La crueldad de la muerte de Sheila Barrero: la Guardia Civil da con el asesino pero el crimen duerme en los despachos

Homenaje a Sheila Barrero en el Alto de la Collada, en julio de 2004. /Purificación Citoula
Homenaje a Sheila Barrero en el Alto de la Collada, en julio de 2004. / Purificación Citoula

El Instituto Armado encuentra pruebas claras de que el autor material del asesinato fue B.V.G, expareja de la joven

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La Guardia Civil sabe quién mató a la joven Sheila Barrero. Lo sabe porque tras las prececptivas pruebas realizadas años después del crimen, ha encontrado restos de plomo, bario, antimonio y estaño que indican la altísima probabilidad de que su expareja Borja, a quien se encontró restos de estos elementos en las manos, fuera el asesino. Si en un primer momento sirvió la excusa de que había estado cazando días antes, ya no había escapatoria.

Así lo ha avanzado el periodista Nacho Abad en El Confidencial, en un caso en el que el archivo se pudo abrir hace años cuando los investigadores aportaron argumentos de peso para abrir diligencias.

Después de que hayan pasado tres lustros de aquel crimen, que tuvo lugar en el Alto del Cerredo camino a Degaña, las pesquisas llevan a que fue B.V.G. el asesino. Pero ahora la Fiscalía, según apunta la información publicada, no actúa en la dirección prevista.

Según se apunta, el fiscal no ha asistido a los interrogatorios celebados, no ha escuchado a ninguno de los peritos y finalmente no acusa al sospechoso.

La historia

Una bala separó el 25 de enero de 2004 a Elías Barrero y Julia Fernández de su hija Sheila, de 22 años. Estudiante de Turismo en Gijón, la joven también trabajaba los fines de semana de camarera en un bar de la localidad leonesa de Villablino.

Fue justo en el puerto del Cerredo, frontera entre ambas provincias, donde su hermano la encontró dentro de su coche. Estaba sentada en el asiento del conductor, tenía un disparo en la nuca y estaba medio desnuda. Según los investigadores el cuerpo fue movido y colocado de una manera específica.

Once años después no se ha podido encontrar a quien o quienes la mataron. En un primer momento se pensó que el móvil del crimen había sido la venganza, por lo que se realizaron numerosas entrevistas entre el entorno de la víctima.

Uno de los principales sospechosos fue su exnovio, que dio positivo en las pruebas de residuo de disparo. Pero una batalla química legal sobre si podía deberse a una transferencia dejó suelto al sospechoso tras ser detenido.