Salamanca es ya centro de referencia para tratar el cáncer con terapia celular avanzada

El consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, asiste al pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. /Ical
El consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, asiste al pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud. / Ical

El hospital tratará a dos pacientes al mes con el T-CAR financiado para algunas leucemias

Ana Santiago
ANA SANTIAGOValladolid

Unos dos pacientes al mes se beneficiarán de las nuevas terapias T-CAR para tratar algunos tipos de leucemias en la comunidad que, ya designado ayer por el Ministerio de Sanidad, desarrollará el complejo asistencial salmantino. Ya es oficial, el centro charro compartirá con otros siete hospitales –más otros dos, solo pediátricos– la prescripción, preparación y tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda de células B refractaria, «en recaída postrasplante o en posteriores reincidencias en pacientes pediátricos y adultos jóvenes (de hasta 25 años de edad) y para la indicación de linfoma B difuso de células grandes en recaída o refractario tras dos o más líneas de tratamiento sistémico en pacientes adultos». Ya el pasado viernes, el consejero de Sanidad, AntonioMaría Sáez Aguado, había adelantado esta buena posición del centro castellano y leonés y ayer el Consejo Interterritorial de Sanidad aprobó los hospitales y protocolos farmacoclínicos, entre otros detalles, para su desarrollo definitivo.

«Son pacientes a los que ya no tenemos mucho que ofrecer»
Fermín Sánchez-Guijo Martín.

El director del área de Terapia Celular del complejo asistencial de Salamanca y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), el doctor Fermín Sánchez-Guijo Martín, explica que «estas terapias están dando importantes resultados y están destinadas a pacientes a los que antes no teníamos ya mucho que ofrecer». Las llamadas T-CAR (del inglés, receptor quimérico para el antígeno) proceden del propio paciente y el término alude a la modificación introducida en los linfocitos para obtener una versión específica y más potente contra la célula neoplásica. Es, en definitiva, una manipulación genética para conseguir que una vez de nuevo en el paciente, tras haberlas hecho crecer en laboratorio, luchen contra las cancerígenas. Son terapias de altísima complejidad», destaca.

El director del área de Terapia Celular del complejo asistencial y del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL), el doctor Fermín Sánchez-Guijo Martín, explica que Castilla y León «ha estado, desde el principio, en este plan ministerial. Ya en la creación del grupo de trabajo, el doctor Marcos González, jefe de Hematología, representó a la comunidad y, en el mismo, expertos de diferentes sociedades científicas elaboraron los criterios de selección». La experiencia, la trayectoria y la investigación en este campo han sido los valores a evaluar y, en todos ellos, el complejo salmantino es puntero. Una acreditación que viene de la mano del Ministerio de Sanidad; pero también de los laboratorios «que han inspeccionado las instalaciones y recursos. Tienen que tener todas las garantías de que el material que se les entrega es óptimo, no hay que olvidar que es una medicación celular viva, y también asegurarse de que el hospital tiene capacidad y medios para atender las complicaciones que se pueden derivarse de su aplicación», explica el doctor Sánchez-Guijo.

El Ministerio designa ocho hospitales para adultos y tres para niños, además de tres de reserva por si hay alta actividad. La mayoría son catalanes lo que ha suscitado polémica.

Estos tratamientos implican a todo el hospital, desde a la Unidad de Cuidados Intensivos, Farmacia, Hematología,Neurología... y, además de buscar garantías de calidad, estas terapias tienen un altísimo coste. «El producto en sí son 320.000 euros y tiene dos indicaciones. La inicial la paga el Sistema Nacional de Salud y, la segunda, solo se aplica si el objetivo terapéutico se alcanza, a los 18 meses. Requiere pues al acuerdo entre Gobierno central y las autonomías. Ese es el precio del fármaco, pero cada intervención de este tipo suma mucho más, el gasto por complicaciones, ingreso en UCI, otras medicaciones... pueden ascender a cien mil o doscientos mil euros más; pero también un trasplante de médula, el hospital de Salamanca realiza entre 70 y 80 al año, alogénicos, tiene también un coste elevado», destaca.

En cuanto a la distribución de los pacientes, dado que no todas las autonomías contarán con centro de referencia, «un comité de expertos aprobará los casos propuestos susceptibles de estas terapias y, en función de la disponibilidad de los centros, será remitido a uno o otro, la cercanía será un factor a tener en cuenta pero no el principal». No obstante, añade el doctor Sánchez-Guijo, «esta es una primera fase, algunos hospitales que cumplían requisitos y se han quedado fuera, fácilmente entrarán en el plan posteriormente y también estas terapias irán a más, tienen mucho recorrido». Salamanca, en realidad, ya ha hecho este mismo mes dos tratamientos con T-CAR, «uno ha sido por la vía de un ensayo clínico de la doctora Dolores Caballero y, el otro, como medicamento a emplear en situaciones especiales, y esta lo es, porque aunque esté aprobado por la Agencia delMedicamento no tiene precio todavía», explica este hematólogo.

Hospitales

El consejo aprobó así ayer para el tratamiento de pacientes adultos con linfoma difuso de células grandes B (LBDCG) recidivante o refractario o con leucemia linfoblástica aguda (LLA) de células B refractaria a los centros: el Hospital Clínic, el Vall d'Hebron y el de la Santa Creu i Sant Paude, los tres de Barcelona; el Gregorio Marañón, de Madrid, y los complejos Universitari i Politècnic La Fe y el Clínico, ambos de Valencia y el Virgen del Rocío de Sevilla, además del salmantino.

Y, para ambos tratamientos también se han autorizado dos centros adicionales que únicamente utilizarán los CAR-T en el caso de que la actividad sobrepasara a los centros que están designados, son el hospital Duran i Reynals y el Germans Trias i Pujol, también catalanes.

Los centros certificados para el tratamiento de pacientes pediátricos son el madrileño hospital del Niño Jesús, los catalanes Sant Joan de Deu y el Vall d'Hebron y, además, La Paz de Madrid, como centro adicional infantil en función de la actividad. Con carácter excepcional, se ha incluido al centro Gran Canaria Doctor Negrín por ser territorio insular y a sensible distancia del centro autorizado más cercano.

El desequilibrio territorial en una lista con clara indicación hacia Cataluña ha despertado susceptibilidades. Varias autonomías habían presentado, sin éxito, centros candidatos a ser de referencia, como es el caso de Madrid, con varios hospitales reconocidos en estas terapias, situación geográfica privilegiada por distancias con el resto de España y comunicaciones y mucha población propia, destacan fuentes sanitarias.

Los pacientes que reciban esta terapia deberán acudir a un par de citas el mes previo al inicio del tratamiento –consulta y extracción de las células– y después el ingreso se acerca a un mes de duración porque las complicaciones suelen aparecer en la segunda o tercera semana, explica el doctro Sánchez-Guijo.