudente. Ni en días soleados la calzada en sentido a Asturias, que amenaza ruina, permite ir a tanto.

Lo mismo ocurre con las señales que advierten de que vienen baches: han quedado tan desbordadas que parecen un sarcasmo. Un ejemplo. Hacia el norte, una vez pasada la salida 160, el conductor encuentra un panel previniéndole de que en adelante tiene hoyos durante diez kilómetros. El consejo está bien, pero es tardío. A esas alturas, el vehículo ya lleva 1.025 baches desde Benavente.

¿Cómo es posible que la autovía que estructura el tráfico de León y Asturias con el centro del país parezca ahora una mala caleya? La responsabilidad no está en los funcionarios. Las Demarcaciones de Carreteras tienen la obligación de supervisar los firmes y advertir si hay problemas, cosa que hicieron. En noviembre de 2015 la Unidad de Carreteras de León comunicó que las campañas de bacheo estaban resultado insuficientes y solicitó que se redactara un proyecto de «rehabilitación estructural» para ambas calzadas. Es decir, que se levantara el firme para reconstruirlo.

Anatomía de un fallo

La burocracia ha ido con parsimonia. En julio de 2017 se licitó el arreglo de la calzada de sentido hacia León y el contrato no se formalizó hasta el siguiente junio. La tarea arrancó a finales del verano, con 21 meses de plazo y un problema. El aglomerado caliente que hay que extender no compacta bien a bajas temperaturas, motivo por el cual la instrucción técnica que lo regula impide aplicarlo cuando el frío baja de los 5 grados. El trabajo se paró en otoño y espera más sol para volver. Hay 7 kilómetros reparados.

La rehabilitación de la calzada hacia Madrid está en licitación, con plazo para presentar ofertas hasta abril y 38 meses de obra. Si la adjudicación se resolviera en un tiempo razonable, todo acabaría en otoño de 2022. De tardar como el contrato anterior, habría que aguardar a 2023.

Ha faltado tensión en el ministerio para impulsar una respuesta más ágil, pero también en la política. En la legislatura que acaba de terminar el Congreso de los Diputados solo tramitó tres preguntas por escrito pidiendo explicaciones a Fomento. Por comparar, sobre la ZALIA se han cruzado ocho, con la particularidad de que el Gobierno central apenas tiene competencias sobre el polígono.