El precio de la lucha contra el fuego: sofocar una hectárea de un incendio forestal cuesta cerca de 6.000 euros

Agentes medioambientales. /RODRIGO JIMÉNEZ
Agentes medioambientales. / RODRIGO JIMÉNEZ

El Jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente recuerda que la situación actual de estrés hídrico y escasa humedad en el aire provocada por la sequía multiplica por 10 la velocidad con la que se propaga el fuego

PABLO SOLANAS
PABLO SOLANASLeón

Los operativos forestales cuestan millones de euros cada año, el presupuesto destinado por la Consejería de Fomento y Medio Ambiente a la lucha contra incendios fue de más de 52 millones de euros.

Para este 2019 la Junta de Castilla y León destinó más de 8 millones solamente para medios aéreos y medidas selvícolas preventivas. Esaú Escolar, presidente de la Asociación Profesional Sindical de Agentes Medioambientales afirma que las tareas de extinción cuestan cerca de 6.000 euros por hectárea (tan solo en el primer trimestre del año ardieron más de 4.000 hectáreas).

Aunque en realidad, calcular cuanto cuesta un incendio es difícil: depende de las hectáreas, los medios que se utilicen, las áreas que se vean afectadas. Tan sólo el hecho de mandar una cuadrilla helitransportada (ELIF) supera de partida los 4.000 euros (3.000 euros la hora el helicóptero más los costes del personal que son aproximadamente 1.000 euros por día de incendio).

Pero no solo depende de las condiciones del propio incendio sino también de las condiciones meteorológicos de cada año, en lo que llevamos de 2019 se ha superado el número de incendios en más del doble con respecto al año pasado (403 en 2018) y ,sin embargo, el operativo antiincendios ha sido el mismo.

Uno de esos operativos se encuentra en la base aérea de Quintanilla de Onésimo. Aquí permanecen dos brigadas forestales: una terrestre (ROMEO) y otra helitransportada (ELIF), un camión autobomba con capacidad de 5.500l (CHARLIE) y una ranchera con una autobomba de entre 300 y 500 litros de capacidad. Su última salida fue hace dos días, a apenas 10km de distancia, en Transpinedo. El equipo ROMEO, formado por un capataz, un técnico y cinco peones, fue el primero en llegar al incendio, «aquello daba miedo» afirma el jefe de brigada, Cecilio Arranz, con de 30 años en las brigadas de tierra.

Además de las labores de extinción realizan las labores de limpieza del monte y prevención, por lo que es el equipo con el contrato más duradero, más allá de la temporada de riesgo alto. A su vez, el equipo ELIF embarcaba en el helicóptero siguiendo el más estricto detalle protocolario, todo para evitar cualquier accidente, el cual practican varias veces al día. Una vez el piloto pone el helicóptero en marcha cada uno de ellos tiene una tarea y un orden. Después de dejarles y antes de comenzar las tareas de extinción, dos peones deben preparar el Bambi Bucket, un enorme recipiente de agua con un motor succionador y una capacidad de hasta casi 10.000 litros de agua, una de las herramientas más eficaces en la lucha contra incendios.

Estos equipos ELIF están especializados en técnicas de ataque directo para acabar con el fuego en el menor tiempo posible, mientras que ROMEO añade también tareas de prevención y limpieza de montes El equipamiento de las brigadas esta formado por un traje EPI, batefuegos, mochilas con capacidad de 15l, para ellos esto es «como el oro», sobre todo porque uno de sus principales problemas es la falta de agua, equipos de comunicación, y repuestos, agua y botiquines. En total portan unos 15 kilos y en mitad de altas temperaturas, aunque afirman que «La adrenalina es mayor que la sensación térmica, aunque acabes calado por el sudor». José Sánchez, jefe de brigada ELIF VÍCTOR 1 cuenta que «La formación es constante, nos contamos batallitas, como muchos ya llevamos muchos años en esto aprendemos los unos de los otros».

Ahí afuera, en el monte, la situación de los incendios es cada vez más explosiva e impredecible, son cada vez más intensos y producen mayores daños. Según el Jefe del Servicio Territorial de Medio Ambiente, Armando Herrero, la situación actual de estrés hídrico y escasa humedad en el aire provocada por la sequía multiplica por 10 la velocidad con la que se propaga el fuego. Argumenta que el número de incendios de este año no es anómalo, sino que el problema viene de «la inestabilidad meteorológica, temperaturas altas, vegetación seca. Hay muchos vientos que generan incendios mucho más graves y que avanzan más».

Frente a estos daños muchos opinan que debería considerarse ampliar el periodo de riesgo alto de incendios «los hechos lo demuestran», dice Armando «En la época de peligro alto no se puede circunscribir a tres meses porque seguramente nos quedemos cortos». La tendencia de los últimos años es que las temperaturas aumenten cada vez más y las estaciones del año estén cada vez menos definidas «ahora lo que vemos es que cada vez empieza antes a hacer calor y los veranos se prolongan mucho más que hasta el 21 de septiembre». También añadir el factor de que las precipitaciones son menos regulares y que cuando se producen son mucho más bruscas y hacen más daño.

Ariba, equipo ELIF con el traje EPI y batefuegos. Izquierda, la piloto Elena Zaloña junto al resto de brigada ELIF. Derecha,El jefe de Brigada VICTOR 1, José Sánchez, durante la demostración de un ejercicio. / Rodrigo Jiménez

Otra de las propuestas más sonadas es la contratación de las brigadas forestales durante todo el año en la Comunidad. Los sindicatos argumentan que los operativos tienen muchos más problemas a la hora de cubrir una emergencia durante los meses de alerta media o baja «la Junta no tiene planificado los turnos de los trabajadores» dice el presidente de APAMCYL. Aunque Armando Herrero piensa que tampoco es urgente esta medida y que responde más a una necesidad social, aunque por otra parte añade que «cualquier trabajo que vaya al monte, el monte lo agradece y la gente también porque es un dinero que va directamente a sus bolsillos».

En cuanto a la responsabilidad de los incendios, los datos siempre han sido claros, el 96% de los incendios son producidos por la mano del hombre, sin embargo la mayoría de ellos son negligencias o accidentes, y la regulación vigente no puede controlarlo todo, por muy prohibitiva que se vuelva. A la hora de castigar a los culpables la mayoría de las sanciones se dan por la vía administrativa en base a la Ley de Montes, en donde los agentes forestales aplican una sanción económica por falta leve o grave al responsable, sin embargo no son tan comunes por la vía penal y las penas depende mucho de los informes realizados previamente.

Precariedad laboral en un sector cada vez más incendiado

En una nota de prensa el Colegio Oficial de Ingenieros de Montes manifestaba su descontento frente al Convenio estatal pa ra el sector de actividades forestales surgido de entre las negociaciones de los sindicatos con la empresa pública Tragsa, del que decían «supone un retroceso para los trabajadores» y que «no contribuye a generar empleo. Y lejos de ayudar a combatir la despoblación , desanima a cualquiera a cualquiera que se quiera aventurar en este oficio». Desde hace años los equipos de brigadas forestales reclaman mejores condiciones laborales para un trabajo en el que están siempre sacrificando su integridad física y que al final a muchos acaba quemando por no saber ni si van a llegar a fin de mes.