Valladolid ofrece más de 300 pisos turísticos pero solo un tercio son legales

Turistas con sus maletas pasean por la Acera Recoletos de Valladolid./Rodrigo Jiménez
Turistas con sus maletas pasean por la Acera Recoletos de Valladolid. / Rodrigo Jiménez

Los hoteles alertan de la «preocupante situación» ante alojamientos que ya ofrecen 790 plazas y que en 2018 generaron 1,61 millones de euros

Lorena Sancho
LORENA SANCHOValladolid

Luminoso piso, céntrico, a tan solo cinco minutos andando de la Plaza Mayor, con capacidad para cuatro personas y un «asequible precio» de 100 euros la noche. La oferta luce en una plataforma web que pone en contacto al propietario del inmueble con turistas interesados en recalar en Valladolid. Y aunque la propuesta pueda parecer aún un caso aislado en la capital del Pisuerga, lo cierto es que en las páginas que enlazan oferta y demanda de este tipo de servicios se contabilizan ya hasta 303 viviendas de uso turístico que se alquilan para que visitantes del país o del extranjero puedan descubrir la ciudad. La cifra avala el 'boom' de este tipo de alojamientos también en Valladolid, que ha visto así incrementar el 60% el número de este tipo de alojamientos turísticos en solo dos años (tenía 189 en 2016). Y pone en alerta a un sector hotelero que advierte de la «preocupante situación» que deja un fenómeno turístico que en muchos casos «ni pagan impuestos ni adoptan medidas de seguridad, porque no comunican a la policía quién se está hospedando en esos pisos», advierte el presidente de la Asociación de Alojamientos Turísticos, Francisco Posada.

El crecimiento exponencial de este tipo de viviendas queda reflejado en el reciente Estudio del impacto del turismo en la economía y el empleo de Valladolid, que refleja un año más la buena salud de la que goza el sector en la ciudad, con casi 456.000 turistas en 2018 -similar al año anterior- y 790.000 pernoctaciones -crece ligeramente por la estancia media-. Pero que arrojaría mejores cifras si se contabilizaran también las 105.590 pernoctaciones que las 303 viviendas de uso turístico tuvieron en ese periodo, con un grado medio de ocupación del 57% (superior al de los hoteles, en el 53,9%) y un movimiento económico de 1,61 millones de euros. «Los datos que tenemos los hoteles muchas veces no coinciden con los de la oficina de turismo, porque llega gente que vemos que no duerme en nuestros establecimientos. Y ahí estaba el desfase, en estos pisos turísticos», añade Posada. De tal forma que si se sumaran los viajeros que usan este tipo de alojamientos y que actualmente no cuentan en las estadísticas, Valladolid habría experimentado en 2018 un crecimiento del 4,11% en el número de turistas y un 14,27% en las pernoctaciones.

De las 303 viviendas que el informe ha contabilizado a través de plataformas web especializadas, 163 son pisos completos en alquiler, mientras que el resto son por habitaciones. La estancia media de 4,7 días es además muy superior a la de los hoteles, situada en 1,73 días.

En total, son ya 790 plazas las ofertadas en estas viviendas, lo que representa el 20% de las 3.948 que hay en hoteles y hostales. Una cifra que tanto el sector hotelero como el Ayuntamiento considera «importante» como para regularizarlo de forma «urgente». «No estamos en contra de que exista esta nueva forma de alojamientos, porque es cierto que hay un cambio de mentalidad en la sociedad, pero sí necesitamos que haya un control, tanto en la fiscalidad como en la seguridad», insiste al respecto la concejala de Cultura y Turismo, Ana Redondo.

104 registradas

Con cifras actualizadas del Registro del Turismo y Censo de la Actividad Turística de Castilla y León, hay siete apartamentos y 97 viviendas turísticas controladas o en situación legal, lo que representa solo un tercio de las que refleja el reciente informe municipal. «Evidentemente aún no tenemos las tasas de Barcelona o de Madrid, pero es un problema serio, porque vemos que el turismo en nuestra ciudad es cada vez más importante y deberíamos adoptar soluciones ágiles desde la Junta de Castilla y León», añade Ana Redondo.

El Plan de Inspección Turística se puso en marcha en febrero de este año para verificar si este tipo de alojamientos están legalmente registrados. Pero tanto el sector como el Ayuntamiento exigen una regulación «efectiva».

Los congresos crecen el 20% y dejan 41,7 millones de euros

Goza de buena salud pero con cifras que previsiblemente se irán ralentizando al compás del resto del país. De ahí que el Ayuntamiento de Valladolid quiera centrar ahora sus políticas de turismo en la calidad y no tanto en la cantidad. «En mejorar la estancia media», resume Ana Redondo, concejala de Cultura y Turismo o, incluso, el gasto medio por persona y día, que es de 105,17 euros, el 17,50% más que en 2017. Más floja es la cifra que dejan los excursionistas, con 31,15 euros diarios y un descenso del 36,94%. ¿En qué se deja el dinero el turista que llega a Valladolid? Principalmente en alojamiento (31,8%), pero también en restaurantes (26,2%), en cultura y ocio (22,8%) y en comercio (16,9%). Por lugares de procedencia, el 80% sigue siendo español.

Lejos de ser «triunfalistas» con un sector del turismo que el pasado año dejó 286,14 millones de euros en la ciudad y generó 4.722 empleos -el PÇIB turístico alcanza los 160 millones de euros-, el Ayuntamiento aboga así ahora por seguir la línea de los últimos años en ámbitos como el de los congresos, que ha crecido el 20% y dejó en Valladolid 41,7 millones de euros el pasado año. En total, 647 encuentros eligieron Valladolid, con 103.573 participantes que dejaron una media de 215,95 euros de media por persona.

A por el turismo idiomático

El siguiente paso será el de consolidar el turismo idiomático, con propuetas «interesantes» ya sobre la mesa para conseguir que crezca el número de estudiantes que llegan a Valladolid para estudiar español. Fueron 4.900 en 2018, el 0,49% más que en 2017, pero la concejala de Cultura y Turismo cree que estos próximos cuatro años erán decisivos para «colocar a Valladolid entre las ciudad de mayor atracción turística idiomática». «Valladolid deber ser capital del turismo familiar idiomático, porque Salamanca ha tocado techo y todo aquél que no pueda o no consiga plaza en Salamanca, debe tener a Valladolid entre su destino preferido para aprender otro idioma. Es una ciudad segura y no saturada», insiste la edil.

La otra gran apuesta de la ciudad pasará por mantener la provincia dentro de la oferta conjunta, «porque es esencial ser generosos con el territorio», y en este sentido la enología, principalmente, suma en la mejora de las pernoctaciones de la ciudad. «Ojalá consigamos que esa generosidad se extendiera a Castilla y León, porque si se ve a Valladolid como un lugar desde donde disfrutar también de otros territorios próximos mejoraría la estancia media», añadió.