Carrizo de la Ribera reúne a 130 catequistas en el XXXVI Encuentro Diocesano

Carrizo de la Ribera reúne a 130 catequistas en el XXXVI Encuentro Diocesano

Bajo el lema 'Proclama mi alma la grandeza del Señor'

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Un total de 130 catequistas de entre los más de 300 que desarrollan su labor en la Diócesis de León participarán este miércoles, 1 de mayo, en el XXXVI Encuentro Diocesano de Catequistas que se desarrollará a partir de las 10 de la mañana en la Casa de Cultura de Carrizo de la Ribera. Con el lema 'Proclama mi alma la grandeza del Señor', esta cita diocesana pretende ser una ocasión para propiciar el encuentro y el intercambio de experiencias entre todos estos agentes de pastoral de la Diócesis, al tiempo que se reconocerá «su labor, su entrega y su aportación a los trabajos de la evangelización desde su papel clave como transmisores del Evangelio».

Desde la Delegación Diocesana de Catequesis, encargada de coordinar este encuentro, se destaca que el tema central de esta cita va a remarcar el objetivo general del Programa Pastoral Diocesano de este curso 2018-2019 de «intensificar la acción misionera de la Iglesia diocesana, apoyados en el reconocimiento de que Dios actúa en los sacramentos y la vida litúrgica». Y desde esa perspectiva, la conferencia central de este Encuentro de Catequistas va a estar dedicada al tema de «La liturgia en los procesos catequéticos de iniciación cristiana» y será pronunciada por la Hermana María Granados Molina, religiosa Esclava Carmelita de la Sagrada Familia, teóloga, delegada de Catequesis en la Diócesis de Cuenca e integrante de la subcomisión Episcopal de Catequesis de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

También en este foro de Encuentro de los catequistas de la Diócesis se desarrollará un taller práctico sobre la liturgia en la catequesis de manera que, según explica el delegado diocesano de Catequesis, César Peláez, «se descubra la importancia que ha de tener la liturgia dentro de la catequesis, desde ese camino del catecumenado que ha de desembocar en la celebración de los sacramentos, y hacia esa meta se pretende que también el catequista descubra cómo todo el proceso del catecumenado ha de llevar a la liturgia y a la vivencia de la fe».

César Peláez destaca la «importancia fundamental de la figura del catequista dentro de la Iglesia, hasta el punto de que el Papa Francisco está hablando de la necesidad de crear el ministerio del catequista como ministerio institucionalizado, y nuestra tarea el valorar, acompañar, proporcionar formación y dar más importancia a la figura del catequista». Y en esa línea se sitúa el trabajo de elaboración de un Proyecto Diocesano de Catequesis de Iniciación Cristiana, que se ha ido perfilando en los últimos cursos y que se encuentra pendiente de la aprobación de las directrices de catequesis en toda la Iglesia Universal que en estos momentos se prepara en Roma desde el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. Todo este proceso para dotar a la Diócesis de una Proyecto propio de Catequesis de Iniciación Cristiana se ha ido promoviendo desde la Delegación de Catequesis para, según explica César Peláez, «acoger sugerencias y opiniones en un trabajo que pretende mejorar un documento que tiene que ser de todos y para todos, de manera que los catequistas renueven su ilusión y la catequesis vuelva a ser un espacio dinámico en un proceso gradual porque la fe no es algo estático, sino una realidad dinámica que engloba la experiencia de 'oír' y 'descubrir' un camino que se acepta desde la libertad para ir madurando a la vez que el ser humano va creciendo, en un proceso en el que Dios se adelanta al hombre y se le ofrece como un don, como 'amor y gracia' para mostrarnos el camino de la salvación».

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