La delegada de Gobierno de Asturias reconoce el informe concluyente del caso Sheila Barrero

La madre de Sheila Barrero, con una foto de su hija. / B. G. HIDALGO
La madre de Sheila Barrero, con una foto de su hija. / B. G. HIDALGO

Delia Losa afirma que «esperemos que la Fiscalía lo valore» y decida si reabre el proceso judicial

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La delegada de Gobierno Delia Losa reconoce el nuevo informe sobre el asesinato de Sheila Barrero y afirma que «es muy concluyente».

Losa añade que el documento ya figura en el juzgado de Cangas del Narcea, que es el que lleva la instrucción y las diligencias del caso. Así, que ahora, apunta la delegada de Gobierno «esperemos que la Fiscalía se haga cargo, lo valore y decida abir o no el proceso judicial».

Apuntes

«Es un informe que ya está en el juzgado. Ahora esperamos que la Fiscalía lo valore y decida. El informe es muy concluyente. En esa información no hay ningún dato erróneo. Lo que se debe tener claro es que tanto la Policía como la Guardia Civil nunca abandonan la investigación. Igual tardan un mes o 10 años, pero resuelven los crímenes».

El informe incluye una serie de pistas nuevas, que apuntan como autor a la expareja de la joven de 22 años, que murió hace 15 años cuando un individuo se subió en la parte de atrás de su coche y le disparó en la nuca con una pistola de pequeño calibre.

La Fiscalía, por el momento, no acusa. El fiscal no ha asistido a ninguno de los interrogatorios celebrados en los juzgados, no ha escuchado a ninguno de los nuevos peritos, y aunque las pruebas científicas son concluyentes, el representante del Ministerio Público se niega a acusar al sospechoso.

Sheila Barrero fue asesinada el 25 de enero de 2004. Su cuerpo apareció en su coche, con un tiro en la cabeza disparado desde atrás. En el vehículo, aparcado en el Alto de la Collada, apareció el proyectil que la mató. Sobre el cuerpo de la joven vecina de Degaña, de 22 años, también se localizaron diferentes pruebas. Todas apuntaban a una misma persona. Sin embargo, el caso se archivó sin que nadie fuera juzgado.

Quince años después, la familia pelea para que el culpable pague por su delito. Los trabajos incesantes tanto de la Policía Judicial como de los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, así como el empeño familiar, lograron que la jueza de Cangas del Narcea abriera el caso.

El objetivo de la revisión era someter todas las pruebas existentes a nuevos exámenes de ADN en los laboratorios de Criminalística. Había esperanza de que el imparable desarrollo técnico de la última década revelase evidencias que permitiesen avanzar en una investigación que se encontraba en vía muerta.

Y lo que determinaron los análisis de la ropa de la víctima y los objetos del coche en el que apareció el cadáver, con un tiro en la nuca, no aportaron perfiles genéticos complementarios a los ya conocidos. Tampoco las exploraciones de la ropa y otros enseres del que fuera el principal sospechoso, un exnovio de Sheila, detenido y puesto luego en libertad sin cargos. La familia sigue esperando informes documentales complementarios y otros periciales de los restos de pólvora recogidos en la mano y la ropa de ese sospechoso y que él mismo argumentó a una jornada de caza días antes.

Único sospechoso

Mientras que la familia guarda silencio a la espera de nuevas pruebas y la Guardia Civil continúa trabajando, un diario digital, 'El Confidencial', aseguraba ayer que la Benemérita da por resuelto el crimen. La información señala, directamente, al único sospechoso investigado por el suceso, un exnovio de la joven. Asegura que «los químicos han logrado aislar de las muestras de la mano derecha que se tomaron en su día una partícula de plomo, estaño y bario que es igual a los residuos de disparos encontrados en el casquillo».

Según señala el digital, «también se hallaron en la mano del sospechoso otra partícula específica de plomo, bario y antimonio. El conjunto de ambas es tan inhabitual que se convierte en algo parecido a una huella digital».

Una rastro único que también aparece «en la chaqueta» del joven, lo que determina «que corresponden a un único disparo, lo que no sería compatible con la jornada de caza que el investigado manifestó practicar». Lo dice porque «cualquier cazador hace más de un disparo en una jornada de caza» y, además, «ninguna munición de caza tiene estaño en su composición».

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